Cuando bajan de sus monoplazas, se quitan el casco y el mono y abandonan los circuitos, los pilotos de la Fórmula 1 se convierten en conductores normales, que deben seguir las mismas normas de la circulación que el resto de los mortales. Pero hay una cosa que los diferencia de los demás: los coches que conducen no son normales y están al alcance de solo unos pocos. En sus garajes duermen superdeportivos, coupés y hasta limusinas con las que los demás solo podemos soñar, pero que ellos conducen en su día a día. Hemos echado un vistazo en los garajes de los principales pilotos de la Fórmula 1 y nos hemos encontrado con sorpresas: Lewis Hamilton tiene un nutrido garaje (tan exhuberante como la colección de 14 coches de Cristiano Ronaldo) en el que destacan… !dos Ferrari!; Carlos Sáinz Jr. conduce un coche de calle de McLaren, su actual escudería, igual que su compañero Lando Norris; el jovencísimo Charles Leclerc está haciéndose con una curiosa colección en la que destacan un impresionante Ferrari 812 Superfast… ¡y un modesto Fiat 500 vintage! Estos son los coches que conducen en la calle los pilotos de Fórmula 1.
El madrileño, actual piloto de McLaren, saltará a Ferrari la próxima temporada. Pero por el momento conduce un vehículo de su actual casa. Se trata de un McLaren 600 LT, un coupé biplaza basado en el McLaren 570S con un diseño optimizado. Su motor V8 biturbo, de 3,8 litros de cilindrada, entrega 600 CV de potencia para alcanzar una aceleración de 0 a 100 km/h en 2,9 segundos y una velocidad máxima de 324 km/h. ¿Su precio? 240.000 €.
Para su juventud (cumple 23 años el próximo 16 de octubre), el piloto monegasco de Ferrari, compañero de Carlos Sáinz Jr. la próxima temporada, ya tiene un garaje en propiedad que quita el hipo. La joya es este Ferrari 812 Superfast, el vehículo de serie más potente de la casa italiana. Monta un motor V12 en posición delantero-central que desarrolla 800 CV a 8.500 rpm y arroja unas cifras de infarto: acelera de 0 a 100 km/h en 2,8 segundos, alcanza los 200 km/h en menos de ocho y su velocidad máxima es de 340 km/h.

En el garaje de Charles Leclerc también duerme un Maseratti GranTurismo, un deportivo que monta un motor V8 atmosférico de 4,7 litros procedente de Ferrari que desarrolla una potencia de 460 CV, alcanza los 100 km/h en 4,7 segundos y llega hasta 301 km/h de velocidad punta.

A lado de esos dos deportivos, en el aparcamiento de Leclerc también duerme una joya vintage: este Fiat 5o0 blanco con matrícula de Mónaco.

El piloto australiano Daniel Ricciardo, que esta temporada corre para Renault y que la próxima salta a McLaren dejando su asiento en la escudería francesa a Fernando Alonso, conduce en la calle este Aston Martin Vanquish de 600 CV valorado en 270.000 €.

El británico Lando Norris, con solo 20 años, es uno de los benjamines de la Fórmula 1. El actual compañero de Carlos Sainz Jr. en McLaren conduce fuera de las pistas un McLaren 570 S, que monta un propulsor V8 de 3,8 litros que genera 570 CV. Lo curioso del caso es que Norris obtuvo su carnet de conducir a los mandos de este coche, que cuesta 195.000 €.

Lo normal entre los pilotos de Fórmula 1 es que en la calle conduzcan vehículos de la marca para la que compiten en la pista. Pierre Gasly está enrolado esta temporada en la escudería Alpha Tauri Honda y el piloto francés, para moverse en su vida civil, utiliza este Honda NSX, que monta un motor V6 de 581 CV que puede llevarlo a una velocidad máxima de 308 km/h. ¿Su precio? En torno a 200.000 €.

El piloto holandés Max Verstappen, de la escudería Red Bull, le ha sido infiel a su marca con este Ferrari Monza SP2 biplaza. Esta joya de la factoría de Maranello monta un motor V12 que entrega 810 CV de potencia. El capricho le ha salido por 1,6 millones. El futbolista sueco Zlatan Ibrahimovic y el chef británico Gordon Ramsey son otros de los famosos se han caído, como Verstappen, en su embrujo.

No, sus ojos no le engañan. En el garaje del actual campeón del mundo de Formula 1 descansa uno de los coches de la casa italiana Ferrari, su rival más directo en la pista, el Ferrari LaFerrari, un superdeportivo híbrido del fabricante transalpino del que solo se han fabricado 499 unidades a un precio que parte de dos millones de dólares. Con un diseño clásico propio de los superdeportivos de la casa de Maranello, el LaFerrari, con un propulsor híbrido V12 de 6,3 litros que entrega 963 CV, alcanza una velocidad máxima de 414 km/h y acelera de 0 a 100 km/h en 2,92 segundos. Lo curioso del caso es que Hamilton no tiene un LaFerrari… ¡sino dos! El otro es una versión coupé en blanco.

El toque clásico en el garaje del piloto británico es Mercedes Maybach S600, una limusina superexclusiva que cuesta 120.000 €. Acostumbrado a los superdeportivos, este transatlántico le pareció parecer poco rácing al piloto y lo puso a la venta en mayo de 2018 en un concesionario de Londres cuando el cuentakilómetros marcaba poco más de 40.000 kilómetros.

Del superdeportivo McLaren P1 se han producido únicamente 375 unidades desde 2015, y uno de ellos es propiedad de Hamilton. Le costó ‘solo’ un millón de euros y bajo el capó oculta un motor V8 biturbo híbrido que entrega 916 CV de potencia.

En el garaje del actual campeón mundial de Fórmula 1 también duerme un poderoso Mercedes AMG-GT R, similar a los ‘safety car’ que utilizan los comisarios de carrera en las pruebas de Fórmula 1. Debajo del capó oculta un motor V8 de 4 litros de cilindrada con dos turbocompresores que entrega 585 CV de potencia y permiten alcanzar una velocidad punta de 318 km/h. El gran spoiler trasero delata el carácter rácing de este vehículo.
