Si la playa no te convence, en los hoteles no te sientes del todo seguro y has descartado viajar al extranjero para disfrutar tus vacaciones de verano porque aún te da reparo volar en avión en época de coronavirus, te proponemos una solución en la que mantener la distancia social de metro y medio no te va a suponer ningún problema: dormir en un castillo.
En toda España, y especialmente en Cataluña, hay un buen número de fortificaciones y edificios históricos que se han convertido en alojamientos rurales y se alquilan íntegros. Pero no te equivoques: aunque algunos de estos alojamientos están en mitad del campo, no son casas rurales. Son auténticos castillos medievales que este verano 2020 se postulan como una buena opción para pasar las vacaciones de la llamada nueva normalidad con la familia o con amigos.
Cal Raich, situada en la emblemática fortaleza medieval de la localidad leridana de Montfalcó Murallat, en el corazón de Cataluña. La pequeña villa cuenta con solo tres habitantes y es un punto de partida excepcional para conocer la comarca y su amplio abanico de actividades culturales, lúdicas y deportivas. La casa es espaciosa y se compone de cocina independiente, comedor, 2 dormitorios de matrimonio y uno doble, 2 baños, sala de estar, balcón, terraza y jardín. Se estima que la casa, toda de piedra con muros de hasta tres metros de espesor, tiene sus orígenes en el siglo XI. Está muy cerca de las localidades de Cervera y Tárrega y es un buen punto de partida para conocer la ruta de los castillos de la Segarra y la ciudad romana de Guissona.
Cal Tristany, en Ardèvol de Pinos (Lleida) consta de tres edificaciones de los siglos XIII, XVII y XVIII que forman un solo conjunto arquitectónico con siete habitaciones y seis baños equipados con sábanas, mantas y toallas. En total puede alojar a 15 huéspedes que pueden disfrutar de su patio, de su piscina y de espacios cubiertos para resguardarse del sol y de la lluvia y, en el interior, de las salas comunes acondicionadas para las comidas, el ocio o la vida contemplativa.

Entre Tárrega y Cervera, capitales de las comarcas leridanas de Urgell y la Segarra, está el pequeño pueblo de Fonolleres. Ahí, en un viejo castillo construido entre finales del siglo XI y principios del XII, declarado Bien Cultural de Interés General por la Generalitat de Cataluña, se levanta esta joya del turismo rural que se alquila íntegra y puede alojar a 12 huéspedes. Rodeado de los bonitos campos de La Segarra, la rehabilitación ha logrado crear unas estancias pensadas y decoradas hasta el más mínimo detalle. En el exterior cuenta con un bonito jardín con una piscina de agua salina, un espacio con hamacas y sofás y una zona de barbacoa con mesas y sillones. En el interior, sus seis habitaciones disponen de baño propio, televisor de 32 pulgadas y mesa-escritorio. Un comedor con una amplia y bonita mesa y unos cómodos sillones y coronada, una sala de juegos con un billar de competición, una cuidada biblioteca y una zona de juegos infantiles, además de una impresionante cocina, completan el conjunto.

El Castell de L’Espunyola, con siete siglos de vida a sus espaldas, está declarado Bien de Interés Nacional por la Generalitat de Cataluña y su torreón se ha reformado para adaptarlo como alojamiento rural. Con jardín, barbacoa y una vista privilegiada, este castillo puede acoger a un máximo de 12 personas. La vivienda de la torre tiene tres plantas: en la planta baja está el salón acristalado, con unos cómodos sofás y una moderna chimenea; en la primera planta hay un dormitorio de matrimonio con un baño completo y un pequeño aseo; y en la segunda, abuhardillada, están el resto de dormitorios y un baño completo. Está en la localidad de L’Espunyola, en la comarca barcelonesa del Berguedá.

El castillo de Llaés es un castillo del siglo X, Bien Cultural de Interés Nacional y Patrimonio Histórico Protegido, reformado como casa rural. Actualmente la fortificación conserva la fisonomía de castillo, la torre de homenaje, el patio de armas, y el recinto religioso con una zona ajardinada, el pequeño cementerio, y la iglesia de San Bartolomé, de marcado estilo románico. Está en la comarca del Ripollès, en Girona, en medio de un una exhuberante naturaleza. El castillo se puede alquilar entero para 16 personas (y hasta 21 personas con camas adicionales), o por apartamentos. El apartamento La Torre puede alojar a 1o personas (hasta 12 con camas adicionales) y el apartamento Las Escuelas tiene capacidad para 6-7 personas. La estancia mínima es de dos noches. Cuando se alquila el castillo entero, consta de ocho habitaciones dobles (cinco con camas de matrimonio, y tres con dos camas individuales cada una), 4 baños, 2 salas de estar y una cocina totalmente equipada.
