El Solsticio de verano es el momento del año en el que el sol permanece en su mayor altitud al mediodía, provocando así el día más largo del año y la noche más corta. Este día marca el inicio del verano, 21 de junio, pero únicamente en el hemisferio norte, ya que en el sur ocurre en el sentido inverso.
Desde las antiguas civilizaciones el Solsticio de verano ha sido celebrado de muchas maneras diferentes. Los egipcios alzaron las pirámides y la esfinge de Guiza en un lugar concreto en consonancia con el Solsticio de verano, mientras que en el imperio inca se dedicaban a ofrecer a los dioses ofrendas de comida y sacrificios humanos o de animales.
En el mundo moderno, muchas tradiciones han perdurado, algunas se han modificado a lo largo de los siglos y otras han desaparecido para dar paso a nuevas celebraciones. Fiestas y rituales que tienen lugar durante la noche del Solsticio de verano, que a pesar de ser la más corta del año da para mucha diversión. En España se ha hecho ‘coincidir’ con la festividad de San Juan, que se celebra cada 24 de junio.
Disfraces, bailes, desfiles y mucha celebración son los factores más predominantes del mes de junio. En Europa sobre todo, el fuego ocupa un lugar especial en el festejo popular del Solsticio de verano. Playas y prados se convierten en lugares destinados para prender una hoguera y bailar alrededor de ella, aunque los más valientes se atreverán a saltarla en un solo brinco.
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En Rusia, Polonia, Bielorrusia y Ucrania, la noche de Ivan Kupala –San Juan, el 24 de junio– está ligada a la fertilidad. Por eso, las mujeres depositan coronas de flores sobre la corriente del río y los hombres intentan cogerlas.
Entre el 20 y el 24 de junio, los alicantinos celebran su fiesta grande. Saltan fogatas en la playa, asisten a desfiles y ofrendas florales y la noche de San Juan queman grandes esculturas satíricas. Son sus famosas Hogueras de San Juan o Fogueres de Sant Joan.

Unas 10.000 personas, muchas de ellas disfrazadas, se acercan cada 21 de junio al monumento megalítico más famoso del mundo. Pasadas las 4.30 h de la madrugada, el sol se filtra entre el círculo de piedras e ilumina su centro, marcando el solsticio de verano.

En Grecia, la noche del 24 de junio se prenden hogueras y la gente las salta tres veces para atraer la buena suerte. Además, si las mujeres solteras quieren soñar con su futuro marido, se tienen que acercar a la fuente más cercana para beber de su agua, con la condición de permanecer en silencio durante todo el recorrido.

En Suecia la bienvenida al verano es grandiosa: todos se reúnen para comer, beber y bailar alrededor de un mayo. El Midsommar se celebra el viernes más cercano al 24 junio (este año, el 21).

Desde 2014, el remoto país nórdico recibe el verano con música. Secret Solstice Festival se celebra entre el 21 y el 23 de junio en Reikiavik y este año tiene a Patti Smith, Rita Ora y Black Eyed Peas en lo más alto del cartel.


Se celebra el quinto día del quinto mes del calendario chino, que en 2019 es el 7 de junio. Desde hace 2.000 años, embarcaciones con cabeza de dragón compiten en carreras en honor al poeta Qu Yuan.

El 21 de junio se celebra de una forma especial en Nueva York: miles de yoguis asisten durante todo el día a clases colectivas en Times Square para unirse en una «corriente universal».

En el Tirol (Austria) tienen una de las formas más espectaculares de celebrar el solsticio: desde la Edad Media, sus habitantes crean dibujos con fuego en las faldas de las montañas.

Desde el siglo XIV, caballos y jinetes protagonizan los momentos álgidos de las fiestas de Sant Joan en Ciutadella (Menorca). El día 23, en el Caragol des Born, caballistas y equinos hacen cabriolas entre la multitud agolpada en la Plaça des Born. Y al día siguiente, Sant Joan, se baten en los Jocs des Pla, tres pruebas de origen medieval. En L’ensortilla, los jinetes deben ensartar su lanza en una anilla. En Les carotes, dos jinetes galopan en paralelo y uno frente a otro tratando de romper la careta que porta el adversario. Y en Córrer abraçats, dos jinetes deben conseguir abrazarse mientras galopan.
