Lauren Hutton: los 74 años de la modelo más sexy

Antes que las ‘tops’ de los 90 estuvo ella. Y después, también. El año pasado, con 74 años, protagonizó su última portada para Vogue. Fue la número 40 de su carrera. Este 17 de noviembre cumple un año más y ahí sigue, al pie del cañón.

POR JUAN VILÁ

«Tiene muchas pelotas y mucho corazón. Estar con ella es muy divertido», dijo de ella Dennis Hopper. Y sabía bien de lo que hablaba, porque fue testigo de uno de los momentos más difíciles de su vida: el accidente de moto que sufrió en 2000 a casi 180 km/h.

Ambos se dirigían a Las Vegas junto a Jeremy Irons y otros famosos para visitar la exposición sobre el mundo de las motos que había organizado el museo Guggenheim. Hopper, en mitad del desierto, aceleró y Hutton quiso alcanzarle con su BMW F650, pero derrapó en una curva y salió volando más de 50 metros.

«No tendría que haber sobrevivido. Los primeros que llegaron hasta mí dijeron que parecía un dibujo animado de El correcaminos», contó ella. De la morgue se salvó. Pero por muy poco: pasó varios meses en el hospital, se rompió las dos piernas, los dos brazos y tres costillas se le clavaron en un pulmón. El año siguiente, mientras aún se recuperaba de las lesiones, declaró: «Hay un montón de pequeños milagros que ocurren en la vida y yo siento que me han dado un tiempo extra».

Desde entonces han pasado 18 años y vaya si ha sabido aprovecharlos.


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En 2005, por ejemplo, a punto de cumplir los 62, se animó a posar desnuda y se negó a que retocaran las fotos. «Quiero que las mujeres no se avergüencen de quiénes son cuando están en la cama», dijo.También lanzó su propia línea de cosméticos y ha seguido trabajando como si tal cosa, tanto en el mundo de la moda como en el cine y la televisión.

Incluso el año pasado, a los 74, batió un nuevo récord y volvió a la portada de Vogue Italia. Nunca una mujer tan mayor había aparecido en la cubierta de esa revista. Era la número 40 de su carrera en esa publicación, 27 de ellas en la edición americana. Otro récord absoluto.


«Quiero que las mujeres no se avergüencen de quiénes son cuando están en la cama»


Por cierto, fue Steve McQueen quien le enseñó a montar en moto cuando ambos se conocieron en los 60. Fue, según cuenta la leyenda, cuando ella trabajaba como camarera en Nueva Orleans.

Mary Laurence Hutton nació el 17 de noviembre de 1943 en Carolina del Sur, aunque poco después se instaló con su madre en Florida. Lo que más le gustaba en su infancia era perderse en los bosques, trepar a los árboles, jugar con serpientes y decapitar muñecas.

También le tocó enfrentarse a otro tipo de reptiles cuando trabajó tres meses en el Club Playboy de Nueva York tras pasar por la universidad. Aunque ella nunca ha hablado mal de esa etapa: «Fue una buena experiencia porque me enseñó el poder de mi sexualidad».

Más complicado lo tuvo para destacar como modelo.

¿Su gran hándicap? La altura, solo 1,70, y sobre todo, la diastema. O sea, la separación entre sus dos incisivos. «No me querían, pero encontré una cera que podía moldear y colocar entre mis dientes», ha explicado. Aunque siempre se le acababa cayendo o, peor todavía, se la tragaba. Así que ese vacío, o ese hueco, se convirtió en su principal seña de identidad.

Su gran momento profesional llegó en 1973, cuando cambió para siempre el mundo de la moda al firmar un contrato de 250.000 dólares anuales para convertirse en imagen de Revlon. Una fórmula que ninguna modelo había utilizado antes y para la que se inspiró en los deportistas profesionales. «Fue una de mis grandes ideas, aunque tarde o temprano se le habría ocurrido a otro», asegura.


«Trabajar en el Club Playboy fue una buena experiencia porque me enseñó el poder de mi sexualidad»


También lo intentó como actriz, pero sin demasiada suerte ni mucho empeño. «Hago todas esas películas malas para alejarme de casa», ha llegado a bromear sobre su irregular carrera, en la que tan solo destaca American Gigoló, la cinta que rodó en 1980 junto a Richard Gere y a las órdenes de Paul Schrader.

Y si uno de los peores momentos de su vida ocurrió en el 2000 con el accidente de moto, el otro fue un poco antes, en 1997, cuando murió Bob Williamson, su pareja y mánager durante 27 años.

Entonces descubrió que no solo le había sido infiel, sino que encima se había pulido su fortuna de unos 11 millones de dólares. Aunque ella, con los años, fue capaz de encajarlo, perdonarlo y valorar las cosas buenas que ambos habían vivido juntos. «Era un gran viajero, muy valiente y listo. Me salvó la vida cinco veces», ha dicho de él.

A los 41, y después de diez años, Revlon rescindió su contrato. Fue un palo y no le quedó otra que ponerse las pilas y buscar un nuevo hueco.

«Mi generación, las chicas de la década de los 60, ya somos mujeres, y queremos seguir pareciendo atractivas, aunque cumplamos 50 años. Así que les dije a los editores que tenían que sacarnos en sus revistas, pero fueron ellos los que decidieron sacarme a mí», ha explicado sobre esa nueva etapa en la que aún sigue con desfiles –como la recordada vuelta a las pasarelas de Tom Ford en 2011–, campañas y sesiones de fotos.


«Ser inteligente es mejor que el sexo, y no hay nada que a mí me guste más que el sexo»


La edad, además, tiene sus ventajas, según declaró en 2007: «Te vuelves más inteligente según te haces viejo. ¿Y qué hay mejor que eso? Ser inteligente es mejor que el sexo, y no hay nada que a mí me guste más que el sexo». El sexo y montar en moto.

En 2015, sin ir más lejos, participó en una excursión por las montañas de Adirondack, en el estado de Nueva York, como homenaje a su gran amigo Dennis Hopper. Se lo debía, aunque solo fuera por lo de las pelotas y el corazón. No existe una definición más bonita ni más acertada de Lauren Hutton.

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