España es un paraíso de playas y gastronomía. De cultura y vida callejera. De arte y buen vivir… Y en Semana Santa, también de penitentes, nazarenos, figuras escultóricas y fervor religioso. Un país en el que nos pirramos por una buena procesión. Cada ciudad, cada pueblo y casi cada barrio tienen su procesión. Su expresión, más o menos folclórica, de su religiosidad. Entre todas, en Código Único hemos seleccionado aquellas 12 que deberías ver al menos una vez en la vida.
A todos nos vienen a la mente las tradicionales: las de Sevilla, Valladolid y Málaga, por citar solo o tres ejemplos. Pero en toda España las hay con tanto o más encanto… Las hay ruidosas, como las de Calanda y Hellín; atávicas, como los ‘Picaos’ de San Vicente de la Sonsierra (La Rioja) o los ‘Empalaos’ de Valverde de la Vera (Cáceres); sobrias, como las de Zamora o cuenca; artísticas, como las murcianas; populares, como las de Madrid, espectaculares, como la de las palmas en Elche o la de los legionarios en Málaga…
Pero si de verdad quieres vivir una procesión auténtica y desde dentro, debes visitar alguna de estas 12 una vez en la vida… No te arrepentirás.
Jueves Santo. A las diez de la mañana, los legionarios desembarcan en el puerto de Málaga. Vienen de San Fernando (Cádiz) y traen la misión de custodiar y trasladar el Cristo de Mena desde la iglesia de Santo Domingo de Guzmán hasta el trono en el que por la tarde saldrá la Procesión del Cristo de la Buena Muerte. El novio de la muerte, himno de esta unidad del ejército, suena durante todo el día.
Más de una treintena de pasos recorren el centro de Valladolid el Viernes Santo por la tarde. Las imágenes más antiguas son del siglo XVI y con ellas se narra la Pasión de Cristo al completo, desde la Última Cena hasta la Soledad de la Virgen, obra de Juan de Juni. El mejor sitio para ver la Procesión General de la Sagrada Pasión del Redentor es la Plaza Mayor, donde se instalan sillas y tribunas

Nueve pasos, ocho de ellos del escultor del siglo XVIII Francisco Salzillo, recorren durante más de ocho horas las calles de la ciudad de Murcia el Viernes Santo. La Procesión de los Salzillos sale de la iglesia de Nuestro Padre Jesús Nazareno a las ocho de la mañana y más de 4.000 nazarenos acompañan a las imágenes portando cruces, cirios y estandartes.

Hasta seis hermandades coinciden en la madrugada del Jueves al Viernes Santo en el centro de Sevilla: la del Silencio, la del Gran Poder, la de la Esperanza Macarena, la de los Gitanos… El resultado es una muestra de fe y un espectáculo único en el mundo que se prolonga desde la medianoche hasta pasado el mediodía de la jornada siguiente. Es la madrugá, la procesión más famosa del mundo.

El pueblo zamorano de Bercianos de Aliste tiene menos de 200 habitantes, pero su procesión puede presumir de casi 500 años de historia documentados… Los cofrades, durante la Procesión del Santo Entierro, visten la mortaja con la que algún día serán enterrados y se congregan junto a la cruz desde la que descenderán a un Cristo de tamaño natural, lo meterán en una urna de cristal y subirán con él hasta el cementerio del pueblo. Se celebra el Viernes Santo.

55.000 personas asistieron el año pasado a la Procesión de las Palmas que se celebra el Domingo de Ramos por la mañana y en la que palmas y ramos son los grandes protagonistas. Por algo en la alicantina ciudad de Elche; se encuentra el mayor palmeral de Europa. Si quieres comprar una, lisa o rizada, puedes hacerlo a partir del viernes en los mercados que se instalan en distintos puntos de la ciudad.

Viernes Santo. Doce del mediodía. Jesús ha sido crucificado y los tambores empiezan a sonar de forma atronadora en la Plaza Mayor de Calanda como señal de duelo. Es lo que se conoce como ‘romper la hora’ en la Tamborrada de Calanda. Así van a seguir un día entero… La fuerza que producen las vibraciones es tan grande que ha llegado incluso a derribar balcones.

La ceremonia de los ‘Picaos’, en la localidad riojana de San Vicente de la Sonsierra se celebra el Jueves y Viernes Santo, y es el único lugar de España donde aún existe un ritual de flagelación. Durante la procesión, los penitentes rezan arrodillados ante el paso que han elegido y se golpean la espalda con una madeja de cuerdas entre 800 y 1.000 veces. Al acabar, se efectúa el ‘picao’: doce pequeñas heridas para evitar que se congestione la espalda.

El Jueves Santo, a las 21 h, sale La Dolorosa desde la iglesia de San Francisco. Es la Procesión de la Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores. Una hora después, se encuentra en las murallas de la calle Carnicerías con la Procesión del Santísimo Cristo de la Misericordia y sus tres imágenes. Desde ahí, las dos cofradías siguen juntas. Es el momento álgido de esta semana santa que, dicen, tiene lo mejor de la andaluza y la castellana.

La Procesión de la Hermandad del Cristo Salvador y del Amparo es la única de España que se celebra en la orilla del mar. Concretamente, en la playa de El Cabanyal. Hasta allí llevan el Viernes Santo por la mañana dos imágenes de Jesús en la Cruz, lo que provoca escenas curiosas, ya que en muchos casos la gente tiene que apartar sus toallas para que puedan pasar los cofrades. Una vez frente al Mediterráneo, se reza por quienes han perdido la vida en el mar.

Han hecho una promesa y deben cumplirla. Por eso emprenden su particular vía crucis en la madrugada del Jueves al Viernes Santo descalzos, con una corona de espinas en la frente, dos espadas en la espalda y un madero atado a los hombros. Son los ’empalaos’ de la procesión de la localidad cacereña de Valverde de la Vera. Así recorren las calles de la villa verata y se arrodillan ante cualquier otro ‘empalao’ –cada año salen unos 20– que se encuentran.

La imagen de Jesús, del siglo XVII, recorre en silencio las calles hasta que llega a la Plaza de Viriato. Ahí espera el coro de la Hermandad para interpretar el Miserere compuesto por el padre Alcácer en 1952. Siete minutos que resumen la sobriedad y el recogimiento que caracterizan la Semana Santa zamorana. La Procesión de la Hermandad del Cristo Yacente sale el Jueves Santo a las 23 h de la iglesia de Santa María la Nueva
