Se acerca el calor que nos avisa de que la llegada del verano se aproxima cada vez más rápido y con ella las ganas de disfrutar en la playa. ¿Qué mejor manera de hacerlo en las mejores playas de Formentera?
Y es que Formentera, junto con Mallorca e Ibiza, tiene las calas más increíbles que puedas ver en España. Playas de aguas cristalinas que te evocan a cualquier lugar del Caribe, arenales de ensueño que no dirías que puedan existir a tan solo una hora y media de avión.
Sin lugar a dudas, estas son las mejores playas de Formentera que perfectamente pueden estar plasmadas en cualquier postal…
Antes de que Julio Medem lo pusiera en el mapa con el filme Lucía y el sexo, este faro, levantado desde 1971 en el extremo más meridional de la isla, ya era un imán. El árido entorno, la estrecha carretera que lleva desde Sant Francesc hasta él y las vistas (al este la playa de Migjorn y el promontorio de La Mola; al oeste, la puesta de sol) hacen de él un lugar hipnótico.
Playa: Cap de Barbaria
Fotografía: LdF / Getty Images
En mitad de Migjorn, la playa más larga de Formentera, con seis kilómetros de longitud, está otra de esas calas que quita el aliento. Es Calò des Mort, un anfiteatro de roca que en su base es un lienzo rico en azules, desde los más saturados hasta los turquesas más claros, fruto de la Posidonia oceánica, que oxigena y da transparencia a las aguas.
Playa: Calò des Mort
Fotografía: Eva Parey / Alamy / Cordon Press

Es Pujols es, a gran distancia de las demás, el pueblo más turístico de la isla. Pese a ello, aún mantiene el estilo tradicional y calmado del resto de Formentera. Junto a su playa de arena blanca, una de las más concurridas, siguen levantadas las casetas (escars) donde los pescadores guardan sus barcos de pesca y desde las que, por medio de unos rudimentarios raíles, los echan al mar.
Playa: Es Pujols
Fotografía: Natureworld / Alamy / Cordon Press

Entre 2012 y 2016, los usuarios de TripAdvisor la encumbraron como una de las cinco mejores playas del mundo. Ses Illetes ocupa hoy el puesto 13º, pero su encanto permanece. Está en el Parque Natural de Ses Salines, en el extremo más septentrional de la isla, y sus aguas son tan diáfanas y someras y su arena tan nacarada, que parece que estés en el Caribe.
Playa: Ses Illetes
Fotografía: Bertrand Gardel / Hemis / Cordon Press

Apenas mide 140 metros de longitud, pero Cala Saona es uno de los arenales más bellos de la isla. Enfrente está Ibiza; a sus lados, Punta Pedrera y los acantilados de Punta Rasa; y a sus pies, las aguas más turquesas del Mediterráneo. Su orientación y tranquilidad la convierten en el escenario ideal para disfrutar de una increíble puesta de sol.
Playa: Cala Saona
Fotografía: Pola Damonte / Getty Images

Lo llaman ‘camino romano’, pero es por el empedrado que lo tapiza, no porque por aquí pasara nunca ningún súbdito del Imperio . Su nombre real es Camí de sa Pujada y asciende durante 1,5 km hacia la única montaña de la isla. El premio son las impresionantes vistas que se pueden disfrutar desde el Pilar de la Mola.
Playa: Camí de sa Pujada
Fotografía: Melba Photo Agency / Alamy / Cordon Press

Esta laguna interior, abierta al Mediterráneo por solo una pequeña entrada de 20 m de ancho, ofrece 3,4 km de costa sin oleaje y con un fondo arenoso cubierto de algas. El baño es cómodo, pero lo mejor es contemplar las aves que acuden aquí para alimentarse debido a la proliferación los peces que le dan nombre.
Playa: S’Estany des Peix
Fotografía: Eva Parey / Alamy / Cordon Press
