Cerveza artesana: el secreto del éxito de Cervezas La Virgen

La cerveza artesana es una parte sustancial de la cultura ‘millennial’. Y desde Madrid, Cervezas la Virgen se ha convertido en el mascarón de proa de este ‘boom’. Son la mejor cerveza artesana de España y este es el secreto de su éxito…

Por ELENA CASTELLÓ

Cerveza artesana: si hay un nombre que nos viene a la cabeza a las primeras de cambio es el de Cervezas La Virgen. Pero detrás de su éxito hay una gran historia

En 2009, al terminar la carrera de Administración de Empresas en la Universidad Carlos III de Madrid, Jaime Riesgo se instaló un tiempo en Inglaterra y, más tarde, en San Francisco, donde empezó a trabajar en una agencia de publicidad. Sus clientes eran básicamente empresas españolas que buscaban abrirse paso en Silicon Valley.

Pero allí, en vez de enamorarse del mundo de los creativos, Jaime descubrió la cerveza artesana. «El retorno a las cervezas tradicionales empezó en California y yo coincidí con ese boom –explica el cofundador de Cervezas La Virgen–. Toda mi vida había soñado con tener un negocio propio sobre algo que, al final del día, pudiera valorar, que fuera físico y palpable. Y pensé que la cerveza podía ser ese negocio».

Durante sus dos años en San Francisco, Jaime se metió a fondo en el mundo de las cervezas artesanas y aprendió a elaborarlas en casa con una olla y un tubo de plástico.  Hasta que llegó el momento en que decidió lanzarse con otros tres socios (César Pascual, Javier Cerezo y Ana Coello, que hoy ocupan las direcciones de márketing, comercial y general de la compañía) y abrir su propia fábrica de cerveza en España.

La cerveza artesana de Cervezas La Virgen nació a finales de 2011 gracias al dinero de amigos, un préstamo ICO y la hipoteca de alguna casa paterna. La primera fábrica arrancó a 300 metros de donde se alza la actual, en Las Rozas, cerca de Madrid, donde Jaime había vivido siempre.

Y en el proceso el equipo se curtió en la tradición alemana que es la que siguen hoy con sus productos más clásicos: malta, lúpulo, levadura y agua como únicos ingredientes, sin ningún aditivo. «Es un producto sencillo, pero a la vez muy potente», señala Jaime, hoy Maestro Cervecero. ¿Y por qué Cervezas La Virgen? «Porque son cervezas puras, de verdad, sin añadidos», dice.

Pero, ¿cómo se hace cerveza artesana en el siglo XXI? ¿Qué se puede aportar a la tradición? «Aprendemos precisamente de la tradición y la respetamos muchísimo –explica Riesgo–, pero también pensamos en cosas nuevas que quizá hace 500 años no existían y utilizamos la tecnología para que el producto sea mejor, tanto en la elaboración como en el envasado. Y ponemos en práctica algunas técnicas que no son de cerveza pero readaptándolas».

Uno de los nuevos proyectos de La Virgen es, precisamente, un producto con una base de cerveza, de malta de cebada con lúpulo y fermentada, pero con frutas naturales mediterráneas añejadas en cubas de vino. «Es una especie de mezcla entre sidra, cerveza y vino –asegura Riesgo–. Aún estamos probando, pero creemos que todo es posible». Otro de esos ‘experimentos’ es una cerveza de postre elaborada con cacao de Valrona.

Pero hay un elemento más que distingue a Cervezas La Virgen: poder visitar la fábrica y probar el producto allí mismo, en una zona de degustación de sus cervezas artesanas que se llama tap room, y en la que se pueden probar todas las cervezas acompañadas de algo de comer.

En los comienzos, era solo un perrito caliente con un pan de cerveza negra acompañado de una salchicha alemana «de las de carne de verdad», que se convirtió en un clásico. Hoy la oferta incluye hamburguesas de carne del Guadarrama, pinchos morunos, ensaladas, jamón… «Cosas sencillas y de calidad», asegura Riesgo, que han convertido su tap room en un lugar de peregrinación del norte de Madrid.

La Virgen es hoy, sin duda, la cerveza artesana de Madrid. Tiene seis locales más en la provincia gestionados por un equipo de 80 personas. Pero también llega a otros muchos lugares de España a través de tiendas o locales gourmet.

«La cerveza es algo local, y debe serlo para seguir siendo de calidad, pero queremos crecer». La previsión de la empresa es duplicar el negocio cada año. Y, hasta ahora, lo han conseguido. El primero fabricaron alrededor de 40.000 litros y este último algo más de un millón. Crecen, desde luego. Como su espuma.

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