Lanzarote, la isla inventada por César Manrique

La obra de arte más importante de César Manrique fue Lanzarote. Después de una estancia en Nueva York en 1964, el pintor, escultor, arquitecto, urbanista y ecologista lanzaroteño regresó a su tierra.

Por SERGIO MUÑOZ

«Mi intención es convertir mi isla natal, Lanzarote, en uno de los lugares más hermosos del planeta». Desde ese momento y hasta su muerte en un accidente de coche en 1992, el artista César Manrique creó una serie de intervenciones artísticas que transformaron para siempre esta isla del archipiélago canario.

Este 2019 se cumplen cien años del nacimiento de Manrique, y el mejor homenaje es transitar por la ruta que recorre sus obras más célebresLos Jameos del Agua, su primera intervención en la isla, es un buen punto de partida. En 1966, Manrique transformó un tubo volcánico en un centro cultural donde la roca, la luz y la vegetación crean una escenografía irreal.

Los Jameos forman parte del mismo sistema volcánico –surgido del Volcán de la Corona– que la Cueva de los Verdes, una de las 7 cuevas de España para sentirte como un espeleólogo. Jesús Soto, colaborador de Manrique, se encargó en 1964 de iluminar y organizar esta gruta rica en efectos ópticos.


Manrique en clave gastro

Además de sus obras artísticas, Manrique diseñó varios restaurantes en Lanzarote. Son una buena opción para disfrutar de la gastronomía isleña en un entorno único. El Museo Internacional de Arte Contemporáneo (MIAC), en Arrecife, capital de la isla, está ubicado en una fortaleza del siglo XVIII y el restaurante lo diseñó Manrique en 1976. El artista también intervino una antigua cantera en el municipio de Nazaret que hoy es el restaurante Balagué y el bar La Cueva. 


En 1968 construye su hogar, el Taro de Tahíche, hoy sede de la Fundación César Manrique, y al año siguiente proyecta la Casa-Museo del Campesino en la villa de San Bartolomé.

En 1970 se encargó de intervenir Timanfaya, que en 1974 se convertiría en Parque Nacional, el mismo año que crea el Mirador del Río, que cuenta con unas vistas espectaculares sobre la isla La Graciosa. El Jardín de Cactus, en el municipio de Guatiza, fue su última obra. Construido en 1992, acoge 4.500 especies.

Manrique también creó varios Juguetes del viento, pesadas estructuras de metal que se mueven con el viento y se vuelven etéreas. La mayoría se hicieron realidad tras su muerte, a partir de bocetos, como el de Tahíche, cerca de su casa. 

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