Adorado por ellas y envidiado por ellos, Gerard Butler es uno de esos actores que parece no caer mal a nadie. A siempre vista puede parecer el paradigma de la masculinidad y la testosterona, pero a poco que se rasca un poco, tras esa fachada aparece un hombre sensible y cultivado que, como buen escocés, habla a gritos y da grandes risotadas.

POR MARÍA MÁRQUEZ Y ANAÏS OLIVERA

Es alto. Ruidoso. Divertido. Algo ganso. Un torbellino. De este tipo de personas que no deja indiferente a nadie cuando entra en una habitación. Con su metro noventa, sus profundos ojos azules, su perenne sonrisa y sus aires de seductor, Gerard Butler es la perfecta encarnación del macho alfa por el que Hollywood suspira de tanto en tanto. Un tipo que, por su físico, jamás pasa inadvertido. Pero tampoco por sus incontables affaires, esos que él niega pero que han contribuido a alimentar, y mucho, su imagen de conquistador insaciable.

Protagonista de películas de corte épico como 300, Chantaje, Gamer, Un ciudadano ejemplar o las dos en las que interpreta al agente del servicio secreto Mike Banning (Objetivo. la Casa Blanca y Objetivo. Londres), Butler fue también dutante un tiempo el elemento masculino imprescindible en vehículos cinematográficos de corte femenino y romanticón como Postdata, te quiero, Exposados, La cruda realidad o Un buen partido. Pero el declive que han sufrido en Hollywood este tipo de comedias, que ahora andan de capa caía, ha llevado a Butler a concentrarse en productos que aseguren el triunfo en la taquilla a costa de explotar su carisma en la pantalla, como Objetivo. Londres, Dioses de Egipto (que se estrena este mes y en la que da vida a Set, dios del fuego y la oscuridad), Geostorm, The Headhunter s Calling, Den of Thieves o Hunter Killer, todas ellas en preproducción o a punto de empezar a rodarse.

A sus 46 años, Gerard Butler se mantiene en una posición privilegiada en el duro mercado de Hollywood. El escocés es, por un lado, uno de los pocos actores aclamados en el mercado internacional capaz de sostenerse únicamente con películas de acción y, en ocasiones, comedias románticas sin tener que pisar un plato de televisión. Y, por otro, los guiones y las propuestas le siguen llegando a su agente a manos llenas, con lo que parece que hay Gerard Butler en la meca del cine para rato.

Sentado en una suite del hotel de Los Ángeles donde lo entrevistamos, Gerard Butler admite que cada vez le cuesta más ponerse en forma para las películas de acción a las que tiene que aportar su físico imponente, que la fama de fiestero que le ha perseguido siempre no es hoy más que un lejano recuerdo y que vive únicamente por y para su trabajo. Arrancamos.

¿Cuesta levantarse para trabajar cuando las películas que interpreta exigen de usted un cuerpo perfecto?
Sí, un poco [sonríe]. Desafortunadamente, tiendo a elegir películas que requieren de mí un gran trabajo extra. Los filmes que me ofrecen son muy físicos y necesito entrenar siempre, ya sea para pelear, como en Dioses de Egipto, o para estar en permanente persecución y resultar creíble como agente secreto, como en Objetivo. la Casa Blanca u Objetivo. Londres . Y luego, en ocasiones me toca hacer preparaciones específicas, como cuando tuve que perfeccionar mi surf antes de rodar Persiguiendo Mavericks. Normalmente, cada papel que interpreto requiere entrenamiento especial.

¿Trabajar en 300 marcó su carrera? ¿Volvería a esculpir su cuerpo como lo hizo para aquel filme?
De ninguna manera. Intento prepararme lo mejor posible para cada película que interpreto, pero jamás voy a repetir lo que hice para 300. Aquello fue, literalmente, esculpir mis abdominales hasta la extenuación, algo que solo aquellos que viven por y para su cuerpo se atreven a conseguir. Yo ya no tengo ni la edad ni la vanidad para volver repetir esa preparación física tan exigente.

Sin embargo, aunque a un nivel menor, sigue entrenando cada día…
Sí, sí… Para 300 dedicaba seis horas al día a la preparación física, cambiando constantemente de ejercicios, de fisioterapeutas, de nutricionistas… Ahora trato de entrenar entre dos y tres horas al día, cuatro o cinco veces a la semana. Pero cuando acabo el rodaje de una película lo dejo todo y me largo a una isla a descansar. Cuando terminé Objetivo. Londres, que es un filme de acción intenso, me destruí los nudillos en una escena golpeando una pared y decidí que no quería regresar al gimnasio, al menos por un tiempo. Me tomé un descanso de dos meses porque estaba agotado.

Leónidas, Atila, Mike Banning, ahora Set en Dioses de Egipto… Confiéselo. le dan papeples de héroe porque una vez salvó a un niño de morir ahogado en un río.
[Ríe]. Es cierto que a lo largo de mi vida he vivido situaciones muy locas. Será por mi sangre escocesa…

Butler apenas le da importancia a este episodio, pero salvar la vida a ese niño le valío el Certificado al valor de la Royal Humane Society británica. Era un agradable día de verano, un día de descanso en el rodaje de su debut en la gran pantalla, Su majestad, Mrs. Brown, protagonizada por Judi Dench. Butler y su madre estaban disfrutando de un tranquilo picnic a la orilla del Tay, uno de los cinco ríos salmoneros de Escocia, cuando escucharon los gritos de un niño que había estado nadando con un amigo y que se encontraba en problemas. Butler no lo dudó. saltó al río y salvó la vida del niño que se ahogaba.

A su alrededor proyecta la imagen de un hombre seductor y mujeriego. Sin embargo, en muchos de sus filmes los personajes que interpretan buscan redimirse. ¿Está tratando de cambiar su imagen?
Claro. Por eso hago las películas que hago. Todos batallamos en la vida para ser mejores, todos queremos evolucionar. Yo vivo en el ojo público y necesito luchar un poco más que el resto para dar sentido a su vida.

¿Luchar? ¿En qué sentido?
Me refiero a que quiero tener una existencia con cierta sustancia, aunque me encuentre a veces en situaciones desternillantes precisamente por ese motivo.

¿Y esos casos cómo los encara?
Soy de esos hombres que encuentra el humor en todo lo que hace, especialmente a la hora de reírse de sí mismo. Soy un tipo feliz que trata de mantener una relación saludable con las personas que le rodean.

Uno de los secretos sobre los que Butler ha forjado su éxito en Hollywood ha sido su capacidad de adelantarse a los tiempos. Sí que es un actor rudo y viril, el vehículo perfecto para poner en pie películas de acción con una enorme carga de adrenalina, al estilo de John Wayne o Bruce Willis, pero este mocetón de Paisley, una pequeña ciudad al sur de Escocia de apenas 80.000 habitantes, fue uno de los primeros actores de masculinidad indudable que mostró que el hombre del siglo XXI es también vulnerable. Y lo hizo en filmes de corte romántica como Exposados o La cruda realidad, en los que, sin renunciar a su toque rudo marca de la casa, mostraba cierta fragilidad. Algo parecido a la mezcla de poderío y delicadeza que mostraban en pantalla dos de sus actores favoritos, a los que veía en la televisión cuando era adolescente en Escocia mientras forjaba su vocación, Marlon Brando y, sobre todo, Paul Newman.GERARD BUTLER "Mi tiempo de juergas ya pasó. Ahora a la cama voy a leer"

Una vocación que tuvo clara desde que, de adolescente, cuando estudiaba en el Mirin s and; St Margaret s High School, en Paisley, y participaba asiduamente en sus funciones de teatro, pero que no desarrolló hasta que no terminó la carrera Derecho en Glasgow. Incluso llegó a ejercer como abogado. «Cambié de rumbo en medio de mi vida. yo era abogado y lo dejé todo para convertirme en actor. Lo hice siguiendo a mi corazón. Entré a la oficina el primer día, con mi traje y mi corbata, y enseguida sentí que ese no era mi sitio, que estaba fuera de lugar». En esa empresa trabajó seis meses llevando temas de impuestos y no le gustó. Butler siempre siempre ha reconocido como «un alivio» que lo despidieran. Eso lo llevó a centrarse en la actuación. «Mi vida cambió totalmente. Todavía a veces sueño que estoy de vuelta en la oficina como abogado y siento alivio al despertar, porque aquello no me gustaba en absoluto». Se fue a Londres a probar suerte y esta no tardó en llegar. primero con un pequeño papel en Su Majestad, Mrs. Brown al que siguió otra pequeña participación en Tomorrow never dies, de la saga 007. Y en el año 2000, solo tres años de su primera incursión en el cine logró su primer papel protagonista interpretando a Drácula en la película de terror Drácula 2000, con Jonny Lee Miller y Christopher Plummer. El resto, una carrera firme y constante que siempre ha ido en ascenso, es historia.

Usted es un hombre que ha tenido segundas oportunidades en la vida, como cuando dejó las leyes por la intrepretación. ¿Se arrepiente de algo?
Dios mío, claro que sí. Yo he propulsado mi vida de un error a otro y cuando miro hacia atrás en modo filosófico, pienso en todo lo que he aprendido gracias a haber cometido todas esas equivocaciones. Hay que estar agradecido a todo eso…

¿Eso le ha hecho madurar?
Sí, sin duda. A veces me siento a pensar en por qué he hecho algo que no debería o por qué he perseguido con insistencia una situación cuando sabía que iba a terminar mal… Pero son cosas que haces y ya está… Todos fallamos, todos sufrimos decepciones, pero soy de los que piensa que las cosas pasan porque tienen que pasar.

¿Así que los malos momentos son los que le han llevado hasta aquí?
De lo malo siempre se aprende algo bueno, y esos recuerdos terminan siendo grandes lecciones. Mis equivocaciones son los mejores momentos de mi vida. La tristeza siempre me provoca una sonrisa final.

¿Y el fútbol? ¿También le provoca una ligera sonrisa?
Sí, soy un gran aficionado al futbol. No olvides que soy británico, y nosotros fuimos los que lo inventamos. El día que el Celtic de Glasgow le ganó al Barcelona fue uno de los mejores de mi vida. Creo que el deporte conecta a las personas, ya sea el snowboard o el patinaje; y es el aspecto emocional del deporte, el aprendizaje, el ganar o perder un campeonato con tu equipo lo que provoca pasión y unión entre grupos de personas.

¿Dónde se esconde cuando tiene que regarlas las pilas?
En Islandia, es uno de mis países favoritos. Tengo allí un buen amigo que tiene una casa y solemos irnos de excursión a los glaciares, a ver las luces del norte comiendo sopa al aire libre. Cuando me voy allí nadie sabe de mí durante semanas.

Es usted embajador de un perfume, imagen de una casa relojera, pone su imagen a un montón de productos… ¿Eso, además de dinero, qué le aportan?
Elijo solo aquellas propuestas en las que creo. Por ejemplo, si soy embajador de un perfume es porque creo en la pasión y la sensibilidad que emana de él.

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Los últimos proyectos de Gerard Butler en el cine, especialmente Objetivo. Londres, no han sido especialmente rentables para las productoras. Ni tampoco han sido ningún éxito de crítica, pero el actor tiene al menos una fuena fortuna con la que compensar el dolor. Según la prensa sensacionalista británica, Butler se ha colocado entre los actores mejor pagados de 2016, con unas ganancias totales estimadas de 46 millones de dólares. Esta increíble cifra fue lo que percibió entre abril de 2015 y abril de 2016 sumando sus honorarios, los pagos por adelantado de sus filmes, el beneficio que obtiene de su participación de los ingresos en taquilla de sus películas, sus ingresos residuales y sus trabajos de publicidad. Diversas fuentes estiman que el patrimonio del actor británico ronda los 145 millones de dólares, una fortuna que no solo deriva de su trabajo como actor, sino también de sus inversiones (de algo le tiene que servir su pasado como abogado experto en tributos), de sus sustanciales bienes inmobiliarios que incluyen residencias en Escocia, Nueva York y Malibú , y de diversos negocios que tiene en marcha y a los que aporta su nombre y su imagen.

De entre los bienes inmobiliarios más preciados por Butler, al que tiene más cariño es a loft neoyorquino, un amplísimo espacio diáfano que antes se utilizó como restaurante y hasta como plató para el rodaje de películas y series de televisión y que el diseñador Elvis Restaino está adaptando al gusto del actor. Un gusto que Restaino define como «una mezcla de estilo bohemio europeo conectado con un gusto arquitecónico femenino». La tarea, que está a punto de acabar, le ha llevado al diseñador cuatro años y es un mix de estilo rústico con piezas de segunda mano recicladas, columnas, arquitectura de vanguardia y lámparas de araña, sin renunciar, claro, a ninguna comodidad. Esa será, según ha declarado Restaino a Forbes, la casa principal del actor. Y está en Manhattan, lejos del oropel de Hollywood.

Tiene fama de conquistador, pero ¿cómo es realmente la relación de Gerard Butler con las mujeres?
Siempre me ha gustado hablar a las mujeres de una forma profunda y vulnerable, sin esconderme tras un macho exterior que no tiene nada que ver conmigo.

Pues no es esa la imagen que proyecta al exterior…
Quizá no, pero creo firmemente que los hombres debemos ser cuidadosos, sentir compasión y apreciar a las mujeres. Me encanta abrir mis sentimientos, comunicar siempre mis emociones.

¿Y cómo es su tipo de mujer?
Desde joven me he sentido atraído hacia las mujeres que tienen sentido del humor. No hay nada más sexy para mí que una mujer que sabe reírse.

¿Cómo se definiría como actor?
Esta es una profesión donde siempre estás aprendiendo de ti mismo. Actuando pretendes ser alguien que no eres y descubres muchas cosas personales metiéndote en la piel de otra persona.

¿Se calificaría de actor obsesivo?
Como actor llego a serlo. Por eso trato de hacer que mi vida personal funcione a la perfección para poder dedicarle todo el tiempo posible a mi carrera. En mis ratos libres me gusta ver películas, estudiar a otros actores, observar el comportamiento de la gente por la calle. Trato de prepararme constantemente para tratar de dar lo mejor como interprete.

Aunque en la meca del cine hay ejemplos de actores que bien pasada la sesentena siguen hacendo papeles y más papeles de héroes de acción (ahí está Bruce Willis, que aún anda a la espera de que Hollywood encuentre un sustituto a su altura), Butler es consciente de que, a punto de cumplir 47 años, no podrá seguir intrepretando este tipo de papeles eternamente. Pero por ahora, está encantado. Especialmente de su participación en Dioses de Egipto, que defiende a capa y espada. «La idea de la película, el punto de partida, es muy divertido. Set, el dios al que interpreto en Dioses de Egipto le roba el reino a su hermano durante la coronación y empieza una guerra con el resto de los dioses para acabar con el Antigo Egipto tal y como lo conocemos».

¿Está en ese punto de su vida en el que ha pensado sentar la cabeza?
Llevo en ese punto bastante tiempo. He dejado atrás la época de la diversión, de vivir como el chico salvaje que no se preocupaba por nada. El hecho de estar aquí, sentado, hablando de ello es prueba suficiente de ese cambio. El tiempo de las juergas ya pasó. Espero que ahora el público me vea de otra manera y se olvide del mujeriego loco, porque ahora Gerard Butler se mete en la cama a leer…

Crea fama y échate a dormir…
Mira, no soy un ángel pero tampoco un demonio. Ese estilo de vida es atractivo, sin duda, pero hay otras formas de vivir. Cada hombre debe aceptar su realidad y su personalidad, eso es todo.


¿SOLTERO? DE ORO

El actor, de 46 años, pertenece al selecto club de los ‘solteros de oro’ de Hollywood. O pertenecía, porque la prensa sensacionalista británica asegura que Butler se ha casado recientemente en secreto con su novia, la diseñadora de interiores Morgan Brown (derecha). Y aunque sus próximos lo desmienten, puede que este sea el punto y final a una larga lista de conquistas, entre las que destacan la modelo rumana Madalina Ghenea (izquierda) o la actriz Jennifer Aniston (arriba), con quien empezó una relación durante el rodaje de Exposados.GERARD BUTLER "Mi tiempo de juergas ya pasó. Ahora a la cama voy a leer" 3


DE LEÓNIDAS A SET

Gerard Butler se presentó al gran público casi como su madre le trajo al mundo con la película 300, estrenada en 2006. Para conseguir lucir esos músculos en el papel de rey Leónidas tuvo que seguir un estricto plan de entrenamiento de varios meses. Un método que ha salido a la luz bajo el nombre de ‘Gerard Butler 300′, en doble alusión al título de la película y al número de veces que hay que repetir los ejercicios. Incluye sesiones de hasta dos horas cinco días a la semana, basado en flexiones, levantamientos de pesas y balón medicinal. Diez años después, ‘viaja’ de Esparta al Nilo para interpretar a Set en Dioses de Egipto, que llega a España el 22 de junio.GERARD BUTLER "Mi tiempo de juergas ya pasó. Ahora a la cama voy a leer" 4