Pompeii: zapatillas que enloquecen a los millennials

Pompeii es el último milagro de la moda española. Una empresa de zapatillas creada por veinteañeros que, sin hacer ruido, ya factura cuatro millones de euros. Y que ya saben cuál será su próximo paso…

Por ELENA CASTELLÓ

Son amigos desde el colegio y estudiaron también en la misma Universidad: Jaime Garrastazu (27) y Nacho Vidri (27), dirección de empresas; y Jorge Vidri (24), una ingeniería. Así que, de la misma manera que habían compartido partidos de fútbol y exámenes, también compartieron su inquietud por montar una empresa propia.

La idea del producto surgió de la pasión de los hermanos Vidri por las zapatillas. «Ellos las coleccionaban y nos pareció algo muy especial –cuenta Jaime Garrastazu–. Pensábamos que debíamos centrarnos en algo que nos apasionara». Eligieron llamarlas Pompeii, como la canción del grupo indie británico Bastille, porque fue la primera que uno de ellos aprendió a tocar en la guitarra.

Pero el problema es que no sabían nada de zapatillas. Así que buscaron en Google y acabaron aterrizando en Elche (Alicante). El resultado de su trabajo se fraguó en una zapatilla de diseño urbano, no deportivo, para llevar cada día.

«No encontrábamos zapatillas que se pudiesen llevar en cualquier situación –explica Garrastazu–. No había ninguna marca española que propusiera algo así, o por lo menos no la encontrábamos, y por eso, como universitarios, tratamos de crear una zapatilla para nuestro día a día, que nos acompañara de la mañana a la noche». Esa zapatilla debía cumplir tres requisitos: debía ser accesible por precio, debía poderse llevar con camisa y con camiseta –para ir a clase, a una presentación o para comer con tu familia– y ser muy reconocible, porque su presupuesto para márketing ya era muy limitado a esas alturas.

El resultado fue una zapatilla ‘formal-informal’ con una suela de colores pastel que realzaba el contraste con la lona y que costaba entre 50 y 65 euros. Ese modelo se llamaba Higby, era unisex, y hoy es uno de los iconos de la marca.


Pompeii, zapatillas para millenials

Yuccs: un rival deportivo y ‘eco’ para Pompeii

Sostenibles e increíblemente cómodas: así son las primeras deportivas elaboradas en lana merino. Son de Yuccs, una ‘start up’ española fundada por Pablo Mas. Su objetivo era conseguir el calzado más cómodo del mundo y escogió este material natural, biodegradable, suave, ligero y elástico, que regula la temperatura y minimiza los olores. De diseño minimalista y colores elegantes, las Yuccs se fabrican en Elche. La empresa se gestó en 2017 y para este año su objetivo es vender diez mil pares y facturar un millón de euros.


La primera colección –con suelas en rojo, naranja y azul cielo y elaboradas en lona y piqué de algodón– nació en la primavera de 2014 y se convirtió en una sucesión de series limitadas y numeradas. «Nuestro presupuesto inicial de 18.000 euros casi se había agotado y solo podíamos sacar 350 pares de cada color, de forma que resultaban bastante exclusivas –explica Jorge Vidri–. Cuando se agotaba la serie, la retirábamos y sacábamos colores nuevos».

Los tres socios empezaron vendiéndolas en tiendas pop-up que montaban una vez al mes. De ahí pasaron al comercio on-line, que triplicaba la venta. Cuatro años después, cuentan con dos tiendas: una recién abierta en Madrid, en la calle de Fuencarral, y otra en Sevilla, en la calle Luis de Morales. Y con un equipo de 35 personas.

En 2015 su cifra de negocio ya rondaba los 550.000 euros. En 2016 alcanzó los dos millones de euros y en 2017 los tres millones. 2018 cerró con cuatro millones. La producción supera hoy los cien mil pares al año. En 2019, se han planteado crecer el 50%. Quieren empezar la expansión por España y Europa. En la actualidad tienen abiertos medio centenar de puntos de venta en Alemania, Italia y Portugal.

Hoy trabajan los tejidos de algodón, lona, piel y serraje. Los cordones originales eran de cuero y hoy también los hay de algodón. «Hemos mantenido nuestro modelo icónico, pero hemos introducido también modelos más deportivos –asegura Garrastazu–. La mayoría se fabrican en Elche y Murcia y tenemos una pequeña producción en China».

¿Y cómo es el consumidor Pompeii? «De entre 19 y 35 años, hombres y mujeres a partes iguales, que quieren comprar una zapatilla para el día a día, de calidad y a un precio razonable –aseguran–. Es un cliente millennial e informado, que valora que las zapatillas estén fabricadas en las mejores condiciones éticas y responsables».

¿Y el futuro? «Probablemente introduciremos colecciones de ropa, que es algo que teníamos en la cabeza desde el principio –dice Nacho Vidri–, porque queremos que Pompeii represente un estilo de vida».

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