El chiste sale solo: en estos hoteles se duerme como los ángeles. Porque exactamente son eso: templos desacralizados que permiten dormir en una iglesia pero con todas las comodidades del siglo XXI. Se trata de sendos establecimientos de la cadena holandesa Bunk, en Ámsterdam y Utrech, que a medio camino entre hotel y albergue son un alarde de arte y diseño a un precio muy asequible. Aquí, los púlpitos han dejado paso a las recepciones, los bancos a las camas y la misa de 12 a los conciertos nocturnos.
El hotel Bunk de Ámsterdam está ubicado en la antigua iglesia católica de Santa Rita, que aparece en el Diario de Ana Frank y fue bombardeada por las fuerzas aliadas en 1943. Hace unos años se desacralizó y el fundador de la compañía Bunk, Robin Hagedoorn, tuvo la idea de convertirlo en hotel. Tiene dos tipos de habitaciones: 107 convencionales, que parten de 54 € por persona y noche, y 52 de las llamadas pods, una especie de colmenas individuales que cuestan desde 24 € por persona y noche. Todas incluyen baño, camas de gran tamaño, mullidas toallas, seguridad las 24 horas del día y, por supuesto, wifi de alta velocidad gratuito y tomas de corriente y USB desperdigadas por todos los rincones. Está solo a unos minutos en el ferry gratuito que desde la imponente Central Station de Ámsterdam lleva al vibrante barrio de Amsterdam North, con algunos de los mejores cafés con terraza del la ciudad neerlandesa.
El de Utrech está dentro de la Westerkerk, erigida en 1893 a lado de la torre Dom, el punto nuclear de esta ciudad universitaria y que ofrece las mejores vistas de sus coquetos canales a los que se atreven a subir sus 465 escalones. Está a solo 400 metros de la estación central de una de las ciudades más ‘bikefriendly’ de Países Bajos y una de las ciudades más sostenibles de Europa, con la mayor parte de su centro urbano cerrado al tráfico. La última misa en la Westerkerk fue en enero de 2018 y, tras una cuidada, restauración interior, ahora es el Bunk Utrecht. Y aloja en su interior un restaurante que se ha convertido en el punto de reunión y animación de toda la ciudad.
La centenaria iglesia de Santa Rita, en Ámsterdam, citada por Ana Frank en su diario y bombardeada por los aliados en 1943, alberga el hotel Bunk Ámsterdam.
El hotel cuenta con dos tipos de habitaciones: las estándar, para dos personas, y las llamadas pods, pequeñas estancias individuales en forma de colmenas.

Las capillas laterales de la iglesia alojan ocho grandes mesas para atender su cuidado servicio de restauración.

En la iglesia Westerkerk de Utrecht, que en enero de 2018 acogió su última misa, se ha integrado un complejo hotelero y de restauración que se ha convertido en el centro neurálgico de esta vibrante ciudad universitaria.

Como en el Bunk Ámsterdam las habitaciones incluyen baño de lujo, cama de gran tamaño, mullidas toallas, wifi gratuito de alta velocidad y, repartidas por toda la estancias, tomas de corriente y USB.

Con el órgano (al fondo) aún presidiendo el edificio, la zona baja del hotel Bunk Utrecht se utiliza como área de restauración, que funciona de 7 de la mañana a medianoche.
