Las teorías de la conspiración sobre el coronavirus  se han extendido casi tan ampliamente como la propia enfermedad. A ello se suma la confusión causada por la falta de información sobre la Covid-19, que dificulta tareas como ir al supermercado o nos mantiene en vilo sobre cómo será el verano 2020. No son solo esos bulos que llegan a través de cadenas de WhatsApp, sino que, en algunos casos las insinuaciones han llegado a ser difundidas por las autoridades. Por ejemplo, el presidente de Estados Unidos Donald Trump ha llamado al SARS-CoV-2 «virus chino» en varias ocasiones, avivando los rumores de que se trata de una enfermedad creada en el laboratorio, mientras que Jair Bolsonaro, presidente de Brasil, participa en manifestaciones anti confinamiento mientras insinúa que el virus no es tan perjudicial como lo pintan…

Según los hallazgos de la psicología social respecto a las teorías de la conspiración, su atractivo reside en la necesidad de sentir algún tipo de control en situaciones como esta, en la que los cimientos de nuestra normalidad reciben una tremenda sacudida y nos sentimos amenazados e incapaces de hacer nada al respecto. Sin embargo, su dispersión por parte de autoridades gubernamentales, explica este artículo de The New York Times, suele obedecer a intereses partidistas.

Donald Trump: recomienda curas milagrosas, insinúa que es la Covid-19 se originó en un laboratorio

La teoría del «virus chino» de Donald Trump se sustenta en un informe de 2018 en que varios científicos estadounidenses advertían de los fallos de seguridad de un laboratorio de Wuhan en el que se trabajaba con coronavirus como el SARS. Esta información fue publicada en una columna de opinión del Wall Street Journal y, de ahí, a la viralidad. Sin embargo, un estudio de la revista científica Nature explica cómo la genética de este nuevo coronavirus imposibilita que haya sido creado en un laboratorio. La teoría más consistente es que saltó de un huésped animal (el murciélago o el pangolín, probablemente) a las personas.

Trump también se atrevió a recomendar dos medicamentos contra la malaria que, según él, podían llegar a curar la infección del nuevo coronavirus. Mientras los científicos se llevaban las manos a la cabeza, un ciudadano de Arizona moría intoxicado por tomar fosfato de cloroquina, uno de los compuestos mencionados por el presidente.

También animados por él y sus declaraciones en contra de los gobiernos de algunos estados que, en su opinión (pero no la de los expertos), habrían llevado «demasiado lejos» sus precauciones, grupos de activistas pro armas se han manifestado en diferentes regiones denunciando el confinamiento, con proclamas como ‘social distancing is comunism’.


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Jair Bolsonaro, contra el confinamiento y a favor de la intervención del ejército

El presidente de Brasil Jair Bolsonaro ha participado en una manifestación contra las medidas de distanciamiento social impuestas en diferentes regiones del país por los gobiernos estatales y apoyadas por el Congreso y la Corte Suprema. Bolsonaro despidió a su ministro de Sanidad por recomendar este tipo de acciones en un país que es el más afectado por el coronavirus en toda América del Sur.

El líder ultra derechista ha pedido también la intervención del ejército para clausurar la cámara baja y poder garantizar el ritmo económico normal del país. Según informa CNN, la población está mayoritariamente a favor de precauciones estrictas como las impuestas en otros países para contener la pandemia. Mientras, al dirigente se le fotografía tosiendo en concentraciones multitudinarias.

Manifestante en Brasil

Matteo Salvini coincide con Trump: China ha creado el virus

El líder del partido ultra derechista la Liga y ex ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, tampoco dudó en utilizar Twitter para expandir sus teorías de la conspiración, que él considera hechos probados. En una publicación aseguró que el SARS-CoV-2 es un «supervirus pulmonar» creado a partir de «murciélagos y ratas» por el gobierno chino, al que también acusó veladamente de «crímenes contra la Humanidad».

Nicolás Maduro: la teoría de Trump y Salvini, pero al revés

El presidente de Venezuela Nicolás Maduro también es de la opinión de que el coronavirus es una especie de arma biológica desestabilizadora, pero para él está claro quién la ha creado: Estados Unidos. Eso mismo difunden algunos medios afines al gobierno ruso, y también desde la propia China, que también ha dejado caer que considera esta pandemia un ataque a su economía.

En Irán, por su parte, denuncian que el virus es un intento de evitar que se celebraran elecciones en el país (que sí que tuvieron lugar a finales de febrero, con muy baja participación y una clara victoria de los conservadores), mientras que en las ex repúblicas soviéticas de Turkmenistán y Tayikistán aseguran que son territorio libre de coronavirus a pesar de hacer frontera con países afectados como China, Pakistán o Afganistán.