«La cultura no solo ayuda a la gente, la cultura está inextricablemente unida a la democracia. Representa lo mejor de un país y nuestra civilización», es una de las convicciones más profundas de Alda Fendi.

Por SERGIO MUÑOZ

Con estas palabras, no es extraño entender que cuando en 1999 las cinco hermanas Fendi vendieron la icónica firma de lujo al conglomerado LVMH, Alda, la más pequeña, decidiera desvincularse de la compañía para convertirse en mecenas de la cultura.

«En ese momento me dije que por fin iba a poder hacer lo que había soñado desde que era una niña: trabajar en arte». Atrás quedaban cuatro décadas dedicada a la innovación de la peletería de Fendi, que era la división de la empresa familiar donde Alda reinaba.

A partir de ese momento se dedicó en cuerpo y alma a la Fondazione Alda Fendi-Esperimenti, que creó en 2001. Apoyada por el actor y cineasta Raffaele Curi, director creativo de la Fondazione, Alda ha producido espectáculos, ha organizado exposiciones o ha firmado acuerdos de colaboración con instituciones y museos tan espectaculares como la Galería Borghese. Además, fue una de las artífices de que Fendi gastara 2,2 millones de euros en 2014 en la restauración de la Fontana de Trevi.

A Alda le encanta romper las reglas del arte. Lo ha demostrado con las performances y espectáculos vanguardistas que en los últimos años ha puesto en marcha junto a Raffaele Curi. Celebradas en diversos escenarios de Roma, siempre han sido un acontecimiento.

En octubre de 2018 inauguró el último proyecto de la Fondazione: el Palazzo Rhinoceros. Situado en el barrio de Velabro de la Ciudad Eterna, a los pies de la colina del Palatino, es un complejo de tres palazzos del siglo XVII. Alda compró los edificios en 2012 y contrató al arquitecto Jean Nouvel –Premio Pritzker 2008– para que interviniera el conjunto.

¿El objetivo? Convertir el espacio en un lugar en donde el arte antiguo y el contemporáneo coincidan, y también crear un laboratorio en el que llevar a cabo experimentos de innovación cultural.

El Palazzo Rhinoceros cuenta con salas de exposición para obras de arte e instalaciones, 24 apartamentos exclusivos –The Rooms of Rome, gestionado por el español Kike Sarasola– para huéspedes y artistas y, en la terraza, con una impresionante panorámica sobre los tejados de Roma, una franquicia del lujoso restaurante parisino Caviar Kaspia.

La Fondazione ha firmado un contrato de colaboración de tres años con el Museo del Hermitage de San Petersburgo que le ha permitido traer una escultura y dibujos de Miguel Ángel. Las exposiciones son siempre gratuitas y abiertas a todo tipo de público.

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