Bill Gates (64 años), cofundador de la empresa de software Microsoft, se posiciona este 2020 como el segundo hombre más rico del mundo, a la sombra del CEO de Amazon, Jeff Bezos. Para llegar hasta aquí, Bill Gates ha pasado por un largo camino lleno de obstáculos y por eso, la historia de este multimillonario no pasa desapercibida. Tan llamativa resulta que Netflix decidió contar su vida a través de un documental: Bill Gates, bajo la lupa. El documental (o más bien la miniserie) con tres capítulos sigue los pasos de Gates, desde sus comienzos hasta convertirse, según el marcado live de La Lista Forbes 2020, en dueño de una fortuna de 109,3 billones de dólares.

La rebeldía del joven Bill Gates

William Henry Gates III o, para abreviar, Bill Gates, nació el 28 de octubre de 1955 en Seattle en una familia acomodada. Su padre, William H. Gates, era un destacado abogado, y su madre, Mary Gates, profesora de la Universidad de Washington y directora del First Interstate Bank. Bill tiene dos hermanas, Kristianne y Libby (de 64 y  44 años, respectivamente).

Los inicios de Bill Gates no fueron fáciles. De él sus familiares siempre dirán que fue un niño atípico. Cuando todavía estaba en el colegio, ya empezaba a conocer el incipiente lenguaje de programación, que más tarde perfeccionaría junto con Paul Allen. Sin embargo, llegada la adolescencia, el pequeño genio abandonó la informática para vivir su etapa más rebelde. Llegó a entrar en la Universidad de Harvard pero le interesaba más salir con sus amigos… El alcohol y las drogas podrían haber terminado con una de las mentes más brillantes de Harvard. Bill Gates llegó incluso a ser detenido en 1977 por conducir a una velocidad muy superior a la permitida por el desierto. Para alivio de todos, será esta época de rebeldía la que lleve a Gates a querer volver a encontrar su camino.

Bill Gates

Bill Gates y la empresa de software más grande del mundo

Después de superar su etapa más alocada, llegó el éxito. Bill Gates tenía un compañero inseparable, Paul Allen. Y, de hecho, el segundo tuvo buena parte de la culpa de las borracheras del primero. Lo importante es que ambos supieron llevar a cabo un proyecto multimillonario. Los dos, apasionados de la informática, cambiaron la fiesta por el trabajo y empezaron trabajar 12 horas al día para dar vida a Microsoft. Y, aunque no fue en el garaje de la casa de ninguno de sus padres, como mandan los cánones de Sillicon Valley, este proyecto nació en un motel de carretera de la Ruta 66 en Estados Unidos.

La inteligencia sobresaliente de Gates y la excelente capacidad matemática de Paul Allen permitieron el nacimiento del software más famoso del mundo en 1975. La primera oficina internacional de la compañía se abrió dos años después en Japón, bajo el nombre de ASCII Microsoft (actualmente conocida como Microsoft Japón). Fue el 1 de enero de 1979​ cuando Microsoft se traslada a Washington. En 1980, Steve Ballmer se une a la compañía, sustituyendo después a Bill Gates como segundo CEO de Microsoft.

Durante mucho tiempo será el control sistemático de los trabajadores por parte de Gates lo que hará que, entre otros motivos, Microsoft se mantenga en la cúspide de lo tecnológico. Como otros muchos multimillonarios, Gates padece de obsesiones. Y la extenuante vigilancia a la que somete a sus empleados es la peor de todas. En el documental de Netflix se explica como el cofundador de Microsoft llegó hasta saberse las matrículas de los coches para saber si habían llegado ya al trabajo o no.

Las obsesiones de Gates tienen un origen… El miedo al fracaso. Durante los primeros años de vida de Microsoft temía que cualquier día, de improviso, la empresa se arruinara y no tuviese suficiente dinero para pagar a sus empleados. Su solución era intentar sacar la mayor rentabilidad de los trabajadores para conseguir los mejores resultados.

Bill Gates

Bill Gates en Netflix

El año pasado la vida del multimillonario llegó a la gran pantalla. Bill Gates, bajo la lupa es uno de los documentales de Netflix más vistos en 2019. El objetivo: Tratar de mostrar toda esta historia de Gates para hacerla más cercana a todo el mundo. Por un lado, se habla de ese hombre frío y calculador con mente empresarial y, por otro, se muestra su lado más amable y human. Puede que sorprenda al espectador su relación con su mujer, Melinda Gates, y los proyectos humanitarios para ayudar a los países en vías de desarrollo.

De este documental se ha dicho que no ha conseguido retratar toda la complejidad de este magnate informático. Pero, sin duda, sí que nos acerca a una parte de la mente de Bill Gates, sus luces y sus sombras. Y entre sus sombras, confesiones como que a lo que más teme en la vida es que «su cerebro deje de funcionar».

Bill Gates

La filantropía de Bill Gates

La vida de una persona tan rica como Bill Gates siempre genera polémicas. Y además, el propio Gates se preocupa de fomentarlas. Recientemente, confesó en su blog (www.gatesnotes.com) que había ganado demasiado dinero en su trabajo a lo largo de su vida. A pesar de que el multimillonario ha donado en la última década cientos de millones a través de la Fundación Bill y Melinda Gates, su fortuna se ha duplicado en el mismo periodo.

A diferencia de muchos otros millonarios, Gates considera que «los ricos deberían pagar más de lo que pagan actualmente» y así lo cuenta en su blog. «Por eso estoy a favor de un sistema de impuestos en el que, si tienes más dinero, pagas un porcentaje más alto en impuestos. Y creo que los ricos deberían pagar más de lo que pagan actualmente, y eso incluye a Melinda y a mí». Parece que el presente y futuro de Bill Gates se encuentra centrado en la filantropía. De esta dice que «es buena en la gestión de proyectos de alto riesgo que el gobierno no puede asumir y las grandes empresas no quieren hacer». De hecho, sus hijos, parte del club de herederos de los más ricos del planeta, no percibirán más que 10 millones de dólares cada uno cuando sus padres mueran. El resto de su fortuna recalará en proyectos con fines sociales.