Flores, alfombras de exterior, rayas en blanco y negro, marquetería, hogares oscuros, plásticos recliclados y muebles multiusos. Estas son las ocho tendencias de decoración e interiorismo que más han dado que hablar en el último Salone del Mobile de Milán, en comparación al del pasado año. Tomen nota, porque las van a ver mucho en los próximos meses.
Hoy y mañana. Artesanía y nuevas tecnologías. Clasicismo y revolución. El Salón del Mueble de Milán, la mayor feria del diseño del mundo, es un espejo para contemplar el pasado y, también, lo que está a punto de llegar en el mundo de la decoración.
Nosotros nos quedamos con ese futuro inmediato y, entre las miles de propuestas que hemos visto este año en el Salone, seleccionamos ocho que están creando tendencia y que llenarán en los próximos meses las revistas de decoración y, quizá, los lugares que habitamos y transitamos.
Como es habitual, no hay una línea que las aglutine. El eclecticismo es la norma. ¡Viva la diversidad!
No se confundan, parecen alfombras de lana pero no lo son. El material del que están hechas es la fibra sintética, lo que las hace perfectas para usar en el exterior. Ya las vimos en GAN con Patricia Urquiola y ahora es Nani Marquina quien ha presentado una colección de piezas destinadas a la terraza o el jardín. Aportan la sensación de calidez visual que se asocia a las alfombras y, además, contribuyen a la delimitación de los espacios. Un gran acierto.
Las rayas en blanco y negro ya forman parte del paisaje doméstico. Alessandro Mendini era un gran aficionado al uso de gruesas líneas en los dos tonos antagónicos por excelencia y las aplicaba a grandes superficies para transformar un espacio de forma radical. Así lo hizo en la Triennale hace un par de años y quedó en la memoria de muchos. Por eso, este año, tras la lamentable pérdida del diseñador milanés, algunos le han homenajeado replicando estas rayas por doquier. El caso de William Sawaya, con sus tres versiones de aparadores que, además, se llaman Alessandro, no deja lugar a dudas. Sawaya&Moroni también ha presentado en el Salone del Mobile de Milán una colección de gabinetes donde las rayas gruesas en blanco y negro marcan la diferencia.

Está en el aire. Los interiores se están volviendo mucho más oscuros, hasta el punto de que estancias tradicionalmente blancas, como los baños y las cocinas, se están empezando a decorar usando el negro. Lo dijo hace poco la gurú de las tendencias Li Edelkoort y no hay más que ver el look propuesto por el diseñador Tom Dixon, que es quien mejor le toma el pulso al ambiente para dar testimonio de que es ya una realidad. Se imponen los tonos oscuros –negro, chocolate, violeta–, las luces tenues y los muebles siguen esa misma línea, como una sutil vuelta a la caverna, solo que con toda la comodidad para la vida muelle.

El retorno de las flores es un hecho consumado. Ya quedan pocos que no se rindan a su encanto. Las flores, con su colorido a veces empolvado y a veces vivaz, han invadido de nuevo el mundo del diseño como si de una marea imparable se tratara. Y no crean, no necesariamente en sus versiones más asépticas. Las hemos visto inspiradas sin pudor en los anticuados tejidos chintz y conjugados de forma desprejuiciada con piezas de materiales sintéticos. Las que más nos han gustado son las que envuelven las sillas Dolls de Raw Edges (Yael Mer y Shay Alkalay) para los Objects Nomades de Louis Vuitton. Compuestas por tres elementos, se pueden configurar de diversas maneras, lo que les da cierto toque humano.

La nueva marquetería es el último reducto de la creatividad. Algunos diseñadores se han lanzado a experimentar con esta técnica tradicional interpretándola en clave contemporánea. Y ya no solo se trata de jugar, como se hacía antes, con los tonos de la madera, sino de utilizar el color como arma para un máximo impacto. Las exquisitas piezas Marquetry Mania de la diseñadora libanesa Nada Debs son un ejemplo elocuente de esta tendencia que rescata con aires renovados la emoción de ese trabajo artesanal en peligro de extinción.

Azul, azul, azul. Azul por todas partes y en todos sus tonos. Profundos como el azul noche o el marino, brillantes como el turquesa, el índigo o el Klein, suaves como el cielo o el celeste… Todos ellos han aparecido como setas esta temporada, están por todas partes y se usan en todo tipo de materiales, desde los cueros tintados a las maderas teñidas, los terciopelos o los papeles de pared. Patricia Urquiola los ha utilizado con profusión en la tienda realizada para Cassina en Milán. Y lo que ella diga, va a misa.

Reciclar el plástico es ya, por fortuna, una obsesión. Muchos diseñadores trabajan en la loable idea de averiguar cómo aliviar al planeta de esa masa de plásticos que flota en los océanos. Es el caso de Brodie Neill. El australiano ha desarrollado un ingenioso material que ha llamado ‘ocean terrazzo’ en el que, en vez de usar trozos de mármol o granito, usa trozos de plástico reciclado en una superficie de resina. A partir de este material ha hecho varias piezas de mobiliario, entre ellas los estilizados bancos Flotsam que él mismo produce en series limitadas. El planeta se lo agradecerá.

El futuro será híbrido o no será. Así lo han entendido varios diseñadores que trabajan para dotar al mismo objeto de varias funciones. Entre nuestras piezas favoritas está la I Table de Piero Lissoni para Kartell. Se trata de una gran mesa inteligente que explora los límites de la vida laboral y el ocio: funciona como mesa de trabajo y, si es necesario, se puede enchufar para poner a cocer las lentejas allí mismo, calentando por inducción solo una parte determinada de la mesa, mientras en otra zona uno puede terminar un trabajo en el ordenador. Nuevas soluciones para nuevas formas de vivir.
