Por LAURA CASO

La cuarentena impuesta por el coronavirus es una medida necesaria para contener la pandemia pero también un desafío para nuestra salud. El sedentarismo ‘obligatorio’ (aunque ya te hemos hablado de ejercicios para hacer mientras teletrabajas y de apps para hacer deporte en casa que te pueden ayudar) implica que tenemos que estar más pendiente que nunca de lo que comemos y también de los alimentos que hemos de evitar para seguir estando saludables y mantener nuestro sistema inmune más despierto que nunca. ¿Qué no hay que comer?

Te hemos hablado de snacks saludables para picar durante la cuarentena, desde un punto de vista centrado en cuidar nuestro peso. Ahora vamos a contarte qué alimentos debemos controlar en nuestra dieta para garantizar que nuestro sistema inmunitario esté más despierto que nunca, ahora que nos enfrentamos a una enfermedad infecciosa con alta capacidad de contagio.

Para ello, recurrimos a la ciencia que recoge la disciplina de la psiconeuroinmunología (PNI). Si hay que explicar en qué consiste esta palabra-trabalenguas, qué mejor que remitirnos a la definición de Sari Arponen, una doctora especializada en medicina interna y microbiota con una visión evolutiva: «La PNIc [psiconeuroinmunología clínica] tiene que ver con la nutrición, sí, pero también es volver a los orígenes de la Medicina, la Fisiología, la Bioquímica, la Fisiopatología, la Evolución. Es medicina del estilo de vida. Es darle herramientas al paciente para que sea el responsable de su propia salud».

Alimentos que NO deben ser la base de nuestra dieta

Aterrizando todo esto, Zahira O. Naranjo, terapeuta en PNI clínica, experta en terapia ortomolecular y fitoterapia y enfermera, que nos explica por qué hay ciertos alimentos que, aunque nos aporten nutrientes interesantes, pueden resultar perjudiciales para nuestra inmunología: «Hay alimentos que te aportan una serie de nutrientes pero también lo que en PNI llamamos ‘antinutrientes’. Provocan un efecto inflamatorio en la pared intestinal, que da lugar a lo que se conoce como ‘permeabilidad’, y a causa de ello pasan sustancias al torrente sanguíneo que no deberían pasar. Esto provoca una inflamación de bajo grado, por lo que nuestro sistema inmune estaría teniendo pequeñas activaciones que ahora nos interesan menos que nunca».


Aburrirse es bueno, según la neurociencia

Aburrirse es bueno (lo dice la neurociencia)

Además de lo anterior, estos alimentos pueden provocar alteraciones en nuestra microbiota intestinal, la población bacteriana que se encuentra en nuestros intestinos. Para estar equilibrada, tiene que haber una serie de cepas de estas bacterias y no otras. Por todo ello, la experta recomienda evitar dentro de lo posible:

  • Alimentos con trigo: pan, bollería, masas, harinas y pasta. En este caso, además, se añade otra cuestión: la ingesta de hidratos de carbono. Todos aquellos que no quemamos se convierten en «grasa visceral, que es la que afecta a las vísceras, es inflamatoria y también distrae al sistema inmune». Además, los hidratos nos dan un rápido chute de energía en un contexto en la que no la estamos gastando, por lo que nos alterará el ánimo.
  • Legumbres. La gran sorpresa de la lista. Siempre hemos pensado que las legumbres eran real food por derecho propio. Y es cierto que no son insanas, pero no pueden ocupar la base en la pirámide de la alimentación. ¿Por qué? «Por la saponina, que es lo que provoca esa espuma que sale cuando ponemos en remojo lentejas, garbanzos…». La saponina es uno de esos ‘antinutrientes’ de los que hablábamos antes.
  • Leche y productos lácteos. En este caso, la caseína presente en la leche y en productos fermentados como queso y yogur es esa proteína ‘antinutriente’ que puede alterar las paredes intestinales y la flora bacteriana. Los lácteos también pueden resultar contraproducentes en otro sentido: producen mucho moco. Algo que, en medio de una pandemia por una enfermedad respiratoria, hay que evitar.
  • Zumos y smoothies. Aunque sean caseros. Naranjo nos recuerda que la fruta hemos de tomarla entera o en macedonia casera.
  • Alimentos ultraprocesados, refrescos azucarados, golosinas. Ninguna sorpresa aquí. Evitemos en la medida de lo posible platos precocinados, salsas industriales, chuches

A todo ello, además, se une la recomendación de las doctoras Mar Mira y Sofía Ruiz del Cueto (de la clínica Mira+Cueto), expertas en nutrición y medicina estética, de reducir o suprimir el consumo de alcohol: «Es un depresor inmunitario. Su consumo habitual reduce la capacidad defensiva del organismo», nos recuerdan.