Javier S. Medina el artesano que enamoró a Sarah Jessica Parker

¿La cabeza de un toro en esparto? ¿Espejos enmarcados con fibras naturales como los famosos soles de los cincuenta? La imaginación y la delicadeza de Javier S. Medina ha conquistado a medio mundo y ha convertido la tradición más española en objeto de vanguardia.

POR ELENA CASTELLÓ

Javier S. Medina decidió un día cerrar el gimnasio que tenía en Badajoz y se marchó a Madrid en busca de su sueño: aprender a trabajar los materiales naturales. Empezó a estudiar con una restauradora.

Tenía poco más de treinta años. Hoy tiene cuarenta y su apuesta artesana se ha convertido en una sólida propuesta de vanguardia que deslumbra dentro y fuera de España. Todo sale de su pequeño taller-tienda enclavado en el barrio madrileño de Malasaña.

«Desde pequeño te inculcan la idea de que hagas una carrera o que te conviertas en funcionario porque no podrás ganarte la vida de otra forma –cuenta–. Pero empiezas a viajar y a conocer gente y te vas dando cuenta de que otros caminos son posibles y de que hay mucha gente que se dedica a la creación».

Javier S. Medina empezó a trabajar en su casa creando sus famosos espejos de fibras naturales, la respuesta española a los soles dorados de los cincuenta, y las cabezas de animales de esparto que denomina ‘trofeos ecológicos’, una réplica llena de humor y sensibilidad a la tradición de la caza y de los toros que le han hecho mundialmente famoso.


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Fue una apuesta fuerte, en plena crisis. Pero poco a poco empezaron a llegar los encargos y hoy le reclaman, además de en España, en Estados Unidos, Australia, Japón… Siempre utiliza materiales naturales como bambú, mimbre, ratán o fibra.

«He sido un total autodidacta, mi fuente creativa ha venido siempre de los recuerdos de la infancia –explica–. Donde me crie había este tipo de oficios y de artesanos, como el espartero, el cestero. Recuerdo a mi abuelo trenzando en el patio de su casa persianas de esparto para proteger las ventanas del sol o haciendo las bases de las sillas con enea. Así aprendí, sin ser muy consciente. Yo lo que quería era hacer algo muy personal que contase quién soy y de dónde vengo; mi historia, la de un chaval extremeño».

Sus propuestas han encandilado a los más cool, desde la actriz Sarah Jessica Parker hasta al embajador de Estados Unidos en España en la época de Obama, James Costos, que le encargó espejos a medida y otras piezas. Costos le enviaba directamente a muchos amigos deseosos de conocer su trabajo.

En Nueva York cayó rendido ante sus piezas el interiorista Nate Berkus. «Parte de mi producto es la estética del taller, la atmósfera que se respira, su pequeño tamaño, el olor de las fibras naturales, el tiempo que se tarda en elaborar las piezas», dice Javier.


«Parte de mi producto es la estética del taller, la atmósfera que se respira»

Ahora está trabajando en una nueva colección de espejos, piezas únicas de gran tamaño. Su último proyecto es un hotel en Jamaica que le pidió unas figuras de fibra natural para el hall y le esperan encargos en Los Ángeles, Nueva York, Londres y París.

Javier S. Medina ha trabajado para marcas tan dispares como Adolfo Domínguez, Hermès, Subaru o Levi’s. Y claro, la prensa internacional se ha hecho eco de su talento.

«Cuando eres artesano, tu taller y tú mismo formáis parte del producto –reflexiona Javier–. La gente viene a verte desde la otra parte del mundo para llevarse su encargo y para hacerse una foto contigo y quieren que les cuentes tu historia. Mi historia es que intento recuperar estos viejos oficios, el material y la manera en que siempre se ha trabajado. Lo más representativo es la cabeza del toro, muy nuestro. Y sin la necesidad de tener que hacer daño a un animal para que sea una pieza decorativa. Le doy la vuelta a una fibra que se utilizaba para las labores del campo y lo convierto en un elemento de decoración».


«Lo más representativo es la cabeza del toro, muy nuestro. Y sin la necesidad de tener que hacer daño a un animal para que sea una pieza decorativa. »

Los espejos se pueden adquirir desde 90 a 130 euros, pero también encargar a medida, y los trofeos –burros, toros, búfalos, rinocerontes, ciervos y renos–, desde 130 a 300 euros.

Los últimos en unirse al ‘rebaño’ han sido una oveja, un ternero y una cabra. Pero también se admiten diseños especiales.   

Ahora va a abrir un segundo taller donde va a impartir cursos, con un espacio reservado para galería de arte, eventos y cenas clandestinas.

El equipo con el que cuenta son dos personas.

¿El futuro? «Quizá, quien sabe, me gustaría montar un taller en Nueva York por un tiempo». De la dehesa extremeña a la metrópoli universal.


«Quizá, quien sabe, me gustaría montar un taller en Nueva York por un tiempo»

De momento,Javier S. Medina acude todas las semanas a un cestero de su barrio para seguir aprendiendo.

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