Para conseguir ponerte en forma no solo es necesario una intensa actividad física, sino que además se ha de cuidar la alimentación. Todos sabemos lo duras que son las dietas y, por ello, cada persona debe encontrar un tipo de régimen que se adecue a su estado de salud, tanto físico como mental, así como su genética. El objetivo debe ser poner en sintonía tu alimentación con tu situación actual, sin caer en las dietas restrictivas y excesivamente exigentes.
Te presentamos 5 dietas distintas con sus características y peculiaridades para que te propongas conocer cuál es el régimen que más va con tus condiciones físicas y que deberías combinar con las dosis necesarias de deporte, incluso desde casa.
En la actualidad cada vez es más famosa la llamada dieta de los «superalimentos», aquellos que se considera que son suficientes para una nutrición correcta. Se trata de una dieta basada, por tanto, en pocos alimentos, que son normalmente de origen vegetal. Cuando hablamos de superalimentos nos referimos a aquellos que se obtienen de la tierra, concretamente de árboles, y que tienen un alto contenido en nutrientes.
Es el caso de frutas, algas, semillas, hongos, frutos, aceites… Por ejemplo: acai, aceite de oliva, aceite de onagra, agar-agar, aguacate, ajo negro, aloe vera, apio, leche de coco, estevia, lino, chia, y muchos otros.
El seguimiento de una dieta basada en este tipo de alimentos genera gran cantidad de beneficios en nuestro organismo y su sistema inmunológico, puesto que reducen mucho la posibilidad de padecer enfermedades por las capacidades preventivas y curativas de estos superalimentos.
Los micronutrientes son elementos claves para cualquier dieta que vaya acompañada de ejercicio físico. Esto se debe a que resultan fundamentales para regular procesos vitales tan básicos como el transporte del oxígeno, el equilibrio de los fluidos corporales, el desarrollo de los huesos o el mantenimiento de los dientes y el pelo.
Estos micronutrientes son vitaminas y minerales. Los más importantes son el hierro, el yodo y la vitamina A. Se considera que en el mundo hay 2 mil millones de personas con carencias de hierro o de vitamina A. La razón es el tipo de alimentación más frecuente en la sociedad actual, basado en alimentos procesados con altos niveles calóricos y pobres en nutrientes. Y por ello esta es una dieta basada en llevar un alimentación saludable, hacer ejercicio físico de manera rutinaria y además, tomar suplementos que aporten estos necesarios micronutrientes.

Cada dieta debe ir enfocada a las circunstancias de cada persona. Todos sabemos que las excesivamente restrictivas como la dieta cetogénica pueden generar ansiedad y conducir al fracaso en este intento de tener una alimentación saludable. Para evitarlo, existen dietas «gourmet» basadas en la inclusión de alimentos como el aceite de oliva, el jamón, queso, el marisco, el pescado, la carne o el chocolate.
Este es un tipo de régimen en el que no se bajan muchos kilos a la semana y por ello se evita el efecto rebote. Por ello, resulta bastante efectiva al percibirse progresos reales de manera gradual. La podemos considerar la dieta perfecta para no pasar hambre y adelgazar, siempre y cuando todo ello vaya combinado de ejercicio físico.

Una de las opciones más recomendadas a la hora de querer ponerse en forma es la dieta baja en carbohidratos. En un régimen basado en alimentos con pocos carbohidratos. Hay que tener en cuenta que existen una serie de alimentos que están prohibidos. Sin embargo, esta dieta no es excesivamente restrictiva puesto que no elimina de forma radical ningún grupo de alimentos. Así, podría resultar adecuada para cualquier tipo de persona al no generar contraindicaciones.
Es importante eliminar los alimentos azucarados, la pasta y el pan, y apostar por alimentos considerados «real food» como las verduras, las legumbres o los frutos secos, que poseen proteínas y grasas no perjudiciales. De tal manera que, con ejercicio físico continuado y esta dieta, es muy posible perder entre 2 y 4 kilos al mes de forma saludable y sin efecto rebote.

La dieta genética es el resultado de un test de ADN previo que permite la personalización de la alimentación para cada paciente. De hecho, sería recomendable para cualquiera que quiera hacer dieta someterse a un test de este tipo. Conocer tu genética y tu predisposición ayudará a prevenir y tratar distintas patologías, caso de las cardiovasculares, digestivas o incluso el cáncer.
La dieta apoyada en la genética es entre dos y tres veces más efectiva que otras convencionales según Synlab, una laboratorio especializado en este tipo de test. En consecuencia, se demuestra la eficacia de la nutrigenética, la ciencia que estudia la relación entre los genes y la alimentación. Cada individuo, en base a su condición genética, necesita consumir más o menos alimentos de cada grupo alimenticio. Un test de ADN te permitirá conocer si tu cuerpo rechaza proteínas como el gluten, que puede llegar a ser muy perjudicial para aquellos que no lo procesan.
