Coches eléctricos clásicos, ¿el futuro de los vehículos históricos?

Las restricciones a la circulación de los vehículos con motor de combustión están poniendo en jaque el futuro de los automóviles históricos. ¿La solución? Convertirlos en coches clásicos eléctricos, sin alterar su imagen.

Por PEDRO BERRIO

Puede parecer una atrocidad y para muchos sería similar a algunos ‘trasplantes’ que se hicieron en décadas pasadas al poner motores diésel en coches clásicos que originalmente eran de gasolina.

Y aunque ahora pueda parecer casi un sacrilegio, es muy posible que dentro de unos años esta sea la única posibilidad para que veamos circular por las calles joyas de la historia del automóvil como un Jaguar E-Type, un Aston Martin DB6 o, sencillamente, un Mini de la primera generación o nuestro querido Seat 600. Se trata de una alternativa que puede permitir la supervivencia de un vehículo clásico, incluso aunque se prohíba la circulación a los coches de combustión interna.

Las transformaciones a coches clásicos eléctricos no son algo nuevo y existen desde hace años en Reino Unido y Estados Unidos, dada su afición y tradición por el vehículo clásico.

Los Volkswagen Beetle, los furgones VW T1 y T2, los Porsche 911 de las primeras generaciones e incluso el mítico Ford Mustang son los modelos más habituales que pueden verse en las carreteras americanas y en especial las de California con este ‘trasplante de corazón’.

No es de extrañar que en California se encuentren la mayor parte de estas empresas, ya que este estado es el que tiene desde hace años las normas medioambientales más duras de todo Estados Unidos. Incluso su exgobernador Arnold Schwarzenegger encargó hace tiempo a la empresa austriaca Kreisel la transformación a eléctrico de su imponente Mercedes G.

Además, la legislación estadounidense es mucho más permisiva con las transformaciones técnicas de los vehículos, algo que en Europa exige una importante inversión de tiempo y dinero para obtener la necesaria homologación, lo que encarece exageradamente el precio final de este tipo de conversiones.

En España, homologar un cambio de sistema de propulsión de este tipo suele tener un coste medio de 25.000 euros, sin contar el precio del coche original y los elementos de la transformación.

Un desembolso similar al de otros países europeos, como el ejemplo del Mini eléctrico realizado por la empresa Swind de Reino Unido, del que solo van a hacer cien unidades y cuyo precio, incluyendo el coche, es de unos 90.000 euros. Nada que ver con el precio de algunos kits de transformación para el popular Volkswagen Beetle, que en Estados Unidos se ofertan por unos 10.000 dólares para que el propio cliente realice el cambio de motor.

En España, la empresa ecoche.org, de Castuera (Badajoz), realiza desde hace unos años este tipo de conversiones con vehículos mucho más populares, pero el problema sigue siendo el alto coste de la homologación. Por ello han creado el sistema de las ‘conversiones colaborativas’, que consiste en reunir a un mínimo de diez interesados en realizar la transformación de coches clásicos eléctricos, pero de un modelo en concreto para reducir el desembolso de la homologación.

Los precios que alcanzan algunos de estos coches clásicos eléctricos pueden parecer disparatados, pero hay que tener en cuenta que primero se debe contar con un vehículo estructuralmente en perfecto estado que soporte el peso de las baterías. En la mayoría de  los casos hay que empezar por una restauración del modelo original para después poder realizar la conversión a eléctrico.

Y para los más puristas no hay por qué preocuparse porque estas transformaciones son, en la mayoría de los casos, reversibles. Esto quiere decir que no se altera la estructura del vehículo por lo que en un futuro se podría volver a instalar su motor original sin problema.

Las marcas de lujo han visto un filón en esta posibilidad, al igual que lo vieron hace unos años con la reedición de algunos de sus más escasos modelos clásicos. Jaguar Classic va a producir una serie limitada del Jaguar E-Type eléctrico como el que utilizó el Príncipe Harry en su boda (una de las más caras de la historia). Los primeros se entregarán en 2020 y su precio no bajará de 300.000 €, aunque los propietarios de un E-Type también pueden solicitar la transformación.

Y Aston Martin también ha anunciado alternativas de conversión eléctrica para sus clásicos. Así que todo parece indicar que podremos seguir viendo circular estas joyas en un futuro, aunque sin emisiones contaminantes y sin el particular sonido de sus motores de combustión.

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