Somontano, la joya más desconocida de Aragón

Donde la cordillera se hace llanura, la comarca del Somontano, en Barbastro, nos sorprende con pueblos encantadores, vinos con personalidad y deportes de aventura. ¿Nos acompañas a descubrirla?

Por SERGIO MUÑOZ

Viñedos a la sombra de los Pirineos: 

Cae la tarde y en la carretera que une Huesca con Barbastro los últimos rayos de sol tiñen de naranja un paisaje de viñedos y suaves colinas. A lo lejos, el imponente macizo de los Pirineos, blanco a estas alturas del año, cierra el horizonte como un muro infranqueable.

Somontano significa «pie de monte» y el topónimo describe a la perfección el paisaje de esta región de la provincia de Huesca en la que nos encontramos: el Somontano (Barbastro) es la llanura que se extiende a los pies de los Pirineos. Una tierra rica en patrimonio, vino, productos y paisaje declarada en 2018 el primer Territorio de Interés Gastronómico de Aragón. Vale cualquier excusa para descubrir qué secretos esconde. Allá vamos…

Los mejores vinos

Lo primero, el vino. Los Pirineos y la sierra de Guara levantan una doble barrera que protege al Somontano de los rigores fríos del norte y crea un microclima propicio para la producción de viñedos. La D.O. Somontano es pequeña: incluye solo 4.000 hectáreas, pero las características del clima y los suelos calizos producen unos tintos y blancos estupendos.

Enate, Viñas del Vero, Sommos, Laus, Blecua, Pirineos… hasta 32 bodegas salpican el paisaje del Somontano con arquitecturas futuristas y tradicionales. Por ejemplo, el imponente edificio de la bodega Sommos, recubierto de planchas metálicas, está considerado todo un hito de la arquitectura enológica mundial; mientras que las líneas clásicas de Blecua recuerdan a un elegante palazzo italiano.

El alma enológica del Somontano es Barbastro. Hasta esta agradable villa debemos dirigir nuestros pasos si queremos saber más de los caldos de la región.


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Patrimonio

El imponente complejo histórico de San Julián y Santa Lucía de la localidad acoge la sede del Consejo Regulador, la Oficina de Turismo y el Espacio del Vino. Y, también, el restaurante Trasiego, perfecto para hacer un alto en el camino y degustar los vinos de la tierra –cómo no– y una magnífica gastronomía, que en Barbastro tiene al exquisito tomate rosa, la borraja, el cardo y los excelentes quesos y aceites como buques insignia.

La comarca del Somontano acoge entre sus brazos pueblos con un encanto especial. Abiego, Alcofea, Azlor, Bergebal, Bierge o Naval son solo algunos de los que atesoran monumentos históricos de especial importancia.

Mención aparte merece Alquézar. Este pueblo encaramado a los abismos del río Vero tiene el honor de pertenecer al selecto club de los pueblos más bonitos  de España. Un paseo por sus maravillosas calles empedradas nos descubrirá el por qué de este honor.

Naturaleza

Parte del término municipal de Alquézar cae dentro del Parque Natural de la Sierra de Guara. En este paraje, la llanura del Somontano (Barbastro) se quiebra.

A través de los siglos, el agua ha esculpido cañones, vertiginosos acantilados, grutas y simas en el terreno cárstico, formando un paisaje de otro planeta perfecto para la práctica del barranquismo, la escalada, el ciclismo o el trekking. Un ejemplo espectacular es el Cañón del río Vero. La corriente desciende entre paredes y bóvedas de piedra mientras las rapaces sobrevuelan las alturas. Sus seis kilómetros de recorrido son perfectos para una jornada de aventura en pleno corazón del Somontano (Barbastro).

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