Este 21 de junio se celebra el Día Mundial del Yoga. Y, sin ninguna duda, el Yoga se ha convertido en una práctica deportiva de lo más común en los últimos años. Y, aunque en un primer momento hayas pensado que solo es una actividad física hecha para mujeres, estás muy equivocado… Cada vez más hombres acuden a sesiones grupales de Yoga por sus grandes beneficios físicos, mentales y emocionales.
Esta disciplina originaria de la India, combina la práctica física con la meditación; lo espiritual con lo material. El Yoga se puede practicar en cualquier sitio en el que te sientas cómodo y seguro, como la playa, el parque, en el monte, en casa o incluso en un lugar tan exclusivo como en la cima del Valle del Fuego (Nevada).
Tras unas primeras y completas clases de Yoga, ya podrás seguir cualquier app para ponerse en forma y copiar cada una de las posturas (asanas) que te muestre sin ningún problema. Lo ideal sería practicarlo a diario al menos 20 minutos, para notar todos los beneficios al máximo nivel que te explicamos a continuación…
El Yoga ayuda a mejorar la fortaleza física de la personas personas que lo practican. A medida que se vaya avanzado en posturas más complicadas que impliquen trabajo de musculación, va aumentando la fuerza en todo el cuerpo, desde los pies hasta el cuello. Además, otro beneficio añadido es el alivio de la tensión muscular, ya que ciertos ejercicios inducen a su relajación.
La flexibilidad es clave para practicar Yoga, pero no esencial ya que con el tiempo se va desarrollando esta cualidad. A pesar de que desde un primer momento percibas rigidez en tu cuerpo, poco a poco los músculos tenderán a estirarse y las articulaciones a coger más elasticidad. Únicamente, se requiere paciencia y mucha práctica, que a largo plazo nos veremos recompensados con una mayor agilidad y libertad de movimiento para facilitarnos la vida diaria.

La tercera cualidad que se adquiere con el Yoga es el equilibrio. Hay figuras tan conocidas como la del árbol o vrksasana que ayudan a la estabilidad corporal y a tener conciencia sobre nuestro cuerpo. Para ello se necesita concentrarse en un punto fijo, que te permita controlar tu cuerpo sobre un apoyo o los que marque la propia postura. Con experiencia, todo se acaba consiguiendo.

Existen muchos trabajos que te obligan a estar sentado sobre una silla o conducir durante horas. Ocupaciones que generan problemas en la espalda, hombros y cuello. Para aliviar estos dolores y contracturas musculares, lo más conveniente es hacer ejercicios de Yoga que ayudan a corregir la postura, manteniendo la espalda recta y erguida.

El Yoga contribuye a un mejor sexo para las parejas, puesto que determinados ejercicios fortalecen los músculos de la pelvis, tanto a hombres como a mujeres. Además, hay estudios de carácter científico que mantienen que el Yoga puede tratar la eyaculación precoz, un problema que avergüenza a los hombres que lo padecen. Y como remate final, muchos expertos inciden en que el Yoga eleva la líbido. Sin duda, todo esto apunta a una mayor satisfacción sexual.

El Yoga es como una vacuna contra las lesiones. Si eres deportista, lo más recomendable es hacer estiramientos tras el entrenamiento. Pues con el Yoga, cuyas sesiones se pueden basar en este tipo de ejercicios basados en la mejora de flexibilidad se pueden prevenir las dislocaciones, esguinces y torceduras, entre otras cosas. Además, si estás en rehabilitación, practicar Yoga ayuda a una rápida recuperación.

Gracias a la ejecución de posturas invertidas (como el perro boca abajo o la vela) o al Yoga dinámico, se mejora la circulación sanguínea y favorece la oxigenación a nivel celular, llegando a todos los órganos de nuestro cuerpo. Además, el Yoga refuerza el sistema hormonal y el linfático.

Con tan solo una sesión de 20 minutos de Yoga al día, el nivel de concentración de una persona aumenta considerablemente. Pero no es la única mejora, también se dotará al practicante de una mayor coordinación, tiempo de reacción y memoria. Unas facultades esenciales para resolver todo tipo de problemas que surjan en cualquier ámbito de la vida.

Al inicio de una clase de Yoga, se realizan unos ejercicios de respiración. Estos consisten en reducir completamente la velocidad de las inhalaciones y exhalaciones para terminar profundizando en nuestra función vital más relevante. De esta manera, se ralentiza también el ritmo cardíaco, que da paso a la relajación de todo el cuerpo.

Con la edad y con el acumulado de preocupaciones en la cabeza, empiezan los problemas a la hora de dormir, provocando insomnio. Sin embargo, con el Yoga se pueden regular los ciclos del sueño. La práctica de este deporte eleva los niveles de serotonina, que permiten controlar el estrés y así poder dormir mejor.
