El Hierro posee una gran belleza que debe ser vista, más allá de Gran Canaria o Lanzarote. De hecho es posible disfrutar de muchos rincones espectaculares, como la zona de Las Playas, el campanario de la Candelaria, el sendero de La Llanía, sus piscinas naturales, el antiguo pueblo pesquero de Pozo de las Calcosas, la meseta de La Dehesa o la Villa de Valverde.
Cerca del área de Las Playas, en el este de la isla, surge del fondo del océano este imponente arco de roca que nos recuerda el origen volcánico de El Hierro. La más pequeña de las islas Canarias -con permiso de La Graciosa- es también la más joven: se creó hace 1,2 millones de años tras una gigantesca erupción submarina.
Con apenas 268 km2 de extensión y una población de poco más de 10.000 almas, El Hierro se divide en solo tres municipios: Valverde –la capital de la isla–, El Pinar y Frontera. La iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria, situada en este último, es conocida por su curioso campanario, una construcción exenta, situada sobre la montaña de Joapira, cercana al templo, y recortada contra una pared volcánica.

Mientras que en las costas predomina la aridez, en el interior de la isla, por encima de los 1.000 m de altitud, encontramos espesos bosques de laurisilva llenos de bruma y magia gracias al fenómeno de la lluvia horizontal, autóctono del archipiélago canario. El sendero de La Llanía es la mejor forma de conocer los bosques herreños.

Los volcanes que dieron origien a El Hierro esculpieron una costa escarpada de roca negra y escasas playas. Pero la necesidad hecha virtud tiene su mejor cara en las piscinas naturales que jalonan el litoral herreño, perfectamente adaptadas al baño con escaleras y barandillas. La Maceta, en Frontera, es una de las más populares de la isla.

Situado en el municipio de Valverde, el pequeño y antiguo pueblo pesquero de Pozo de las Calcosas es conocido por sus piscinas naturales y sus pintorescas casas tradicionales de piedra volcánica y tejados de colmo (paja de trigo y centeno), que han sido ciudadosamente restauradas por sus habitantes. El lugar, accesible solo a pie, invita a la desconexión total.

La fuerza y persistencia de los vientos alisios a su paso por la meseta de La Dehesa, en el punto más occidental de la isla, ha retorcido estos ejemplares de sabinas hasta quedar casi paralelos al suelo. El bosque del Sabinar es uno de los iconos naturales de El Hierro, una isla declarada Reserva Mundial de la Biosfera por la UNESCO en el 2000.

La Villa de Valverde es la única capital de las islas Canarias que no está ubicada a la orilla del mar. Entre sus empinadas calles destaca la iglesia barroca de Nuestra Señora de la Concepción, del siglo XVIII. En su interior se guarda la imagen de la Virgen de los Reyes, que cada cuatro años, durante un mes, es sacada en procesión de un extremo a otro de la isla.
