Junto con la pizza y la pasta, el café es la tercera pata de la ‘santísima trinidad’ de la gastronomía italiana. Una verdadera religión con sus propios códigos. Te los explicamos. Así se pide un café como si fueras de la bella Italia…
¿Es adecuado pedir un capuccino después de comer? ¿Qué diferencia hay entre un macchiato y un latte macchiato? ¿Es muy fuerte el famoso ristretto? En Italia hay muchas variedades de café. Y muchas formas de tomarlo. Y otras tantas de pedirlo… Cada café tiene su nombre e, incluso, su hora para degustarlo.
Su nombre depende del tamaño de la taza, de la cantidad de leche o agua, de la temperatura y de otros muchos factores. Por eso es tan importante ser preciso a la hora de pedir un café en Italia. Estas son las ocho variedades más habituales. Para que, cuando viajes a Florencia, Roma, Venecia o Milán; sepas a lo que atenerte.
Estos son los 8 tipos de café más comunes que hay en Italia. Conócelos y aprende a pedirlos como si fueras todo un barista o un italiano más.
Nuestro tradicional café solo es allí el caffè normale o espresso, que se sirve en una taza pequeña de porcelana y se suele tomar sin azúcar. Si te parece que es poca cantidad, pide un caffè doppio (doble), aunque entre los italianos de pro lo normal es pedir uno y después otro.

Efectivamente, el cortado en Italia se llama caffè macchiato. Se sirve en la misma taza del espresso o normale y se le añade un poquito de leche caliente con espuma.

El clásico y universal cappuccino se compone de tres partes: una de café, otra de leche calentada al vapor y una tercera de espuma de leche. Lo normal en Italia es pedirlo únicamente a la hora del desayuno; si lo pides a otra hora, el camarero no tendrá dudas: tú no eres un italiano auténtico.

El latte macchiato es en Italia nuestra típica leche manchada de café. Se toma por las mañanas y normalmente se elabora calentando un vaso de leche y añadiendo medio tiro de espresso, que puede añadirse después o dejarse abajo, provocando una leve coloración del vaso.

El auge del turismo ha hecho proliferar este tipo de café, pero lo canónico en Roma es pedir un caffè lungo, que no es más que un normale o espresso al que se añade un chorrito de agua caliente para aligerarlo. Lo normal es que te sirvan el café y, junto a él, una jarrita con agua caliente para que lo prepares a tu gusto.

El ristretto es un espresso o normale en el que se corta el agua a mitad de la elaboración, consiguiendo así un café muy concentrado: lleva la misma dosis de café en la elaboración pero la mitad de agua.

Algo similar a nuestro café con hielo sería el caffè freddo. Se prepara partiendo de un normale al que se añade azúcar y hielo, agitándolo ligeramente para conseguir espuma.

Lo más parecido a un carajillo en Italia sería un caffè corretto, un café con un toque de licor (normalmente grappa, sambuca o similar) que se suele servir aparte para que uno lo añada al café o para ir alternando tragos de una y otra bebida.
