BMW, Bentley…Coches de lujo que requieren accesorios de lujo: desde la posibilidad de tomar un café espresso o un Macallan hasta un mirador para completar una experiencia picnic exclusiva.
Por Pedro Berrio
Brindar con Dom Pérignon Vintage desde lo alto de la Grand-Corniche de la Costa Azul. Saborear un exquisito caviar Beluga Imperial en las playas de la isla alemana de Sylt. Deleitarse con un magnífico jamón ibérico 5J en mitad de la sierra de Grazalema. Disfrutar de un Macallan Estate en las Highlands escocesas o, simplemente, poder tomar un auténtico café espresso en el mirador de una carretera de la costa amalfitana. Estos sencillos (que no baratos) e inolvidables placeres, sin necesidad de reservas o de horarios, son los que pueden proporcionar algunos de los raros y exclusivos accesorios que montan algunos automóviles y que permiten redescubrir otra forma casi olvidada de disfrutar de nuestro coche: el picnic.
La marca británica ofrece dos complementos para disfrutar de un picnic de lujo. El Viewing Suite, que se acciona con un interruptor, es una especie de mirador que se puede añadir al Rolls Royce Cullinan por 25.000 euros adicionales. Por su parte, el Transformer Gourmet es un cajón que se convierte en mesita y deja al descubierto una botella de champán, dos espacios refrigerados para latas de caviar, una cristalería… Todo por 45.000 euros.
David Linley, sobrino de la reina Isabel II y director de la sala de subastas Christie’s, es el creador de este set de picnic para el Bentayga. Está compuesto por tres módulos que se ajustan al maletero del SUV de Bentley. Tiene espacio para dos botellas de champán, cristalería de Bohemia, vajilla de porcelana Linley, cubertería y mantelería de hilo para cuatro personas. Su precio, 28.000 euros.

Tenían que ser dos marcas italianas las primeras que llevaran el café espresso al automóvil. Hace unos años, Fiat y Lavazza se unieron para crear la primera ‘autocafetera’ de cápsulas monodosis. Se ajusta a los portabebidas de la consola central y se conecta al mechero. El modelo de Lavazza cuesta unos 150 euros pero ya existen en el mercado otros modelos más económicos que funcionan con las cápsulas de otras marcas.

En las grandes limusinas, el bar de las plazas traseras es casi un elemento obligatorio y en el Bentley Mulsanne, una verdadera tradición. Al fin y al cabo, conduce el chófer y no hay que preocuparse de los controles de alcoholemia. En el hueco que queda entre los dos asientos posteriores podemos disponer de espacio para dos botellas, dos vasos de cristal de la mejor calidad y el apoyabrazos se convierte en la mesita para este práctico bar. Todo ello por unos 5.000 euros.

A veces, el verdadero lujo está en las cosas sencillas. Estos portabebidas de BMW no tienen, aparentemente, nada de especial pero nos permiten mantener calientes o frías las bebidas de manera individual. Están disponibles en los X5, X6 y X7. Por 310 euros podemos tener nuestra bebida preferida a la temperatura adecuada.

El mediático chef británico y el departamento de vehículos especiales de Land Rover crearon este Discovery único siguiendo las peticiones de Oliver. Cuenta con una enorme mesa plegable, un tostador en la consola central, una olla de cocción lenta en el compartimento del motor, una cocina de gas, dispensador de aceite de oliva en el maletero e incluso unas jardineras con plantas aromáticas en las ventanillas laterales traseras.
