El primer destino del Mediterráneo español en iniciar el desconfinamiento aguarda más bello y purificado que nunca. Formentera es la isla más pequeña de Baleares, pero cuenta con 69 kilómetros de costa que son un muestrario impoluto de playas y calas de ensueño. Un recuerdo de lo que debió ser este rincón del Mediterráneo hace solo 50 años. Para celebrar que ha alcanzado la fase 1 del desconfinamiento hemos vuelto la vista hacia ella. Podríamos habernos fijado en sus 10 lugares imprescindibles, pero nos hemos decantado por las 7 mejores playas de Formentera.
La menor de las Baleares es un un paraíso caribeño en mitad del Mediterráneo, con unas playas de postal, un clima suave y 2.800 horas de sol al año. Sin apenas tráfico, con poca gente en temporada baja… Un sueño hecho realidad.
Cala Saona tiene unas aguas tranquilas y poco profundas. La pureza del Mediterráneo en Formentera y la vecina Ibiza se debe a la presencia de una enorme pradera de posidonia oceánica que es Patrimonio de la Humanidad. En esta cala la puesta de sol adquiere el calificativo de memorable.
Es Pujols es una playa de 700 metros de largo en la zona más turística de la isla. Es el mayor núcleo turístico de Formentera, pero también la mejor opción si buscas algo de animación.

Desde la playa de Es Caló hay una increíble vista del macizo de La Mola. Un sistema de pasarelas de madera nos lleva hasta esta playa rodeada de dunas. Si queremos alargar el día, a solo 10 minutos en coche se encuentra una de las estampas típicas de Formentera: la explanada de La Mola con el faro encalado al fondo.

La Playa de Levante es un arenal de un kilómetro y medio que, a veces, está azotado por los vientos. La más grande, concurrida y conocida de la isla.

El islote de S’Espalmador es continuación natural de la península de Es Trucadors. Solo 50 metros de mar las separan, pero las corrientes marinas desaconsejan cruzar el estrecho a nado. Lo mejor es tomar una embarcación desde el puerto de La Savina o alquilar una. S’Espalmador, con 2 kilómetros cuadrados de superficie, cuenta con algunas playas casi desiertas, como la de S’Alga, rodeada de dunas y savinas, el árbol característico de la isla.

Caló des Mort es una pequeña cala de apecnas cien metros. Es minúscula y está tapizada de rocas, lo que hace difícil el acceso. Pero cuenta con una escenografía pintoresca gracias a los varaderos tradicionales reguardados entre las rocas, casetas de madera donde se guardan las barcas de pesca.

Cercana al puerto de La Savina, la playa de Ses Illetes es la más masificada, aunque también una de las más bellas. En la península de Es trucador, resguardada del viento, sus aguas tranquilas coloreadas de mil tonos de azul semejan una piscina. Los islotes de Tramuntana, Forn y Conills surgen cerca de la costa, mientras el perfil de Ibiza enmarca el horizonte.
