Matthew McConaughey: «Creer en ti te ayuda a triunfar»

Fue el rey de la comedia romántica y eterno soltero de oro, pero eso fue en otra vida… Ahora se ha mudado con su familia a Texas y elige mucho mejor sus papeles. A sus 49 años, Matthew McConaughey ha conseguido quitarse las etiquetas.

Por MARÍA ESTÉVEZ

Han pasado ya cinco años desde que Matthew McConaughey ganara su primer y único Óscar por Dallas Buyers Club. Desde entonces, el actor ha dado un giro completo a su vida y a su carrera. El espíritu del sur brota por los poros de su piel, por su acento, por su forma de caminar, por ese estilo tan característico de sonreír.

Matthew McConaughey es un sureño de corazón, allí vive, en Austin (Texas), con su mujer, Camila Alves, y sus tres hijos pequeños, y allí rueda gran parte de sus películas. Tras la muerte de su padre, Hollywood quedó atrás.

Cansado de su estelar pasado de fiesta en fiesta, Matthew volvió a la calle que conoce, cerca de su madre, al colegio donde creció y donde hoy se educan sus hijos y ha transformado su carrera en la última década interpretando personajes con cierto bagaje sureño: lo vimos en Mud, ganó un Óscar convertido en un enfermo de sida en Dallas Buyers Club, se convirtió en un granjero-astronauta en Interstellar y triunfó en la televisión con True Detective ahora estrena White Boy Rick, donde se enfrenta a un personaje desconocido para él, el de un perdedor.

Dirigida por Yann Demange, White Boy Rick narra la historia de Richard Wershe Jr., un adolescente traficante de drogas que en los 80 se convirtió, con 16 años, en el infiltrado más joven del FBI. En la película, McConaughey interpreta al padre soltero que intenta proteger a su hijo e idealiza el gran sueño americano inalcanzable para su familia.

Sentados frente a frente en un sofá de una elegante habitación de hotel en Los Ángeles, Matthew McConaughey, que viste de manera informal y calza unas chanclas, se muestra cercano, divertido y dicharachero, entrelazando sus frases con su ya famosa coletilla «all right». Así charlamos casi media hora de cine, de su nueva vida en Austin, de su pasado y de fútbol, del que su hijo mayor es un verdadero forofo.

— CÓDIGO ÚNICO: ¿Dónde encaja este personaje dentro de su extensa carrera?

— MATTHEW MCCONAUGHEY: Para mí ha sido algo nuevo interpretar a un perdedor. Me siento atraído por personajes que no saben enfrentarse a las situaciones en las que se encuentran y acaban equivocándose. Esa vulnerabilidad me llama poderosamente la atención. Este tipo es un perdedor, sí, pero su corazón está en el lugar adecuado. Su relato es humano, trágico, divertido y auténtico. Y es una historia real, que tiene más profundidad que la ficción.

— La historia de su personaje es terrible.

— Está paralizado por sus circunstancias. No ha alcanzado el sueño americano y le cuesta encontrar sus migajas de suerte. Cuando esperas que las cosas cambien por arte de magia terminas estancado. Mi personaje recita la misma frase de futuro, hasta que se le convierte en una frase del pasado. Es la primera vez que interpreto a un padre así. Es mi triste canción del oeste y forma parte de mis raíces.

— Pero en la vida real usted no es un perdedor.

— No. Yo me considero un vendedor. Vengo de un linaje de vendedores siempre cargados de optimismo. Lo mío es un optimismo genuino que me da energía para sobrevivir. Si no consigues algo un día, métete en la cama y al día siguiente sigue luchando. Es el espíritu que te mueve a conseguir algo. Cuando todo está en tu contra, creer en ti te ayuda a triunfar.

— Siempre ha dicho que fue su madre quien le animó a perseguir sus sueños.

— A ella le debo mi carrera y por ella regresé hace un par de años a vivir a Austin. Nosotros no somos una familia dedicada a las artes, creo que apenas había visto dos películas antes de cumplir los 17 años. No tenía ni idea de que iba a terminar convertido en actor.

Mi madre es una mujer que te alimenta la individualidad. A mí me decía que, si quería algo, que lo consiguiera por mí mismo, que no dependiera de nadie. Ella no quería que viviera de otros, que me dejara influir por nadie. Nos ha sabido guiar. Nos ha animado a experimentar y decidir por nosotros mismos. Para ella la experiencia práctica siempre ha sido importante. Ella fue profesora y cuando enseñaba se llevaba a los niños de excursión para que aprendieran viendo la realidad, no los libros.

— Y por ella ha vuelto a vivir a Austin…

— Sí. Los Ángeles no es una ciudad para criar a una familia porque, en mi opinión, va a demasiada velocidad. Me gusta Los Ángeles, no me malinterpretes, lo he pasado muy bien allí, pero ahora prefiero estar en un lugar donde todo tiene otro ritmo.

— En los últimos años ha dado un giro a su carrera.

— Es parte de mi camino. Con la madurez tomas decisiones diferentes. Supongo que antes me gustaban otro tipo de películas. Me he dado cuenta de lo que realmente quiero y no me importa negarme a rodar una historia que no me gusta; antes no me atrevía. Hoy por hoy, mi trabajo principal es el de padre y por mis hijos me niego a pasar mucho tiempo fuera de casa.

— ¿Es usted un perfeccionista?

— Siempre lo he sido, desde niño. Ahora lo veo también en mi hijo. Sabe lo que quiere y lo que le gusta, igual que yo. Ser un perfeccionista tiene sus ventajas porque sabes exactamente lo que quieres y cómo lo quieres; sin embargo, puede causarte problemas porque te cuesta adaptarte a situaciones que no controlas.

— Se arrepiente de haber sido, durante mucho tiempo, estrella de las comedias románticas

— No me arrepiento de nada de lo que he hecho. El triunfo de cualquier actor no se basa en una película, es un viaje de resistencia. Yo tengo derecho a cambiar y he aprendido que lo importante es disfrutar el proceso de hacer una película sin pensar en el resultado.

— Pero le llegó el momento de cambiar.

— Sí. Analicé mi vida y mi trabajo, y me di cuenta de que mi vida era más excitante que mi trabajo. Decidí retarme profesionalmente. Soy feliz en mi casa con mi mujer y mis hijos, aunque en estos años las enfermedades de seres queridos nos han provocado mucho dolor. Por eso me tomé un tiempo de descanso. Ahora disfruto rodando dramas, acción, comedia, narraciones que muestran las emociones humanas.

— Ganar un Óscar puede ser adictivo. ¿Ahora busca personajes que le lleven a otro premio?

— No. Solo soy adicto a interpretar personajes que me obsesionan. Me fascina sentirme atraído por personajes en los que me pierdo porque no dejo de pensar en ellos.

Lo nuevo de Matthew McConaughey…

Matthew McConaughey: «Creer en ti te ayuda a triunfar» 7Matthew McConaughey: «Creer en ti te ayuda a triunfar» 2

‘White Boy Rick’ narra una historia triste. Richard Wershe Jr., el adolescente real en el que se basa la película, fue el informante del FBI más joven de la historia, pero tras ese episodio entró en una espiral criminal: fue detenido por narcotráfico y lleva toda su vida en la cárcel.

Y los papeles que le llevaron a la fama…

Sahara (2005)

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Fue el primer filme del actor como productor y, además, coincidió con Penélope Cruz. Se convirtieron en pareja.


Dallas Buyers Club (2013)

Matthew McConaughey: «Creer en ti te ayuda a triunfar»

Perdió 20 kilos para interpretar a un enfermo de sida, pero le valió la pena: ganó un Óscar.


True Detective (2014)

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McConaughey es productor y protagonizó la primera temporada de esta serie, que acaba de estrenar su tercera entrega.


Interstellar (2014)

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Con este filme se embarcó en un bellísimo viaje espacial a las órdenes de Cristopher Nolan.


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