Los 4 mejores hoteles (sostenibles) de lujo

Verdes y ecológicos, estos cuatro hoteles de lujo sostenibles, levantados en islas remotas o históricas granjas seculares, apuestan por un planeta libre de problemas medio ambientales, pero sin renunciar a la tecnología, al lujo ni a los placeres de la buena vida del primer mundo.

Por GELES RIBELLES

Visitar lugares exóticos donde imbuirse de la naturaleza virgen sin dejar ni una pizca de huella de carbono es la tendencia más exclusiva del mundo de los viajes. Grandes espacios para perderse, emociones auténticas, pocas habitaciones, huertos y jardines orgánicos, spas holísticos y un personal cualificado de biólogos, ingenieros, terapeutas y chefs con estrellas Michelin que cuidan hasta el más mínimo detalle es lo que ofrecen estos cuatro hoteles sostenibles y de lujo.

Alojarse en el icónico Royal Palm Luxury Beachcomber de Mauricio es hacerlo en uno de los mejores hoteles del mundo. Comprometido con el turismo sostenible, este año ha vuelto a ganar el Certificado de Plata EarthCheck que otorga la organización homónima y que premia a los hoteles que aplican las mejores prácticas ecológicas en la gestión de la energía y recursos.

Un servicio exclusivo atiende sus 69 suites frente al Índico con jardines tropicales, su espléndido spa y los restaurantes, desde los que se puede ver danzar a los delfines. Impactante es el vuelo por la cascada que emerge del océano frente a la montaña sagrada de Le Morne, así como las vistas sobre el campo de golf, compartido por los lujosos Dinarobin y Paradise Golf y Spa Beachcomber.

Algo más cerca, en la comarca italiana de Toscana, está Borgo Santo Pietro, una fascinante granja de lujo. Este antiguo albergue de peregrinos del siglo XII próximo a Siena es otro de los hoteles sostenibles, epítome de la ecología. Un santuario wellness con fuentes termales, huertos, jardines y una granja que nutre con productos orgánicos a su restaurante con estrella Michelin, que tiene como lema «del campo a la mesa».

Borgo Santo Pietro es una inmersión en la vida campestre que invita a recoger los huevos para el desayuno, elaborar quesos, tomar clases de cocina, de arreglos de flores o de pintura, y hasta vendimiar con los agricultores locales.

No lejos de aquí, en un rincón del suroeste francés cerca de Limoges, está Domaine des Etangs, un ensoñador castillo del siglo XI donde arte y verdor se dan la mano. La energía que inunda sus mil hectáreas de naturaleza protegida es sobrecogedora. Y también lo es su colección de arte contemporáneo, que se despliega hasta por los jardines.

Sus espacios, de un lujo superlativo, armonizan lo antiguo con lo más rabiosamente moderno; bosques bordeados por lagos para recorrer a caballo, una cancha flotante de tenis, un spa en un viejo molino de agua, suites y cottages en los que soñar con planetas y estrellas, y más lugares secretos por descubrir.

En el archipiélago de las islas Anambas, nada más amerizar, descubres que el paraíso existe. Allí está Bawah Reserve, una reserva marina de 300 hectáreas, escondida en la miríada de islas de Indonesia. Por sus seis islas vírgenes, 13 playas desiertas y tres lagunas, se diseminan sus 36 villas y palafitos entre un bosque salvaje y unos fondos marinos aún más ricos que la Barrera de Coral Australiana. Construido con maderas recicladas y bambú con energía solar, conciencian también a los huéspedes sobre la preservación de este nirvana marino.

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