Los aviones privados afrontan un inmejorable escenario tras el levantamiento de las restricciones a la movilidad. La nueva normalidad hace que los viajeros de avión se preocupen cada vez más por la seguridad y el cumplimiento de las normas sanitarias. La aviación privada parece la solución perfecta… Para quien se lo pueda permitir.

Por CÓDIGO ÚNICO

La vuelta al cielo en la era post-Covid19 requiere la puesta a punto de las naves, entrenamiento del personal de cabina y el desarrollo de protocolos de sanidad más estrictos que nunca. Gracias a eso, la aviación privada gana peso en el sector: a las ventajas tradicionales de su modelo de negocio se suma la seguridad sanitaria. No solo eso, tras doce semanas sin volar, muchas rutas aéreas han desaparecido y la solución son los aviones privados.

Con el regreso de la movilidad nacional y la reapertura de fronteras, la industria aérea se ha reactivado. Tras meses de paro por la Covid-19, se ha producido una reordenación natural del sector de la aviación marcada por los rescates y ayudas, los recortes internos o ERTES y por la quiebra de algunas compañías como Level Europe, Avianca o Latam.

Ahora, uno de los grandes retos de la aviación es afrontar el escenario de la nueva normalidad en el que la aviación privada está ganando visibilidad y se hace indispensable: «la crisis global de la Covid-19 ha tenido un fuerte impacto en el sector de la aviación. Con las medidas puestas en marcha por los distintos gobiernos europeos para frenar el contagio, el tráfico aéreo en Europa sufrió una drástica caída», asevera Gerardo Manzano, CEO de Europair, bróker aéreo español.

Especialmente castigado ha sido el sector de la aviación comercial que ha experimentado una disminución del 90% en su actividad durante la pandemia. Prueba de ello es que no ha sido hasta el lunes 15 de junio cuando la mayoría de las aerolíneas europeas han vuelto a levantar el vuelo tras 12 semanas de inactividad. Por su parte, la tendencia en el sector de la aviación ejecutiva ha experimentado un comportamiento similar aunque la bajada ha sido menos acusada.

Según un reciente informe de EBAA (Asociación Europea de Aviación Ejecutiva), de la que Europair es el único asociado en España, hubo una caída del 62% en el tráfico ejecutivo europeo (aviones privados) en el mes de mayo comparado con el mismo periodo de 2019.

Sin embargo, desde finales de abril se aprecian las primeras señales de recuperación en los principales mercados europeos de aviación privada: Suiza, Francia, Alemania, Reino Unido, Italia y España. Con las compañías aéreas operando solo al 10% de su actividad durante los últimos meses, uno de cada cinco aviones que ha volado en Europa eran aviones privados, la mayor cuota de mercado jamás registrada en este sector.

«Tras un repunte inicial al comienzo de la crisis debido al aumento de las misiones de repatriación (el portero del PSG Keylor Navas pagó 200.000 euros por viajar con su familia a Costa Rica), hubo una caída y ahora la aviación para millonarios parece ser la primera en levantar cabeza y en facilitar el reinicio del sector de transporte aéreo en Europa. El confinamiento comenzó para la aviación privada con la organización de vuelos de repatriaciones y otros viajes englobados dentro de los supuestos para los que se permitía operar».

Y ahora, con la nueva normalidad «prevemos un incremento de clientes que o bien quieran evitar volar con desconocidos para minimizar riesgos de contagio o quieran reducir tiempos de viaje. Los vuelos chárter con aviones privados están impulsando la demanda en el mercado y todo apunta a que esta tendencia continuará», prevé Manzano.

Con la pandemia, se ha producido un aumento en la demanda de la aviación privada. A las fortalezas tradicionales de su modelo de negocio (comodidad, ahorro de tiempo, volar sin escalas al destino y en el horario deseado, tiempos mínimos en el aeropuerto) ahora añade la ventaja más preciada en la actualidad: la seguridad sanitaria.

«Un vuelo privado garantiza medidas de sanidad e higiene imposibles de aplicar en la aviación comercial. Todos los aviones privados son desinfectados, pero el tamaño de los grupos a bordo de un avión privado es reducido y no hay viajeros desconocidos. Asimismo los pasajeros usan terminales exclusivos para estos vuelos evitando así las aglomeraciones y largas colas de espera en el aeropuerto. Es una manera de viajar que permite trazar y minimizar el contacto con otras personas», asegura el CEO de Europair.

Además, ha aparecido una nueva dificultad de movilidad. Actualmente hay rutas aéreas de aviación comercial que o bien han desaparecido, o bien se han limitado. Una tendencia que, según Manzano, parece va a permanecer en el tiempo y que da una nueva oportunidad a la aviación ejecutiva. Los vuelos privados permiten marcar origen y destino sin escalas con horarios que se adaptan a la agenda del viajero y no al revés, con la tranquilidad de realizarlo en un espacio controlado y con garantías sanitarias.

«Con la reordenación de la industria aérea tras la Covid-19, se está cambiando la percepción sobre el servicio que ofrece la aviación ejecutiva. Hasta el confinamiento se veía como un capricho para celebrities y futbolistas, ahora se valora como una alternativa ideal a los vuelos comerciales. Las empresas confían en este servicio porque ahora se preocupan aún más por la seguridad y bienestar de sus empleados y altos directivos, asimismo buscan una manera de volar eficiente, ahorrando tiempo. También en los viajes de ocio o placer se posiciona como una alternativa segura, la Covid-19 ha posicionado como prioridad la seguridad sanitaria y el bienestar de la familia», afirma Manzano.

Ante esta falta de alternativas, la aviación ejecutiva ofrece soluciones a medida mediante un proceso de gestión sencillo… Para quien lo pueda pagar, claro está.