Javier Rey: «He aprendido a disfrutar la moda; es importante sentirte cómodo»

Es el jefe del narco gallego en ‘Fariña’ y el galán de traje impoluto en ‘Velvet Colección’. Con ambos papeles ha dado el campanazo y, de paso, se ha convertido en uno de los actores con más estilo del momento. Javier Rey nos lo demuestra con las tendencias de la temporada.

Por SERGIO MUÑOZ

Hablamos con él justo antes de marcharse a Vitoria a rodar El silencio de la ciudad blanca, un thriller dirigido por Daniel Calparsoro. Con Fariña, recién lanzada en Netflix, intentando repetir en todo el mundo el éxito que ya ha tenido en España. A pocas semanas de estrenar la segunda temporada de Velvet Colección (que ya está en antena en Movistar+). Y con la Biznaga de Oro a mejor actor en el Festival de Málaga por la película Sin fin.

Este 2018, los focos iluminan con fuerza a Javier Rey (Noia, A Coruña, 1980). Es su año, y ya era hora. Pero él, de natural tranquilo, se descalza y se relaja tras una sesión de fotos que ha ido de perlas.

— CÓDIGO ÚNICO: Se te ve cómodo en las sesiones de fotos.

— JAVIER REY: He aprendido. No son mi medio natural y siempre les pido a los fotógrafos que me echen una mano. Mi medio es la actuación y si mi personaje tiene que pegar, besar, escupir o insultar nadie se va a enfadar porque está escrito en un guion, tengo un parapeto. Pero cuando tengo que mostrarme en una foto como teóricamente soy me siento bastante más desnudo.

— CÚ: Los actores estáis acostumbrados a cambiar de aspecto. ¿Fuera de los focos también te gusta cambiar?

— JR: Pasa una cosa: cuando empiezas a trabajar muy de seguido y a enlazar proyectos ya no tienes tiempo de pensar en qué te gustaría llevar. Hace muchos años que yo ya no decido cómo quiero llevar el pelo o la barba, pienso en función del personaje que me toca interpretar.

— CÚ: Pero también sales a la calle como Javier Rey…

— JR: Bueno, en cuanto a ropa sí me gusta cambiar. He aprendido a disfrutar de la moda casi como un juego. El personaje de Mateo en Velvet Colección es un entendido de la moda, así que cuando estaba preparando el papel empecé a mirar moda desde los años 20 hasta la actualidad y he aprendido a disfrutarla y a entender que lo importante es sentirte cómodo y tener tu propia personalidad.


«Si soy una moda, que sea una moda de cincuenta años»


— CÚ: También se te ve muy cómodo con el traje. ¿Eso también es herencia de Mateo?

— JR: Sin duda. El personaje llevaba trajes a medida constantemente y me acostumbré a que fueran mi uniforme de trabajo.

— CÚ: Te inspiraste en el cine clásico.

— JR: Sí, el punto de partida para preparar a Mateo fue ver muchas películas y me di cuenta de que los galanes jugaban siempre con las manos en los bolsillos. Fue algo que copié de esa época, por eso Mateo siempre está metiendo y sacando las manos de los bolsillos.

— CÚ: ¿Vas a echar de menos el bigote? Ha sido tu seña de identidad gracias a Mateo.

— JR: No. Lo he llevado mucho tiempo, pero ese tipo de bigote está asociado a Mateo, y ese personaje ha marcado tanto y la serie ha sido tan exitosa que creo que llevarlo sería injusto para otros personajes porque la gente vería a Mateo al primer golpe de vista.

— CÚ: Es difícil que a la gente le siente bien el bigote.

— JR: Debe de ser de herencia, mi padre y mi hermano lo llevan.

— CÚ: ¿Te gustaba el look ochentero de Fariña?

— JR: Me gusta verlo, pero no ponérmelo porque es muy incómodo. Llevas dos tallas menos que la tuya. Una chupa de cuero muy apretada es bonita de ver, pero no puedes casi ni levantar la mano. O los pantalones, que eran muy prietos en los primeros capítulos.

— CÚ: Te has convertido en un icono de estilo. De ti han dicho cosas como que eres «el chico de moda» o «el gallego más sexy de la pantalla». No vas mal de elogios.

— JR: [Risas]. No, no, tengo suerte en ese sentido. Me encanta que la gente me diga cosas bonitas, pero luego en mi mano está creérmelo o no. Puedo entender que la gente piense que estoy de moda, pero las modas son pasajeras y yo he venido para quedarme. Estoy intentando hacer trabajos lo suficientemente serios como para llegar a viejo en esto. Si soy una moda, que sea una moda de cincuenta años, no de dos o tres.

— CÚ: Lo que pasa es que tienes una carrera ya larga, pero el público te ha descubierto, sobre todo, este 2018.

— JR: En ese sentido soy un tipo con suerte. He tenido una evolución natural, lógica y, sobre todo, estupenda para mi salud mental, porque no he alzanzado un gran éxito cuando estaba empezando. Siempre me ha tocado trabajar como una hormiguita y formarme mucho. He querido personajes y no me los han dado, he hecho trabajos que no han sido de esto, he hecho papeles de reparto, he trabajado en series que han sido éxitos y yo he pasado inadvertido… Eso ha hecho que cuando me han dado personajes más profundos los he podido abordar sin problema.

— CÚ: ¿Cómo llegaste al papel de Sito Miñanco, el narco protagonista de Fariña?

— JR: Ya había trabajado con la productora Bambú en Hispania y en Velvet y simplemente me lo ofrecieron. Me dieron a leer los guiones y me dijeron cómo tenían pensado hacer la serie. Ahora, tras el éxito, es muy fácil ver que todo cuadra, pero cuando me explicaron que iban a romper todos los patrones existentes hasta ese momento en la televisión en abierto me asusté bastante, pero dije que sí.

— CÚ: ¿Te asustaba el proyecto, la historia o el personaje?

— JR: Siempre me asustan los proyectos. Son una gran responsabilidad, y más cuando estamos hablando de un tipo que está vivo y de una historia real. No hay heridas cerradas, hay mucha gente a la que le toca el tema del narco en Galicia. Además, tienes que ser lo suficientemente honesto como para defender al personaje y no juzgarlo. Tienes que querer ser él, así que tienes que acabar comprendiendo por qué hizo lo que hizo. Todos esos condicionantes no son fáciles.


«No encontrarás nada sobre mi paternidad, y lo que encuentres será mentira porque yo no hablo del tema»


— CÚ: ¿Y cómo llega uno a las motivaciones de un personaje como Sito Miñanco?

— JR: Tuve reuniones durante ocho meses con gente que estuvo más o menos cerca de él, trabajé el guion, visité los lugares donde tuvo que tomar las decisiones, me puse en su lugar. La gente no se levanta un día con 17 años y dice «me voy a convertir en el mayor narcotraficante de la historia de este país y voy a pasarme 23 años en la cárcel por ello». Esas cosas ocurren poco a poco. Mi trabajo como actor no es juzgar, es entender y darle verdad.

— CÚ: Hay cierta fascinación por el villano, ¿no?

— JR: Claro, porque la gente comete cagadas en la vida real. El ser puro que no suda, no caga, no sufre, que se enamora con una transparencia tan blanca… Los seres humanos no somos así. Si le preguntas a cualquiera por sus virtudes te las dirá, y si le preguntas si ha sido cabrón con alguien alguna vez en su vida, pues seguro que también lo ha sido.

— CÚ: Hace un año estabas pensando en prepararte para un triatlón. ¿Qué ha ocurrido con eso?

— JR: Siempre he hecho deporte, lo llevo en el ADN. Quise ser ciclista profesional. Lo que pasa es que mi vida desde hace años está muy organizada y no tengo tiempo para prepararme un triatlón. Ahora me voy a Vitoria dos meses y voy a trabajar de lunes a sábado una media de diez horas. Después de eso podría irme a una piscina, pero no aguantaría el ritmo, así que rebajo mis expectativas. Estoy haciendo medias maratones.

— CÚ: Hablas mucho de Noia y de tus amigos de allí. ¿Son muy importantes para ti?

— JR: Sí. Soy actor gracias a ellos. Estamos en contacto. Aunque no nos veamos de manera habitual sabemos cómo van nuestras vidas, cuáles son las preocupaciones de los demás. Hemos crecido juntos y allí yo no soy el actor, soy el amigo.

— CÚ: Te cuesta hablar de tu vida privada. No he encontrado casi nada sobre tu reciente paternidad.

— JR: Ni lo encontrarás, y lo que encuentres será mentira porque no hablo del tema. Y no hablo del tema porque nadie me ha pedido que hable de ello. Nadie tiene la culpa de que yo me dedique a esto. Ni mi familia ni mis amigos tienen la culpa de que yo trabaje en un plató, de que salga en entrevistas con mi nombre, mi apellido y con frases que digo entrecomilladas, o de que me hagan fotos en las que salgo más o menos acertado. Yo tengo que ser el escudo y el parapeto porque es mi responsabilidad.

— CÚ: Vives en Madrid. ¿Qué es lo que más echas de menos de tu tierra?

— JR: La playa, la tranquilidad y el ritmo caribeño del verano de allí. No tener nada que hacer porque has terminado de estudiar y tienes tres meses por delante en los que la aventura es la única brújula.


Fotógrafo: Antón Goiri | Directora de Moda Beatriz Tárrega | Estilismo: Jesús Cicero | Maquillaje y peluquería: Piti Pastor (Ana Prado management) para MAC y GHD

Ayudante de fotografía: Diego Gómez | Ayudante de estilismo: Estela Quirez | Agradecimiento: Hotel VP Plaza España Design (Plaza de España, 5. Madrid. www.plazaespana-hotel.com)