Por LAURA CASO

Cristina Pedroche es colaboradora televisiva, empresaria, figura influyente en Instagram (2,6 millones de seguidores y subiendo), icono pop desde que ha conseguido ser una imprescindible cada 31 de diciembre, yogui. Acaba de estrenar su primera colección de ropa deportiva, con Puma, y también colabora con su marido, Dabiz Muñoz, en sus negocios de restauración. Cada una de sus manifestaciones en redes sociales genera titulares y miles de reacciones muy intensas: positivas y negativas. Pero ella lo tiene claro: «Amo mi vida».

‘La’ Pedroche (muchas grandes llevan ese ‘la’; ahí está ‘la’ Rosalía, antes estuvo ‘la’ Jurado) se moja por las causas que le mueven. Ha participado en la última campaña de la marca de cuidado íntimo para mujeres Intimina, #whilebleeding, para contribuir a normalizar la regla (y el hecho de hablar sobre ella): « Cada vez que subo algo en redes o digo algo en televisión sobre la regla siempre recibo mensajes de que me lo calle, que estas cosas no se cuentan», explica.

¿Quién no ha dicho o qué mujer no ha escuchado eso de ‘qué te pasa, ¿que tienes la regla?’: «Me lo han dicho muchas veces, y aunque en mi caso es verdad porque tengo malas reglas, me duele mucho y me cambia bastante el carácter, es una frase horrible que deberíamos dejar de decir».

Cristina Pedroche y las críticas en redes sociales: «No me parece justo quedarme solo con los comentarios malos»

Para la colaboradora de Zapeando (La Sexta) y El hormiguero 3.0 (Antena 3) recibir comentarios desagradables no es novedad, y parece que ha desarrollado piel dura contra las críticas con poco fundamento. Una de sus penúltimas ‘polémicas’, un post de Instagram en el que aparece desnuda haciendo una complicada posición (para que luego se subestime el yoga), desató multitud de reacciones airadas que, en realidad, querían fiscalizar cuándo, cómo y por qué enseña su cuerpo.

«Intento pasar de comentarios machistas y retrógrados», asegura Pedroche, que pese a todo sigue leyendo las respuestas de sus seguidores: «A veces aguantar críticas (y algunas en concreto) se me hace duro. Pero si no leyera los mensajes o comentarios me perdería historias preciosas. Tengo muchos más comentarios buenos que malos y no me parece justo (ni para mí ni para ellos) quedarme solo con los malos».


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Quizá esta actitud de ‘quedarse con lo bueno’ se deba al deporte que lleva practicando desde hace un par de años y que protagoniza gran parte de sus publicaciones de Instagram: el yoga. En estos momentos de sedentarismo forzado (esta entrevista se hizo varios días antes de la declaración del estado de alerta por el coronavirus), se multiplican las opciones de mantenernos en forma a través de las redes sociales, y el yoga (que también es muy beneficioso para los hombres) está cobrando un gran protagonismo.

«Lo que más me ha dado el yoga ha sido la posibilidad de conocerme a mi misma, pasar tiempo conmigo misma en silencio, entendiéndome. Físicamente el cambio también es brutal, pero lo que más me ha cambiado ha sido el interior. ¡Soy muy intensa, perdón!», ríe. 

«Ayudo mucho a Dabiz en los platos nuevos»

Si hay dos cosas que la madrileña lleva por bandera son Vallec(k)as y el Rayo. Dos amores a los que sigue queriendo como el primer día: «Imposible echar de menos mi barrio con todo el tiempo que paso allí. Mis padres, familia y mis amigos de verdad, los de toda la vida, viven allí. Adoro mi barrio». Y, por extensión, a su equipo de fútbol: «Soy del Rayo a muerteVoy al estadio cuando puedo y si no puedo ir no me lo pierdo en la tele o en el móvil».

Estas dos pasiones las compatibiliza con otra muy importante: su marido. Le preguntamos si se cumple eso de que ‘en casa del herrero, cuchillo de palo’: «Dabiz es un apasionado de la cocina, ama cocinar pero le gusta más comer, así que cuando tiene un rato libre me gusta que descanse y disfrute y aunque muchísimas veces me cocina en casa, siempre preferimos salir a conocer restaurantes», nos explica, para reconocer que no es muy «cocinillas» pero sí tiene un «paladar privilegiado»: «Ayudo mucho a Dabiz en los platos nuevos».


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La tele no le cansa, al contrario: «Cada vez me gusta más y tengo más ganas de hacer cosas nuevas. La experiencia también hace que ahora disfrute lo que antes casi no podía por los nervios. Me encanta darme cuenta de mi evolución», cuenta. Tampoco se harta de las campanadas, ni de la expectación que generan los looks que elige con su estilista y amigo, Josie, de que nos cuenta:  «es una de las personas más inteligentes que conozco, nuestra base es la confianza y la lealtad».

¿El futuro?: «Vivo mucho en el día a día»

El recuerdo del vestido-escultura de Jacinto de Manuel que lució en las de 2019 aún nos queda en la retina. Tanto, que ha sido protagonista de muchos disfraces en los Carnavales de 2020: «La verdad es que es un honor, el primer año me pilló desprevenida porque no me lo esperaba, pero ahora cuando ideamos el vestido de las siguientes campanadas siempre pensamos en cómo se disfrazará la gente. Me encanta», explica Pedroche, que asegura que tanto ella como Josie se ponen a tramar qué lucirá en las siguientes campanadas prácticamente nada más comerse las uvas: «Estamos muy locos y como nos encanta lo que hacemos y nos divertimos mucho siempre tenemos ganas del siguiente y del siguiente y del siguiente…».

Pensar en el futuro es algo a lo que Cristina Pedroche se resiste: «Vivo muy en el día a día intentando ser mejor profesional cada día. Intentando hacer feliz a los míos y, por supuesto siendo feliz yo primero». Si se le pregunta cómo se ve en una década esto es lo que desea en su futuro: «A nivel personal quiero quedarme como estoy, no cambiaría nada. Y a nivel profesional con más proyectos. Siempre quiero más».