La Ruta del Emperador, a lomos del Ford Mustang

En 1815, tras escapar de su exilio en la isla de Elba, Napoleón arribó a la Francia continental en Golfe-Juan. Desde allí, durante seis días recorrió la Costa Azul hasta llegar a Grenoble. Ese trayecto, hoy conocido como la Ruta del Emperador, lo hemos recorrido al volante de un Ford Mustang.

Por PEDRO BERRIO

Napoleón recorrió los 325 kilómetros que separan el Golfe-Juan, en la Costa Azul francesa, y Grenoble escoltado por sus incondicionales soldados a lomos de un solo caballo. Nosotros hemos recurrido a los 450 caballos del motor V8 del Ford Mustang 2018 para cubrir, en un solo día, la distancia que el emperador tardó seis en recorrer hace más de dos siglos.

Partimos desde Cannes, una de las ciudades más emblemáticos de la Costa Azul y muy cercana a Golfe-Juan, para tomar la carretera RN85, que en 1932 fue rebautizada como Ruta de Napoleón, ya que es el trazado que siguió el emperador en su intento de volver al poder tras regresar del exilio en la isla de Elba. Napoleón desembarcó en Golfe-Juan el 1 de marzo de 1815 y supuso el comienzo del Gobierno de lo s cien días, que finalizó con la derrota en la batalla de Waterloo.

Nuestro Mustang Orange Fury, un color exclusivo y recién estrenado esta temporada, resalta en medio del tráfico y, sobre todo, en el verde intenso de este primer tramo ascendente de la ruta. Nos dirigimos hacia una de las ciudades más emblemáticas de la zona, Grasse, capital de la región de la Provenza Oriental y mundialmente conocida por ser la ciudad de los perfumes. Aquí se encuentran buena parte de los perfumistas y las empresas dedicadas a la fabricación de fragancias para muchas marcas de prestigio.

Grasse es una hermosa ciudad situada en una colina a 750 metros de altura. En lo alto se recorta, imponente, la catedral, y desde ella se divisan grandes valles cubiertos de flores, la materia prima que sirve para elaborar los perfumes. A partir de aquí entramos en el departamento de los Alpes Marítimos. La ruta asciende con enrevesadas horquillas y curvas casi imposibles en las que podemos disfrutar del estimulante sonido del Mustang –que es posible modular hasta en cuatro niveles distintos–, y su nuevo cambio automático de diez velocidades.

La bella ciudad de Castellane

Es nuestra siguiente parada, y no podemos evitar detenernos en las impresionantes vistas del Lago de Castillon, ya a una considerable altura y después de haber completado más de un tercio de nuestro recorrido. Situada a orillas del río Verdon, Castellane conserva un hito pintoresco del paso de Napoleón por la ciudad. El emperador hizo un alto en el camino el 3 de marzo de 1815 para almorzar en una casa que hoy es la sede del museo de las Artes y Tradiciones Populares del Verdon Medio.

A lo largo de la ruta encontraremos el sello imperial, el águila de Napoleón, en algunos puntos emblemáticos, unas veces tallado en piedra y otras sobre imponentes columnas, recordando que nos encontramos en un trazado histórico.

Después de pasar por Digne-les-Bains, ciudad famosa por sus aguas termales y sus campos de lavanda, y Sisteron –una pintoresca localidad con un cuidado casco histórico, una ciudadela colgada y una imponente catedral románica– nos encontramos en los Altos Alpes y todo cambia. Ahora, la temperatura es más fresca y los paisajes son de alta montaña.

El trazado de la ruta sigue siendo sinuoso y el asfalto ya no está en tan buen estado, seguramente debido al clima más extremo. A lo largo del recorrido, en muchas de las poblaciones por las que pasa la Ruta de Napoleón, cada año, entre el 1 y el 7 de marzo, fechas en las que el emperador hizo esta ruta, se conmemora la hazaña con diferentes eventos.

El paisaje y los hermosos pueblos que vamos recorriendo invitan a que tomemos los mandos de nuestro Mustang de forma relajada y tranquila, disfrutando de su excepcional equipo de sonido Shaker Pro de 1.000 watios y 12 altavoces.

Seguimos nuestro recorrido histórico hacia Gap, una de las mayores ciudades del trayecto. Sentarse en una terraza de la animada plaza de Jean Marcellin es un plan perfecto para tomar el pulso de la localidad. Después continuamos la ruta bordeando el Parque Nacional des Écrins, sin abandonar en ningún momento la RN85.

Esta histórica travesía está jalonada de preciosos hoteles y restaurantes, algunos de ellos en emplazamientos espectaculares como el del Col d’Izoard, paso de montaña donde se encuentra el Refugio de Napoleón. El último tramo nos lleva, atravesando las poblaciones de Corps y Laffrey, hasta Grenoble, punto final de la ruta, ya en la región de Auvernia-Ródano-Alpes. Rodeada de cumbres alpinas, la ciudad invita a un relajado paseo por sus señoriales calles, dignas de un emperador.

El viaje del Ford Mustang 8