El mejor hotel de las islas Maldivas: bienvenidos a Joali

En el centro de un atolón del Índico, levantado sobre un fondo de corales, se encuentra el mejor hotel de las islas Maldivas: Joali. Este resort aúna vanguardia y naturaleza, arte y sencillez, para bordar una experiencia sensorial que parecía imposible: así es la cuadratura del círculo en el turismo de lujo.

Por RODRIGO PADILLA

Destacar en las islas Maldivas no es fácil. Aunque el de Raa sea uno de los más grandes del mundo, atolones como este hay varios más alrededor. Y cientos de islas parecidas, todas con su arena blanca, con sus palmeras recortándose sobre el cielo azul, con sus aguas cristalinas agotando los matices del turquesa. Y muchas de ellas con un hotel de lujo o un complejo de cabañas a pie de playa.

Sí, no es fácil destacar en las Maldivas, el archipiélago que se ha convertido en sinónimo del paraíso y del turismo más exclusivo. Sin embargo, Joali lo ha conseguido. ¿Cómo? Cuadrando el círculo, armonizando un sinnúmero de variables, refinando hasta obtener el resultado perfecto, el más simple y el más completo

El resort, abierto hace apenas unos meses, es una creación personal de Esin Güral. Esta mujer de negocios turca se enamoró de las Maldivas en su primera visita, allá por el año 2000. Fascinada por las islas, percibió una energía revitalizadora que no solo le ganó el corazón, sino que también activó su cerebro emprendedor

Hija de una conocida dinastía empresarial con intereses en el sector turístico, encontró el lugar ideal para un hotel que uniese el lujo y la sencillez, el espíritu isleño y el arte más internacional, que ofreciese una experiencia inmersiva que no dejara un sentido sin seducir ni un placer sin tocar. El resultado es el mejor hotel de las islas Maldivas.

El responsable de transformar la diminuta y desierta isla de Dharavandhoo fue Autoban, un estudio de diseño basado en Estambul, con varios hoteles en su portfolio y conocido por el nuevo aeropuerto de Bakú, en Azerbaiyán. Lo único que se les pidió fue que crearan algo fresco, diferente y, sobre todo, que se fundiera con el entorno natural.

Varios cientos de operarios levantaron entre la vegetación autóctona un puñado de edificios, todos con un inconfundible aire nativo y unos tejados de palma espectaculares. El relevo lo tomaron los artesanos que tallaron los paneles de madera de las paredes o dieron forma a los cabeceros de bambú, en unos interiores sencillos pero cuidados al máximo, con mármol Verde Laponia traído de Noruega y kimonos con un estampado exclusivo creado por Ardmore.

Este complejo de Maldivas reúne 73 villas de varios tipos. Algunas se encuentran en la propia isla, mientras que las water villas se alzan sobre pilotes, alineadas en un corredor que se adentra en las aguas poco profundas del atolón aprovechando una lengua de arena.

Todas ellas cuentan con su propia piscina infinita, instalada por encima del nivel del mar para preservar el delicado fondo marino. Y todas ellas cuentan también con su propio jadugar (mago’ en hindi), encargado de hacer realidad los deseos. Porque otro de los elementos clave en la receta es la atención personalizada, discreta y siempre disponible. No podía ser de otra manera en el mejor hotel de lujo de las islas Maldivas

El jadugar se encarga de reservar hora en el spa o una clase de yoga bajo las palmeras, de organizar una sesión de esnórquel con una bióloga marina o de acercar unas bebidas, o incluso la cena, al borde la piscina. Eso sí, la visita a los cuatro pequeños restaurantes del resort es más que recomendable, especialmente en el caso del Saoke, diseñado por Noriyoshi Muramatsu y que ofrece cocina japonesa con un toque peruano.   

Pero lo que termina de completar la fórmula Joali y la hace única es el protagonismo que se ha reservado al arte. El estudio No LaB ha elegido obras de 13 artistas internacionales, que van de las instalaciones de interior de Seckin Pirim y los tapices de Soojin Kang a piezas que se integran en el paisaje, como los bancos de madera de John Paul Phillip, o yacen bajo las olas, como el jardín submarino de esculturas de Misha Kahn.

Porque aquí, en cada rincón aguarda una sorpresa. Y cada una de ellas suma. Desde que el hidroavión se detiene junto al muelle de madera, el visitante percibe que ha llegado a un lugar especial, donde el diseño está al servicio de un disfrute calmado, donde las sensaciones se incorporan a un conjunto mayor. Donde todo encaja con una suavidad natural. Así es Joali, así es el mejor hotel de las Maldivas…

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