Jonathan Anderson ha embarcado a Loewe en un viaje en busca de técnicas artesanas milenarias. Y hay mucha tela que cortar.

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Por JESÚS CANO

No busquen al mayordomo, la abuela es la culpable. Ella y sus colchas que tejía a mano. Jonathan W. Anderson, director creativo de Loewe, las admiraba y han sido las responsables, junto a su curiosidad, de un largo viaje que ha durado casi un año.

Él y su equipo buscaron los mejores artesanos textiles del mundo. Un periplo que les ha llevado a rincones remotos de Europa, Asia, África y América del Sur para investigar distintas técnicas artesanales. Una aventura para descubrir la sabiduría que ha pasado de padres a hijos durante generaciones, dedicando especial atención a los talleres que combinan tradición y modernidad.

«Nuestro objetivo era combinar la avanzada experiencia técnica de Loewe con el trabajo de talleres pequeños –aunque igualmente expertos– especializados en una variedad de formas artesanales, sin importar la procedencia», comenta Jonathan Anderson.

Para el jefe creativo de Loewe, el trabajo artesano es un recordatorio de que, en nuestro mundo acelerado, el tiempo puede ser el mayor lujo. «Existe la idea de que podemos consumir todo digitalmente y no detenernos –dice–. ¡Qué emocionante es que, en medio de todo eso, este tipo de arte todavía esté sucediendo hoy!».

Le preguntamos por el papel de la artesanía en el siglo XXI. Nos responde con frases cortas, a veces con monosílabos, como si su mente inquieta ya estuviera trabajando en otros proyectos.

— CÓDIGO ÚNICO: ¿La artesanía funciona como un antídoto ante la saturación de imágenes y ante la naturaleza efímera del social media?

— JONATHAN ANDERSON: Creo que no es una cuestión de saturación sino de la manera en que nos acercamos a las sensaciones y a la idea del tacto.

— CÚ: ¿Puede existir el lujo sin artesanos? 

— JA: No.

— CÚ: ¿Su idea sobre el lujo ha cambiado desde que trabaja para Loewe? 

— JA: No tengo una idea concreta acerca del lujo. Creo en la noción de la cultura y en la idea de construir marcas culturales en pos del futuro.

— CÚ: ¿Qué está aprendiendo de los artesanos? ¿Y los artesanos de Loewe?

— JA: La importancia de mirar al futuro para adquirir nuevas destrezas sin perder el ADN de la casa a medida que cambian las generaciones.

— CÚ: ¿Qué resaltaría de este proyecto? 

— JA: Resaltaría la diversidad de las técnicas y el nivel de las personas que están buscando innovar en la artesanía.

— CÚ: Es coleccionista de artesanía desde hace diez años. ¿Cuáles son sus piezas favoritas? ¿Qué destacaría de ellas?

— JA: A mi manera de ver, no se trata tanto de cuáles son mis piezas favoritas como de la forma en que unas piezas se relacionan con otras, y de cómo evitar implicarse excesivamente con las obras para no complicarse la vida.

— CÚ: Considera que las exposiciones de arte contemporáneo son muy repetitivas. ¿Puede llegar a pasar lo mismo con la artesanía?

— JA: No recuerdo haber dicho eso.

«El arte contemporáneo tiene tanta exposición, y realmente no veo la diferencia entre los dos», declaraba en febrero a la revista digital Dezeen. Más tarde le escuchamos decir, en defensa de la artesanía, que «se están realizando cosas más interesantes en este campo que en el arte contemporáneo».

Esta colección, que no ha necesitado de pasarelas ni modelos para presentarse, se compone de casi 50 mantas y tapices que se pueden adquirir por encargo. Los bolsos Tote, realizados con las misma técnica y rematados en su talleres madrileños de Loewe en Getafe, estarán disponibles en otoño.

Por medio de esta nueva iniciativa, la firma ha reiterado su compromiso de apoyar, conservar y celebrar la artesanía, promesa que también se ha visto cumplida a través del Loewe International Craft Prize –ahora en su segunda edición–. Los beneficios obtenidos con el proyecto serán donados a organizaciones que promocionan la educación de las mujeres en comunidades pequeñas, o que apoyan la artesanía.

De Ezcaray al mundo

Loewe ha encargado algunas creaciones de su universal aventura artesana a Mantas Ezcaray, una empresa familiar creada en 1930 en este pueblo de La Rioja por Cecilio Valgañón y ahora regentada por sus hijos. La firma se ha hecho famosa por sus manufacturas de mohair, lana de cabras de Angora. Los expertos cardadores, tundidores, tintoreros y tejedores que trabajan en Ezcaray emplean técnicas del siglo XV. La firma ya exporta a Francia, Alemania, EE.UU., Japón o Australia, y Hermès, Céline o Armani Casa, además de Loewe, también le encargan diseños.

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