Por LAURA CASO

Los hombres también fingen orgasmos. Es una realidad. Y decimos también porque mucho se habla de la ‘performance’ del placer que las mujeres ejecutan durante sus relaciones sexuales (especialmente las heterosexuales). Un estudio de LELO, la firma de juguetes sexuales, desvela que solo el 46% de ellas alcanzan el clímax durante el coito, frente a un 74% que llegan con la masturbación. En el caso de ellos, el fingimiento parece más complicado (sobre todo según el método anticonceptivo y de protección que se utilice). Pero como Teruel, el fenómeno existe. Y no es nada desdeñable. Acorde a un estudio realizado por la boutique erótica Bijoux Indiscrets, en torno a un 21% de los hombres ha falseado un orgasmo. ¡Con lo bueno que es el (buen) sexo para la salud!

«Yo nunca he fingido un orgasmo», explica Juan, un hombre heterosexual divorciado de 52 años que acaba de ‘volver al mercado’. «Es que no entiendo cómo lo hacen, yo creo que eso es una cosa de gente joven», añade. Quizá sí, porque a los chicos que hemos preguntado en torno a los 30, tanto heterosexuales como homosexuales, la cosa no les resultaba ajena (y, por cierto, suelen hacerlo durante la penetración, con el preservativo como aliado). «En mi caso, me ha ocurrido más con parejas. Y lo he hecho para que no se sientan mal, para que no piensen que es que ya no me resultaban atractivas», explica Luis, editor de vídeo de 30 años. «Hay veces que simplemente sabes que no vas a llegar, pero no quieres decir nada por no herir a la otra persona. Con rollos de una noche me da más igual».

Justo al contrario le pasa a Gonzalo, periodista de 33 años, que siente más confianza con su pareja a la hora de decir “mira, no voy a llegar” que con relaciones más esporádicas, con las que prefiere ‘hacer el papelón’: «Con alguien de una noche prefiero fingir a tener que explicarme». Marcos, de 39 años, explica que lo que le ha pasado es tener orgasmos sin eyaculación, por lo que podían llegar a parecer algo ficticios. Sin embargo, una vez más, es algo que también ocurre.


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Orgasmos sin eyaculación o sin erección

«Pueden existir orgasmos sin eyaculación. Es una variante algo menos frecuente pero puede darse. De hecho hay algunos ejercicios para ‘entrenar’ este tipo de orgasmo ‘seco’. Así mismo también puede haber orgasmos y eyaculación sin que exista una erección completa. Este caso puede verse en pacientes que por algunos problemas vasculares o neurológicos no pueden tener erecciones completas, pero sí orgasmos. La diversidad al respecto es muy amplia y se habla muy poco», cuenta Elena Requena, sexóloga y doctora de medicina familiar. 

Requena explica que a su consulta llegan más hombres preocupados por la falta de erección que de orgasmos, y señala que en el caso de los jóvenes se trata de factores más emocionales o de inseguridad, mientras que en los más mayores suele deberse a cuestiones físicas o de medicación. Respecto a las razones por las que los hombres fingen, la sexóloga aventura que tiene que ver con cómo vemos el sexo: «Seguimos viendo el orgasmo como un indicador de éxito en esa relación. La punta del iceberg o la cumbre a la que hay que llegar para dar una relación como válida».

Fingir orgasmo

Fingir un orgasmo no es negativo ‘per se’

A la pregunta de si los hombres heterosexuales fingen más que los homosexuales, la doctora matiza: «Creo que en estos temas no tenemos que ser tan categóricos y debemos individualizar. Ahora bien, es cierto que los convencionalismos y las ideas coitocéntricas y orgasmocéntricas están más arraigados en las relaciones heterosexuales. Por eso, puede que esto se dé con mayor frecuencia en las relaciones mujer-hombre».

Aunque es recomendable, como regla general, ser lo más honestos posible en nuestras relaciones, Requena señala: «Quizás suene extraño, pero es una decisión que hay que respetar en la persona que decide hacerlo. Generalmente es un comportamiento que surge del cuidado hacia el otro, para hacer sentir bien a nuestra pareja». No obstante, añade: «Es interesante hablar de este hecho y, quizá con un buen grado de comunicación e intimidad, pueda ser muy constructivo».

En definitiva, hombres y mujeres fingen por motivos diferentes pero con raíces comunes: «La sociedad en la que vivimos nos indica cómo tienen que ser nuestras relaciones, cuántos orgasmos tenemos que tener para ser personas exitosas, para gustar, para dar placer, etc. Todo esto genera mucha frustración en hombres y mujeres, que tienden en ocasiones a fingir para cumplir su propia expectativa y la de su pareja».

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