Manneken-Pis o la escultura del niño que orina perpetuamente, es uno de los símbolos de la ciudad de Bruselas: 500 años cumple en 2019.

Por CÓDIGO ÚNICO

Mide solo 61 centímetros de alto, pero el Manneken-Pis («hombrecito que orina», en neerlandés) resume la historia de Bruselas. La obra fue fundida en bronce en 1619 por el escultor Jérôme Duquesnoy, momento en el que ya existía una fuente con un ‘niño meón’ en la esquina de la Rue de l’Étuve y la Rue du Chène. Era de piedra y estilo románico.

En este mismo año, Jérôme Duquesnoy la sustituye por el diseño que ha llegado hasta hoy: una figura en bronce de estilo barroco. En 1966, tras su robo y posterior recuperación, destrozada, es trasladada al Museo de la Ciudad de Bruselas. La que hoy vemos en la fuente es una copia.

De tal manera que la historia del Manneken-Pis y Bruselas es bastante curiosa puesto que ha sido secuestrada por tropas francesas y británicas, nombrada Caballero de la Orden de San Luis por el rey Luis XIV, ha sido disfrazada en cientos de ocasiones, ha orinado vino y cerveza en fiestas populares y ha sido robada y destrozada dos veces, en 1817 y 1965… Demasiado ajetreo para un niño tan pequeño.