Ocupar un rincón de Europa entre vecinos poderosos y a orillas de un mar muy concurrido tiene sus ventajas: pocos sitios hay que concentren tanta riqueza histórica, material y cultural en un espacio tan reducido. Del románico al barroco, del ‘Art Nouveau’ al arte de la cerveza… La región belga de Flandes y Bruselas tienen varios lugares privilegiados dentro del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.   

Por RODRIGO PADILLA/CÓDIGO ÚNICO

Aunque Bélgica sea un único país se halla dividida entre Valones y Flamencos… Los primeros están ubicados en las regiones del sur y al norte se encuentra la Región de Flandes (Flamencos) y la capital, Bruselas.

Ambos forman un todo que, a pesar de las guerras, invasiones y acontecimientos; han conservado un legado cultural, artístico e histórico merecedor de entrar en la codiciada lista de los lugares y cosas Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

La Región de Flandes y Bruselas contemplan hasta 8 joyas incluidas dicha lista. Así que, si tienes pensado visitarlas, toma nota de los lugares (y cosas) que no te puedes perder… Vivre Belgique!

1. Grand Place, Bruselas

Las elaboradas fachadas que la enmarcan se suceden una tras otra como se sucedieron los estilos artísticos con el correr de los siglos. Parece mentira que el resultado sea un espacio tan homogéneo y equilibrado. Este retablo gigante es el mejor testimonio del dinamismo comercial de la ciudad desde la Edad Media.

2. Palacio Stoclet, Bruselas

Un escenario clásico y vanguardista. Si los artesanos y mercaderes construyeron casas gremiales y señoriales, el banquero y coleccionista Adolphe Stoclet actualizó la tradición encargando en 1905 una residencia a la altura de su fortuna y su refinamiento. El arquitecto austriaco Josef Hoffmann dirigió un proyecto tan coral como rectilíneo que apuntaba ya al modernismo.

3. Beaterios Flamencos, Amberes, Limburgo, Flandes Occidental, Flandes Oriental y Brabante Flamenco

De espaldas al mundanal ruido. Cruzar sus puertas es entrar en un oasis de calma al margen del tiempo y en el más agradable de los espacios. Estos entornos cerrados, conocidos también como beguinajes, tuvieron su origen en unas comunidades surgidas en el siglo XIII, formadas por mujeres que querían servir a Dios pero sin retirarse totalmente del mundo. Cada uno de los 13 beaterios reconocidos por la Unesco es único, pero todos comparten una estructura similar de viviendas, talleres, edificios religiosos y zonas verdes. Y mucha tranquilidad.

4. Brujas, Flandes Occidental

Una ciudad parada en el tiempo. Fue uno de los centros neurálgicos del comercio del mar del Norte. Por sus muelles pasaban mercancías de toda Europa. Sus habitantes construyeron canales, torres, palacios e iglesias, fueron mecenas de las artes y pioneros de la imprenta. Pero, a principios del siglo XVI, la arena cegó su puerto y el reloj se detuvo. No así la vida, que solo siguió fluyendo a un ritmo más lento.

5. Museo Plantin-Muretus, Amberes

El verdadero motor del humanismo. A unos pasos del río Escalda y de la impresionante catedral de la ciudad de Antwerp (Amberes), se encuentra este templo consagrado a la letra impresa. Fundada por Christophe Plantin y su yerno Jan Moretus en 1576, y en activo hasta 1867, es la única casa editorial de la época que ha llegado hasta nuestros días. El complejo actual incluye los talleres, estancias, depósitos y, sobre todo, los tres siglos atesorados en los archivos de la Officina Plantiniana.

6. Campanarios Flamencos, región de Flandes

Conforme avanzaba la Edad Media, se iba consolidando un auge urbano basado en el comercio. Mientras que en la mayoría de Europa las ciudades construían grandes ayuntamientos como símbolo de reafirmación del poder municipal frente al feudal; en Bélgica y el norte de Francia levantaron grandes torres, más altas y espléndidas cuanto mayor fuese la riqueza del lugar. En la región flamenca de Flandes se conservan 26 de estos imponentes campanarios declarados Patrimonio de la Humanidad, construidos entre los siglos XI y XVII y con estilos que pasan por el románico, gótico y barroco.

7. Casas de Victor Horta, Bruselas

Con el progreso industrial de finales del XIX llegaron nuevos materiales, gustos y dinero. Todo se plasmó en el Art Nouveau, un estilo de formas libres, decoración exuberante y cuidado por el detalle que tuvo especial difusión en Flandes. Cuatro de los edificios levantados en Bruselas por el arquitecto Victor Horta figuran en la lista de la Unesco.

8. La Cerveza

Flamencos y valones comparten pasión por su mayor tesoro. Suman 160 fábricas que elaboran más de 1.500 tipos de cerveza, cada una de ellas con una personalidad propia fruto del respeto por la tradición y el placer de innovar. Aquí, la cerveza es más que una bebida, es cultura y Patrimonio Inmaterial de la Humanidad desde 2016.