Desde tiempos de los romanos, el mundo está lleno de puentes que igual conectan tierras que culturas. Salvan ríos y vaguadas, unen países y pueblos –como el Puente de Vizcaya, que cumple 125 años–, saltan mares y montañas, conectan el pasado con el futuro… Estos que aquí te presentamos con los puentes más espectaculares de Europa. Tremendas obras de ingeniería y, a la vez, exquisitas piezas de arte. Son los 10 puentes que deberías cruzar al menos una vez en la vida, ya estés de vacaciones buscando las playas desiertas más espectaculares de España o disfrutando de las 9 terrazas más espectaculares para ver Londres a vista de pájaro. ¿A qué estás esperando?
Antes de su inauguración en 1849, hace 160 años, solo se podía cruzar de Buda a Pest, las dos ciudades que conforman la capital húngara, en barca o –en invierno– caminando sobre el helado Danubio. Para remediar la situación, el conde István Széchenyi contrató al arquitecto inglés William Tierney Clarck y al ingeniero escocés Adam Clark, que proyectaron el puente más icónico de una ciudad, Budapest, ideal para recorrer en una escapada de 48 horas. El vano central tiene 202 metros, uno de los ‘ojos’ más largos del mundo cuando fue inaugurado. Al final de la Segunda Guerra Mundial, las tropas alemanas dinamitaron el puente –junto con los otros cuatro de la ciudad– en su retirada ante el asedio de Budapest por las tropas soviéticas. El puente reconstruido se inauguró el 21 de noviembre de 1949 festejando así el primer centenario de su construcción.
Su imponente presencia sobre el Támesis define el perfil de la capital londinense. El Tower Bridge es un híbrido entre puente colgante y basculante ideado por Horace Jones. Su construcción requirió el trabajo de 432 obreros a diario durante diez años. Se trata de un puente basculante de 244 metros de longitud y 7 de anchura con dos torres de 65 m de altura. El carril ineferior que une las dos torres, que mide 61 metros, está dividido en dos levas de 1.000 toneladas cada una que gracias a un mecanismo hidráulico diseñado por William Armstrong las premiten elevarse hasta un ángulo de 83 grados y en solo un minuto para permitir el paso del tráfico fluvial. El puente fue inaugurado el 30 de junio de 1894, seis años después del fallecimiento de su creador. Y el mismo día de su inauguración la revista The Builder lo calificó de «monstruoso y grotesco». Hoy, su rotunda figura es tan british como el te o como Savile Row, la calle de las mejores sastrerías de Londres. Este año está de cumpleaños redondo (cumple 125 años) y se suma a la conmemoración de otras de las glorias londinenses, el Big Ben: 160 años marcando la hora en Londres.

Solo apto para aquellos que dejen en casa el vértigo y el miedo a las alturas, el Europabruecke (Puente de Europa) es el puente colgante peatonal más largo del mundo, con sus 494 metros de longitud. El puente colgante, bautizado como Charles Kuonen en honor a uno de sus patrocinadores, está situado en el Cantón del Valais, cerca de Randa (Suiza), se inauguró de 29 de julio de 2017 y conecta Grächen y Zermatt, a poca distancia de Zúrich, la capital económica de Suiza. Su punto más alto es de 85 metros sobre el suelo del valle. Desde esta pasarela, los caminantes tienen una vista única del pico Matterhorn, de 4.478 m de altura, y de algunas de las cumbres más altas de los Alpes Suizos. El puente fue construido en tan solo diez semanas por la empresa suiza Swissrope. Para evitar un balanceo excesivo, la empresa instaló unas cuerdas de sujeción que pesan ocho toneladas cada una.

Con más de 500 metros de largo y 10 de ancho, el Puente de Carlos tuvo en su día cuatro carriles destinados al paso de carruajes, pero actualmente es peatonal y uno de los iconos de Praga, una ciudad ideal para recorrerla en 48 horas. Recibe su nombre de su creador, Carlos IV, que puso la primera piedra en 1357 para sustituir al Puente de Judit, que se destruyó por una inundación. A lo largo del puente se levantan 30 estatuas situadas a ambos lados (muchas son copias, ya que las originales se encuentran en el Museo Nacional de Praga y en Vyšehrad). La primera estatua que se añadió, en 1683, fue la de San Juan Nepomuceno, supuestamente en el mismo lugar en el que fue arrojado al Moldava en 1393 por orden de Wenceslao IV. Se dice que quien pide un deseo poniendo la mano izquierda en la representación de su martirio (en la base de la estatua), este le será concedido. Las dos torres del puente y las 30 estatuas bañadas por la luz del atardecer son la imagen más icónica de la ciudad.

El puente Vasco da Gama, construido para la Exposición Universal de Lisboa de 1998, fue la solución parcial a los atascos del Puente 25 de Abril para entrar y salir de la capital portuguesa. Con sus casi 17 kilómetros de longitud, que unen Lisboa con Setúbal sobre el llamado ‘mar de la Paja’, en la desembocadura del tajo, estuvo considerado durante bastante tiempo el puente más largo de Europa (el título se lo birló el reciente puente de Crimea, en Rusia) . El puente recibió su nombre en homenaje a Vasco de Gama, el famoso explorador portugués en el 500 aniversario de su llegada a la India (1498). Su estructura alcanza los 150 metros de altura y está diseñada para soportar el impacto de un seísmo hasta cuatro veces mayor que el que asoló Lisboa en 1755 o de un barco de grandes dimensiones, así como ráfagas de viento de hasta 250 km/h. Cruzarlo de noche es impresionante y es uno de los 20 imprescindibles de Lisboa.

¿Cómo unir Portugalete y Getxo, cada una en una orilla de la transitada ría de Bilbao sin afectar al tráfico marítimo?. Elingeniero vizcaíno Alberto de Palacio barajó diversas opciones y, finalmente, ideó un puente de hierro en el que una barquilla amarrada por cables a un sistema móvil que iba y venía por el travesaño superior trasladaría pasajeros y mercancías de una orilla a otra. Así nació el Puente Vizcaya en 1893, el primer puente-transbordador de hierro del mundo. Hoy es Patrimonio de la Humanidad y sigue uniendo las dos orillas a pleno rendimiento. Y está de cumpleaños: el Puente Vizcaya acaba de cumplir 125 años.

Su hermoso arco otomano salva el río Neretva desde el siglo XVI. El 9 de noviembre de 1993 fue destruido por tropas croatas, convirtiéndose en un símbolo de la Guerra de Bosnia. Fue reconstruido en 2004 y declarado Patrimonio de la Humanidad el año siguiente.

Este tramo de 2,5 km de la autopista A75 es el puente más alto del mundo y casi un milagro: diseñado por Norman Foster y Michel Virlogeux, salva el valle del Tarn con siete delgados pilares. El más alto, de 343 m. Para su construcción tuiveron que verter 85.000 metros cúbicos de hormigón. Para producir semejante cantidad de hormigón se tuvo que abrir una cantera de 22 hectáreas de extensión y 70 metros de profundidad de la que se extrajeron 70.000 toneladas de arena y 80.000 toneladas de gravilla.

Un puente, una isla artificial y un túnel submarino con dos líneas de tren y una carretera. El puente de Øresund, de 16 kilómetros, no es solo una increíble infraestructura: ha eliminado el histórico aislamiento del territorio sueco con el resto de Europa, uniendo la capital danesa, Copenhague, con Malmö, en Suecia.

Uno de los puentes más famosos del mundo sigue en pie sobre el río Arno desde 1345. En sus 67 m de largo comparten espacio los comerciantes y el Corredor vasariano, que conecta los palazzos Vecchio y Pitti, dos de los principales escenarios de Florencia, una ciudad ideal para recorrerla en 48 horas.
