David Guetta: «No me importa la fama, solo el placer»

David Guetta es mucho más que el rey de las pistas de baile. Produce, compone, escribe y vende discos por decenas de miles. Este otoño lanza su séptimo álbum de estudio. Hablamos con él sobre sus comienzos, qué es el éxito y su aportación a la música electrónica.


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Por ELENA CASTELLÓ

Tenía 12 años cuando se quedó fascinado con la música electrónica, entonces un estilo underground que sonaba en las FM pirata francesas. A los 17, David Guetta (París, 1967) ya pinchaba en discotecas de moda y a los 22 decidió abandonar su carrera de derecho en la Universidad de Nanterre para lanzarse de lleno al reino de las pistas de baile.

Hoy, ha vendido más de 50 millones de copias de sus temas –I Got A Feeling, When Love Takes Over o Love Is Gone– y ha colaborado con Fergie, Sia, Nicki Minaj o Madonna, pasando por Justin Bieber y los Black Eyed Peas. Este otoño lanza su séptimo álbum de estudio.

— CÓDIGO ÚNICO: ¿Cuándo sintió que su afición se estaba convirtiendo en una carrera?

— DAVID GUETTA: Fue por etapas. Pero la primera vez me ocurrió siendo muy joven, con 22 años. Iba a la Universidad y me dije: «Esto funciona y, sin duda, es lo que quiero». Estudiaba Derecho y lo dejé.

— CÚ: Su padre es un sociólogo y su madre una psicoanalista, dos intelectuales conocidos en Francia. ¿Qué le dijeron?

— DG: Bueno, en esa época yo ya tenía éxito. Lo más difícil para ellos fue cuando yo era un adolescente y me pasaba el tiempo escuchando música y yendo a locales. Eso sí que les daba miedo. Yo tenía 12 años y era rebelde. Hoy es distinto, porque la gente sabe lo que es un DJ, pero cuando yo comencé no. No era una profesión, desde luego.

— CÚ: ¿De donde viene su pasión por la música electrónica?

— DG: En mi adolescencia se produjo en Francia la explosión de las radios FM, que eran radios piratas, y yo llegaba del colegio y escuchaba eso y me sentía totalmente fascinado. Participaban DJ de locales nocturnos y pinchaban todo el día. Y empecé a aprender cómo se encadenaban los discos, se mezclaban, se hacían los remix. Me atraía la música, pero también el lado pirata del asunto.

— CÚ: El mundo de los clubes y las discotecas puede ser muy oscuro…

— DG: La gente sale de noche por diferentes razones: unos para ligar, otros para beber, otros por la música… Este es mi caso. Yo nunca he tomado drogas ni he bebido, es algo totalmente ajeno a mí. Para mí lo esencial siempre ha sido la música. Aunque, evidentemente, no llevo una vida convencional: me acuesto a las seis de la mañana y, por lo general, cada día duermo en un país diferente…

— CÚ: ¿El éxito millonario le ha hecho sentirse paralizado en algún momento?

— DG: Cada artista elige la manera en que quiere comunicarse con su público. Cuanto más se está en los medios, por ejemplo, más fácil es tener éxito. Yo soy una persona, en general, discreta: hago promoción cuando saco un álbum, como ahora, pero luego se me ve muy poco en los medios. Y eso me permite llevar una vida normal. Prefiero participar en el juego de la fama de una forma moderada y sacrificar ese plus de éxito. Así puedo salir a la calle y no provocar ninguna revuelta.

— CÚ: ¿Ha sentido en algún momento la necesidad de tomar distancia para no perder la inspiración?

— DG: Cuando empieza, uno no se espera tener éxito, e intenta miles de cosas, experimenta. Y de pronto hay algo que funciona, te haces conocido y entonces la motivación es tener cada vez más éxito, ser más reconocido como artista. Y cuando llegas a la cumbre, la motivación pasa de la energía positiva, que es la pasión por la música y las ganas de triunfar, a una energía negativa, que es el miedo a perder ese lugar en la cumbre. Ese es el verdadero problema creativo.

— CÚ: ¿Y cómo controló usted ese miedo?

— DG: Pues ha habido momentos en los que no lo he controlado. Pero ahora estoy en una época de mi vida en la que me da igual, lo que me interesa es el placer. Y estoy preparado para sacar un montón de discos. Sé que habrá algunos que tendrán éxito y otros que no, pero no pasa nada. Cuando uno está dispuesto a enfrentarse al fracaso, su música es más interesante.


‘7’, las dos caras de David Guetta

No se ha roto mucho la cabeza el DJ francés David Guetta con el nombre su nuevo disco, el séptimo de su carrera, que se publica este mes de septiembre. Se va a llamar 7 y va a ser doble: el primer CD contendrá 15 canciones pop (incluidos sus últimos éxitos Flames y 2U, junto a Sia y Justin Bieber) y que va a contar con la colaboración de Bebe Rexha, J Balvin, Anne-Marie, Jess Glynne, Nicki Minaj o Jason Derulo; y el segundo tendrá 12  más temas pensados para pinchar en clubes.


— CÚ: ¿Cuáles son las cualidades de un buen DJ?

— DG: Un buen DJ, cuando actúa sobre un escenario, debe ser capaz de leer al público. Es esencial la conexión que crea con él, el equilibrio entre satisfacer sus deseos y, al tiempo, hacerle descubrir cosas nuevas. Y debe ser capaz de hacerle disfrutar, pero de una forma única. Creo que eso es lo que hace a un DJ interesante.

— CÚ: Debe ser una sensación muy fuerte estar delante de cien mil personas que bailan y disfrutan con su música. Y hay algunas que podríamos decir que casi alcanzan el éxtasis…

— DG: Sí, es una forma de energía extraordinaria. Yo doy mucha energía a la gente, pero me alimento también de la suya. Es un círculo positivo y adictivo, porque la vida normal parece un poco deslucida en comparación con lo que uno siente sobre el escenario.

— CÚ: ¿Qué cree que ha aportado David Guetta a la música electrónica?

— DG: Un mayor nivel de exigencia a las canciones y a las letras. Y eso ha hecho que sea más popular, porque emociona a la gente. Una buena canción es una buena canción, da igual su estilo.

— CÚ: ¿Qué responde a los que dicen que ha banalizado la música electrónica y la ha convertido en un sonido de masas?

— DG: Que sí, y estoy orgulloso. Los artistas underground se alegrarían mucho de tener un éxito como el que tengo ahora. Yo soy DJ, y para mí ser DJ es compartir mi pasión con los demás. No tiene sentido decir que soy DJ y que no quiero compartir mi música, que quiero seguir siendo underground.

Pero lo que tampoco tiene sentido es hacer cosas que no me gustan solo por tener éxito. Nunca he hecho eso. Pero el éxito sirve a todo el mundo, todos los artistas lo saben. Porque si, en un festival, no hay artistas como David Guetta para llenar el cartel, tampoco se puede contratar a jóvenes artistas underground y hacer que el público los conozca. Y a mí también me inspiran los jóvenes que vienen con sonidos nuevos.

— CÚ: ¿Qué futuros retos se plantea en su carrera?

— DG: El reto no es necesariamente vender más discos, sino hacer cosas nuevas, probar nuevos estilos, ser capaz de adaptarte a ellos. Hacer algo diferente a la fórmula habitual. No sé, hacer un disco totalmente latino. Es un desafío artístico, no en términos de éxito comercial.

— CÚ: ¿Y qué es el éxito para usted?

— DG: Hacer música de calidad, y que, al tiempo, tenga éxito comercial y, al tiempo, haga evolucionar la cultura de la que formo parte. Dejar huella. ¿Alguien se acordará de estos discos que hago hoy, y que encabezan las listas de venta, dentro de diez o veinte años? Eso forma parte del éxito. Hacer una música atemporal.

— CÚ: ¿Qué música escucha habitualmente?

— DG: Sobre todo, mucho soul. Me encantan Marvin Gaye, Otis Redding, Stevie Wonder. También hip hop. Y música muy tecno. Y las novedades.

— CÚ: ¿Qué significa Ibiza para usted?

— DG: La adoro. Creo que me ha aportado mucho. Adoro su ambiente, su lado un poco hippy. Es la meca de los DJ y no hay un lugar en el mundo con tal cultura musical. Es increíble… Aquí soy libre.

— CÚ: ¿A sus hijos también les gusta la música electrónica? ¿Quieren ser DJ?

— DG: Mi hijo mayor tiene 14 años y no va en absoluto por ese camino. Mi hija, de 10, toca el piano y canta muy bien, y le he enseñado a mezclar, lo que le pareció muy divertido. Ambos son mis consejeros artísticos [risas]. Les enseño mucho mi música y tengo en cuenta sus opiniones porque aunque hay una generación de fans que ha crecido conmigo y ya son mayores, yo hago música para los jóvenes.


– ¡Más música, maestro!