Pueblos bonitos… Otra cosa no, pero España es un país en el que rebosa la diversidad cultural y la riqueza histórica. Y eso bien lo saben los españoles, que cada vez ponen más en auge el turismo nacional. La playa ya no es el atractivo principal para algunos viajeros; sino que encontrar la tranquilidad, el encanto y la belleza de los pueblos bonitos, que recorren toda nuestra geografía, es un valor añadido para muchos.
Visitantes seducidos por majestuosos castillos, pintorescos palacios, imperiosas casas nobles y hermosas iglesias, terminan salpicados de la tradición y cultura de los pueblos más reconocidos de sus regiones. Imprescindible ‘perderse’ por sus calles y dejarse atrapar por la magia de los pueblos bonitos de España.
El legado intacto que han dejado el arte románico, barroco y gótico, ha envuelto estos bellos lugares en espacios llenos de historia, sobre todo referentes al Medievo. A día de hoy es todo un espectáculo para cualquier persona que se permita contemplar detenidamente estos 10 pueblos bonitos… Perfectos para que los visites este 2019.
Cantabria es una de las regiones con más encanto de España. De eso no hay duda, lo difícil es saber cuál es el lugar más bello entre los pueblos bonitos de esta zona norteña. La localidad de las tres mentiras (no es ni santa, ni llana, ni tiene mar), Santillana del Mar, es una firme candidata por su legado histórico que se puede observar desde que se pisan los primeros adoquines de la villa. En cuanto a su patrimonio, es destacable la Colegiata de Santa Juliana, la joya del románico de la región, además del patrimonio formado por los nobles palacetes y las casonas con escudos.
Las Islas Baleares tienen unos parajes costeros envidiables en todo el mundo, empezando por Formentera y terminando en Mallorca. Sin embargo, no solo sus playas son espectaculares, sino también las localidades que se encuentran en la Sierra de la Tramuntana, como Fornalutx. Este enclave perfecto para la desconexión de las grandes ciudades de la península, fuertemente defensor de la naturaleza, se sitúa entre el macizo del Puig Major y núcleo urbano de Soller.

Contradiciendo al dicho popular, Teruel sí existe, y uno de sus argumentos más sólidos se llama Albarracín. Estar en este pintoresco pueblo, significar remontarse al medievo gracias a su punto más alto, la Torre del Andador, datada en el siglo X, y el alcázar del siglo XI, en proceso de reconstrucción. Otro de sus atractivos arquitectónicos se encuentran en la catedral del Salvador. Un patrimonio histórico de lo más enriquecedor.

La isla de Las Palmas posee un patrimonio natural y urbano increíble, donde lo viejo y lo nuevo se mezclan dando lugar a una combinación heterogénea de perfección. Tejeda es una de las localidades con más simbología de la región, por el monolítico basáltico, Roque Nuble, del que se hace gala en todas sus perspectivas fotográficas. Otra de las cosas curiosas que destacan a primera vista, es la estética de las casa que componen este bonito pueblo canario, puramente blancas con tejados tradicionales de esta isla. Una armonía que sigue perdurando a día de hoy.

La provincia de la antigua capital de Castilla tiene muchas cosas que mostrar, sobre todo imponentes castillos desde donde gobernaban los señores feudales. A orillas del río Ebro, una vez pasado el puente medieval de Frías, se encuentra el Castillo de los Velasco junto a la Iglesia de San Vicente Mártir. En torno a esta histórica herencia del Medievo, se agrupan muchas casas, de las cuales algunas cuelgan de las misma roca en la que está edificado la mitad del pueblo.

A pesar de situarse a 50 km de la capital, el pequeño municipio de Chinchón aún no ha perdido su peculiaridad. Su casco histórico está predominado por la Plaza Mayor donde se encuentran muchos restaurantes con terraza para servir a todo viajero que pasa por allí. Además, esta localidad cuenta con la Iglesia de la Asunción, en cuyo altar se puede ver un lienzo del célebre pintor Francisco de Goya. Otros atractivos turísticos son la Torre del Reloj y el Castillo de los Condes.

Los asturianos no paran de recordar que «Asturias es España y lo demás tierra conquistada» y ojalá todo su supuesto dominio sea como la villa marinera de Lastres. Por tanto, toda la esencia del pueblo se encuentra en el mar y la pesca, y tiene al puerto como punto de referencia de la localidad. No obstante, Lastres también cuenta con un conjunto histórico alejado de la orilla, como nueve palacios blasonados, casonas de piedra e iglesias pequeñas.

No solo Castilla y León puede alardear de su legado medieval, también lo hace la Comunidad Valenciana con la fortificación de Morella, en la provincia de Castellón. Cualquier viajero puede sorprenderse de la posición estratégica en la que se encuentra el formidable castillo, a más de mil metros de altura. Esta localidad rodeada por una muralla centenaria, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, por lo que sin duda es uno de los pueblos bonitos de España.

Albacete por capital no puede lucirse mucho, pero sí que lo puede hacer con sus pequeños y pintorescos pueblos que tienen mucho encanto para los visitantes de Castilla-La Mancha. Entre ellos se encuentra Alcalá del Júcar, cuyas callejuelas empinadas conducen hacia el grandioso castillo, que durante el siglo XI fue fortaleza musulmana que impedía la invasión de los cristianos provenientes del norte. Además de esta construcción, es de obligada visita el puente romano y la ermita de San Lorenzo, y echar un vistazo a las viviendas que están excavadas en la propia montaña.

Entre los pueblo con más arte de Andalucía, se establece la blancura de las casas que componen la localidad de Mojácar. Viviendas con arcos, cúpulas y por supuesto, llamativas flores, que dan la bienvenida a cualquier viajero. Al estar situada en lo alto de una montaña, desde el mirador de su castillo construido en el siglo XIII se puede contemplar el mar, algo que no deja indiferente a nadie. Sin más miramientos, Mojácar se encuentra en un lugar privilegiado entre los pueblos bonitos de España.
