Si Jesús hubiera nacido a finales del siglo XX, a estas alturas no habría caminado sobre las aguas, sino que habría conseguido una de las bicis acuáticas que están tan de moda para hacerlo… Y es que este verano parece el del boom definitivo de este deporte en las mejores playas de España.
Desde que Judah Schiller inventó las bicis acuáticas en agosto de 2014, muchas empresas han surgido para ofrecer el mismo tipo de medio para la navegación marítima, añadiendo alguna que otra característica más. El único pero es que su precio es bastante alto (desde los 1.700 euros), así que los alquileres de estas bicicletas sobre el agua ya son tendencia en todo el mundo. Y en España no podíamos ser ajenos a esta moda.
Si aún tienes dudas y eres un auténtico amante de las bicicletas, no te pierdas estas 7 preguntas y respuestas sobre las bicis acuáticas que prometen inundar las playas este verano…
El funcionamiento de estas bicis acuáticas es de lo más sencillo, puesto que no es necesario mantener el equilibrio sobre ella para mantenerse a flote. Se trata de pedalear en una bicicleta estática, pero sobre las aguas del mar. Gracias a este ejercicio, se mueve la hélice que permite navegar, mientras que el manillar se emplea como timón.
Ya sabemos cómo se navega con las bicis acuáticas, ¿pero dónde se encuentra el freno? Lo normal es encontrarlo en el manillar como en las bicicletas más convencionales. Sin embargo, no es así. Para parar la marcha hay que invertir el pedaleo, al más puro estilo de las bicicletas de Ámsterdam.

La velocidad de las bicis acuáticas depende íntegramente de la rapidez con la que pedalea el conductor, pero la media oscila entre los 15 y 20 kilómetros por hora. No obstante, también es fundamental el hecho de que la bicicleta cuente con batería para disminuir el esfuerzo, mientras se aumenta la velocidad alcanzando cifras superiores a los 25 km/h.

El ideólogo de este invento es Judah Schiller, quien cada día tenía que pasar por el Puente de la Bahía, que une a Oakland con San Francisco, para ir a trabajar. A causa de los largos atascos que se producían en su recorrido diario y también porque el carril de bicicletas únicamente llegaba hasta la mitad del puente, se atrevió a crear una bicicleta que pudiera cruzar la bahía de la gran ciudad surcando las aguas.

Aunque Judah Schiller fuera el primero en crear las bicis acuáticas, otras marcas han ido creando nuevos modelos basados en las nuevas necesidades que surgían en torno a este vehículo náutico. La firma Manta5 ha diseñado una bicicleta mucho más manejable en el agua ya que carece de los dos ‘esquís’ con los que se mantiene a flote. Por otro lado, Hydrobikes ha creado distintos tipos, entre los que destacan el Cruiser (bicicleta acuática eléctrica) y el Explorer II Tandem (para dos personas).

La adquisición de una bicicleta acuática tiene un alto coste. La Schiller S1-C tiene un precio de 5.500 dólares estadounidenses (4.893 €), mientras que la XE-1 de Manta5 supera los 7.490 dólares (6.663 €). En cuanto a los precios que tiene Hydrobikes, son algo más asequibles ya que su modelo Cruiser cuesta 1.999 dólares (1.778 €) y el Tandem, 4.495 dólares (3.999 €). Un capricho al alcance de los más adinerados.

Como el precio es tan alto, muchos amantes del ciclismo optan por alquilar las bicis acuáticas durante un par de horas. En España, ya hay bastantes ciudades que tienen este servicio en sus puertos, como Bilbao, San Sebastián, Gijón, Valencia (algunas son para pedalear de pie), Huelva, Ibiza y Palma de Mallorca, entre otras. El alquiler de una hora ronda entre los 20 y 25 euros.

Las bicicletas acuáticas tienen la capacidad de plegarse para poder ser transportadas de la manera más fácil y cómoda posible en cualquier coche. La bici acuática ejemplo de Manta5 es perfecta para llevarla en el maletero del coche, pero para cargar otras es necesario utilizar la baca del vehículo.
