George T. Delacorte encargó la escultura de Alicia en el País de las Maravillas al español José de Creeft. La imponente estatua quedó instalada en Central Park en 1959. El artista se inspiró en su hija Donna para la cara de Alicia.

Por CÓDIGO ÚNICO

El magnate George T. Delacorte adoraba Nueva York, la ciudad en la que nació en 1893. Sus barrios, sus calles, su Quinta Avenida y decidió hacerle algunos regalos.

Un reloj en el zoo, un teatro y varias fuentes son algunas de las muestras de su generosidad. Pero su contribución más famosa a la Gran Manzana es la escultura de Alicia en el País de las Maravillas en pleno Central Park. Sentada sobre una seta y rodeada por el Sombrerero Loco y la Liebre de Marzo, la figura es un juguete para los niños que visitan el parque desde 1959.