No podemos viajar. Ni salir a la calle. Ni entrar en un cine o un teatro. Ni ir a un concierto. Ni traspasar la puerta de algunos de los 50 mejores ‘cocktail bar’ del mundo buscando su sofisticación y sus cócteles. Pero no todo está perdido. En casa también se pueden preparar muchos de esos cócteles clásicos que Javier de las Muelas, el mejor barman del mundo prepara como nadie.
El confinamiento al que nos obliga el estado de alarma nos tiene encerrados en nuestros domicilios. Pero eso nos tiene que impedir disfrutar de pequeños placeres: de soñar con viajar a 20 destinos increíbles para visitar después de la cuarentena o desplazarnos mentalmente a los 40 países más bonitos del mundo, o de pensar salir de casa con una nueva conciencia ecológica y con alguno de los mejores coches eléctricos urbanos de 2020.
En este tiempo en casa ya hemos aprendido a comer sano, a hacer ejercicio, a sobrellevar la solidad. Hemos aprendido a respirar para rebajar la ansiedad, a mantener a raya el estrés, a trabajar desde casa como nunca antes lo habíamos hecho.
Pero ha llegado el momento de darse un capricho. Y para este, no hacen falta grandes cosas. Algo de licor para combinados, unas copas lustrosas y un poco de maña. Con eso basta para preparar algunos de esos cócteles clásicos o que elaboran con esmero las 7 mujeres del mundo que mejor preparan un cóctel. ¿Empezamos?
El daiquiri es uno de los cócteles más famosos del mundo gracias, entre otros, a Ernest Hemingway, que durante su estancia en La Habana (Cuba) acuñó la famosa frase «mi Mojito en La Bodeguita, mi Daiquiri en el Floridita». Aunque sus orígenes son anteriores: a finales del siglo XIX, un ingeniero de minas estadounidense llamado Jennings Cox perfeccionó esta mezcla de ron blanco, zumo de limón y azúcar. El nombre final se lo puso su amigo Giacomo Pagliuchi, que lo bautizó como daiquiri por las minas donde trabajaba Cox.
Ron blanco (42 ml), el zumo de medio limón o lima (7 ml), 1 cucharada de azúcar y algunos cubitos de hielo.
En una coctelera, se pone primero el hielo y después se añaden el ron, el zumo de limón y el azúcar. Después de mezclarlo se filtra y se sirve en una copa fría. Hay otro modo de hacerlo, al estilo Floridita, cambiando la coctelera por una batidora, haciendo que el hielo quede como un frappé.
La leyenda dice que fue un subordinado del pirata Francis Drake el que, en el siglo XVI, preparó la primera versión de este trago. Lo elaboró con tafia, un aguardiante de melaza, pero hacia 1860, cuando el destilado de licores comenzó a ser más refinado, se sustituyó por ron. Ernest Hemingway lo acabaría haciendo popular después de su estancia en Cuba.
Ron (40 ml), zumo de lima (20 ml), sirope de azúcar (20 ml), soda (50-75 ml) y algunas hojas de menta.
Frota las hojas de menta entre las manos para que liberen los aceites esenciales. Ponlas en un vaso alto y agrega ron, zumo de lima y sirope de azúcar. Llena el vaso con hielo picado hasta la mitad y mezcla con la cuchara. Añade más hielo y acaba con la soda.

La creencia más extendida afirma que es obra del bartender londinense John Collins, al que le gustaba usar ginebra Old Tom para los tragos largos. De la mezcla de sus nombres se tomó el nombre Tom Collins para este cóctel.
Ginebra (40 ml), zumo de limón (20 ml), sirope de azúcar (20 ml), soda (50-75 ml).
Pon la ginebra, el sirope de azúcar y el zumo de limón en un vaso alto y revuelve. Llena el vaso con cubitos de hielo y y cubre con soda. Remueve con una cuchara larga y decora con una rodaja de limón y, opcionalmente, una cereza.

El Gin Fizz es uno de los cócteles clásicos más conocidos y apreciados del mundo, y uno de esos clásicos elaborados con ginebra. De aspecto sobrio pero de sabor intenso, el Gin Fizz se remonta a finales del siglo XIX, en 1887. Se dice que fue creado en Nueva Orleans y el apellido ‘fizz’ lo adquiere por el sonido que hace al añadir la soda. Esta bebida tiene muchas variantes, pero la receta original es a base de ginebra, zumo de limón, azúcar, soda y la clara de un huevo. Fue mencionado por primera vez en la Bartender’s Guide de Jerry Thomas en 1887 donde aparecían seis recetas de fizz.
Bombay Shapphire Gin (50 ml), zumo de limón recién exprimido (25 ml), sirope de azúcar (20 ml), clara de huevo pasteurizada (15 ml) y soda (50-75 ml).
Coloca todos los ingredientes excepto la soda en una coctelera Boston llena de cubitos de hielo. Agita vigorosamente hasta que esté muy frío. Cuela a un vaso alto lleno de hielo en cubos. Cubre con soda y decora con menta y unas rodajas de limón.

Su origen es italiano, está a punto de cumplir cien años y lleva el nombre de su creador, el conde Camillo Negroni. Nació en Florencia en los años 20, en el Café Casoni, uno de los lugares de reunión de la aristocracia florentina. El conde Negroni pedía cada día al barman, de nombre Fosco Scarselli, la misma bebida, un cóctel compuesto a partes iguales por vermut y bitter. Para ‘alegrarlo’ el conde y el barman decidieron agregarle a este una porción de ginebra, bebida que el conde había descubierto en sus viajes a Londres. Con hielo, una parte de cada bebida y un twist de naranja quedó creado el Negroni.
Bombay Shapphire Gin (25 ml), Martini Rosso (25 ml) y Campari (25 ml).
Pon todos los ingredientes en un vaso ancho con tres piezas de hielo y remuévelos con una cuchara para mezclarlos. Decora con una cáscara de naranja.

Este trago se llama así como homenaje a sir Thomas D. Gimlette, un oficial de la Marina británica que supuestamente introdujo la bebida para tratar el escorbuto que afectaba a sus marinos, gracias a la lima que contenía la mezcla.
Bombay Shappire Gin (50 ml) y zumo de lima (15 ml).
Pon los ingredientes en una coctelera Boston junto con cubos de hielo y agita hasta que esté muy frío. Pásalos a una copa fría y decora con un twist de lima.

Giuseppe Cipriani, el dueño del Harry’s Bar de Venecia, casi al lado de la Plaza de San Marcos, lo creó en 1948 cuando tuvo la ocurrencia de mezclar Prosecco, un vino espumoso italiano, con un puré de melocotones blancos al que añadió una pizca de zumo de frambuesa para darle un tono más anaranjado. Desde hace 70 años es uno de los cócteles clásicos entre los clásicos.
Puré de melocotón (30 ml) y Prosecco (100 ml).
Vierte el puré de melocotón en una copa ancha de champán y rellena con el Prosecco. Revuelve suavemente con una chuchara de té y sirve.
