Cate Blanchett: «La igualdad no es un tema político, es un asunto de humanidad»

Australiana, feminista, talentosa, oscarizada por ‘El aviador’ y ‘Blue Jasmine’… A punto de estrenar ‘Ocean’s 8’, charlamos con Cate Blanchett, la voz y la conciencia de la nueva generación de actrices.

Por MARÍA ESTÉVEZ. Fotografía: FABRIZIO MALTESE 

Cate Blanchett es, sin temor a equivocarnos, una de las mejores actrices actuales. Por entrega, técnica y derroche de sensualidad. Todos esos factores se conjugan en la que está llamada a ser una de las películas del verano, Ocean’s 8. En esta ocasión, Brad Pitt y George Clooney, los precursores de la saga, ceden el testigo a un brillante elenco de mujeres encabezado por las ganadoras del Óscar Sandra Bullock y Cate Blanchett. Y, como en las entregas anteriores, su objetivo es robar. En este caso, el Metropolitan Museum de Nueva York durante la gala de la moda.

Cate Blanchett, una de sus protagonistas, es la actriz más cercana a Meryl Streep en cuanto a prestigio. E igual que ella, se aleja del prototipo de estrella obsesionada con lograr seguidores de Instagram u ofrecer titulares que provoquen portadas en las revistas.

Cate lleva años estando entre el manojo de actrices que, desde su primera nominación en 1998, se reparten grandes premios de cine. Aquel año fue por el drama Elizabeth, pero desde entonces la hemos visto en la trilogía El señor de los anillos, Verónica Guerin, Charlotte Gray, Desapariciones y, por supuesto, El aviador en la que, convertida en Katherine Hepburn, consiguió su primer Óscar. Después llegaría su segunda estatuilla por Blue Jasmine y otra nominación más por Carol.

En otros tiempos a Cate Blanchett se la hubiera considerado una mujer conquistadora, una pionera en su arte. Líder de los movimientos #MeToo y Time’s Up, la entrevistamos en Nueva York recién llegada de Cannes, donde ejerció como presidenta del jurado del Festival.

Encabezando el cartel…

— CÓDIGO ÚNICO: En la actualidad, hay mujeres en todo el mundo luchando por sus derechos en marchas contra la violencia o en favor del aborto. Ocean’s 8 es un filme enfocado en las mujeres y su lucha.

— CATE BLANCHETT: Los derechos humanos son un problema humano y no de género. Y también afectan a los hombres. Personalmente, considero muy positivo el cambio que está ocurriendo en el mundo gracias a varios movimientos en contra del abuso de poder, pero es tanto para hombres como para las mujeres. Para mí, ahora, lo realmente importante es que los medios sigan hablando de estos temas. No queremos seguir dando vueltas, sino avanzar. No queremos volver aquí dentro de 20 años y seguir diciendo lo mismo.


«Es fantástico que las mujeres de todo el mundo luchen por sus derechos y lo manifiesten»


— CÚ: En Ocean’s 8 se apuesta por un grupo con una identidad absolutamente femenina. No estamos acostumbrados a este tipo de repartos, y menos en una película de acción

— CB: Ya era hora… Ocean’s 8 pertenece al mismo universo de las anteriores películas de la saga, aunque nosotras queríamos que fuera una cinta independiente. Hay un eco en la narrativa, pero los remakes, según creo, siempre brindan la oportunidad de profundizar en las historias. Estoy encantada de haber participado en esta película con un elenco tan fabuloso compuesto fundamentalmente por mujeres.

— CÚ: ¿Le gusta el título de Ocean’s 8?

— CB: Sí. El ocho es un número que simboliza el infinito. Olivia Milch, la guionista, fue quien decidió el número de personajes de la película.

— CÚ: En Ocean’s 8 su personaje planea robar en el Metropolitan durante la gala de la moda, en la Met Gala. ¿Qué se llevaría del Metropolitan?

Pasaría tanto miedo, me pondría tan nerviosa, que no creo que pudiera llevarme nada. Soy una mujer con un gran sentido de culpa y me daría muchísima vergüenza llevarme algo sin pagar. Soy demasiado honesta, no me llevo ni las barritas de chocolate de los rodajes.

— CÚ:  ¿Se siente líder de este grupo de mujeres?

— CB: En absoluto me considero líder del grupo. Es una película coral en la que todas tenemos nuestro papel. Existe una creencia socialmente arraigada de que las mujeres tendemos a enfrentarnos unas con otras, que competimos entre nosotras, y no es así. Debemos empezar a cambiar el relato. Las mujeres de este filme somos todas iguales.

Está echando por tierra un mito…

— CB: A menudo se repite el falso mito de que las mujeres no se apoyan mutuamente en el negocio del cine. Son creencias perpetuadas por periodistas hombres. Ellos buscan vender una historia, una noticia. La realidad es que las mujeres nos llevamos mucho mejor de lo que se dice.

— CÚ: Este año presidió el jurado del Festival de Cannes. ¿Cómo fue la experiencia?

— CB: Maravillosa. Una de las mejores de toda mi vida. Ha sido un privilegio. No sabes lo humilde que me siento por haberlo vivido. Amo mi trabajo, contar historias. Pero formar parte de ese jurado me ha emocionado.

— CÚ: ¿Es difícil seleccionar qué película es mejor que otra? Al fin y al cabo, todas son arte…

— CB: Ha sido un ejercicio de enorme responsabilidad. Ten la certeza que fue un proceso democrático increíble. Descubrí que liderazgo significa escuchar, dedicar tiempo y profundizar en las opiniones de los demás. Khadja Nin, quien estuvo en el jurado conmigo, dijo muy sabiamente al principio que no estábamos allí para juzgar, estábamos allí para elegir. Mi tarea como jurado consistió en abrir el corazón y la mente, organizar agendas y dejar cualquier tipo de expectativa preconcebida en la puerta. Una existencia creativa, artística, exige huir de los prejuicios y hacer concesiones; unas veces acertarás y otras te equivocarás.

— CÚ: Está al frente del movimiento Time’s Up. ¿Cuáles son sus esperanzas y expectativas sobre cómo este movimiento cambiará Hollywood?

— CB: En Time’s Up no hay líderes. Es un movimiento inclusivo, no jerárquico, que es más grande que cualquiera de las personas involucradas. Estoy en una industria muy pública, y cuando uno se pone de pie y dice algo que se sale del carril se expone a las críticas.

— CÚ: ¿Le han criticado por su apoyo a Time’s Up?

— CB: Sí, pero si tienes una plataforma como la industria de Hollywood y un altavoz como la fama tienes la obligación moral de usarlos. Los actores y actrices somos parte del paisaje intelectual, y tenemos la obligación de manifestarnos en favor de los grupos menos visibles. Las mujeres debemos exigir salarios equilibrados con los hombres. La igualdad no es un asunto político, es un problema de humanidad.

— CÚ: Es de las actrices más versátiles de la historia del cine, pero de su vida privada se sabe poco.

— CB: Cuando veo una película me gusta que me lleve a un lugar nuevo, distinto; no me gusta pensar si la actriz que sale en pantalla acaba de romper con su novio. La celebridad exagerada de los actores confunde al público y eso le lleva a dejar de creer en la ficción. Personalmente, me gusta mantener mi vida personal en privado.


«Cuando tienes niños te vuelves mucho más  eficiente»


— CÚ: Usted es madre de cuatro hijos. Con la intensidad con la que se entrega a cada personaje, ¿cómo saca tiempo para dedicarle a su familia?

— CB: Cuando tienes niños te conviertes en una persona mucho más eficiente. Mi primera película después de ser madre fue Verónica Guerin. Recuerdo que estaba aterrada de volver al trabajo sin haberme preparado de la forma que yo consideraba absolutamente esencial para crear un personaje. Pero como ser humano te adaptas y acabas convertido en mejor actor porque haces solo lo que es esencial.

— CÚ: ¿Se siente culpable cuando no se prepara de la forma que desea?

— CB: Me siento responsable con cada proyecto que interpreto.

— CÚ: ¿Se considera un icono del cine actual?

— CB: En estos tiempos, cualquiera que aparece en una pantalla acaba siendo famoso para el público y puede convertirse en un icono. Pero yo no me considero un icono ni pienso en ello. Cuando trabajo en una película solo pienso en lo intensos y fascinantes que son mis sentimientos.

— CÚ: ¿Los premios son una obsesión para usted?

— CB: Siempre es maravilloso recibir premios o que te alaben por tu trabajo, pero lo más importante es recordar quién eres y tratar de que no se te suban los cumplidos a la cabeza. Por otro lado, hay demasiados momentos en la vida de un actor en los que somos criticados, así que hay que sacar el mayor partido posible a los momentos en los que alaban. Sería estúpido no hacerlo.

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