Los vinos canarios están en boca de todo el mundo. En la vigésima edición de feria Gastronómika, celebrada hace unas semanas en San Sebastián, fueron la comidilla de todos los chefs y profesionales. Pero, ¿cuáles son las verdaderas razones de que estos vinos estén despertando tanto interés? Ferran Centelles, sumiller de elBulliFoundation, que dirigió una cata de vinos en la feria donostiarra, lo tiene claro: «Son vinos únicos, elaborados con variedades que no están en otros lugares del planeta» y además son «relajados, no forzados y sabrosos», nacidos de un territorio único.
Hablamos de unas islas donde los suelos tienen unas características volcánicas muy particulares, de unos viñedos que proporcionan uvas autóctonas que no pueden encontrarse en ninguna otra parte del mundo (Gual, Marmajuelo, Vijariego, Tintilla o Baboso) y de unos productores locales que están impulsando y poniendo en valor sus vinos en un mercado cada vez más universalizado.
Como la mejor forma de comprobar estas afirmaciones es probándolos, en Código Único nos acercamos a la cata de vinos de Volcanic Experience y quesos canarios que el colectivo Decantado realizó en Madrid hace unos días. Allí nos deleitaron con sabores muy diferentes, dignos de admirar por todo ‘wine lover’. Y es que el suelo volcánico –y, en consecuencia, terroso– y la variedad de microclimas de Canarias, hacen de los viñedos de este territorio algo único. Y de sus vinos, una experiencia singular. Volcánica.
Al comienzo de la velada probamos dos vinos blancos secos: La Grieta, muy ligero, y Trevejos, con mucha personalidad debido a su mayor oxidación. En tercer lugar, disfrutamos de una sidra (Posma, 10 € aprox.) baja en calorías que es perfecta para los que quieren cuidar la línea y mantenerse en forma.
Después, degustamos tres quesos canarios diferentes: uno tierno ahumano de El Hierro, otro semicurado al pimentón de Fuerteventura –más potente y oscuro– y un curado natural de Lanzarote.
Por último, llegaron los dos vinos tintos –Vega Norte y Viña Riquelas Negramoll–, ambos parecidos a los vinos gallegos por su aroma sulfuroso en el primer caso y por su identidad atlántica en el segundo, y un blanco dulce más espeso, ideal para los postres.
Estos cinco vinos canarios son los que no deben faltar en tu mesa esta Navidad:
La mayoría de los vinos de Lanzarote tiene cierto gusto mineral, un toque volcánico que viene de la forma en la que se cultivan de los viñedos en este territorio. Eso sucede con los vinos de Bodegas La Grieta. Los blancos secos como este –o como Trevejos– son la compañía perfecta para los pescados ahumados y, sobre todo, para el pollo aromatizado.
Trevejos es un vino más viejo, con mucho más tiempo de oxidación. Por lo tanto, en su sabor abunda el hidrocarburo, lo que le dota de una personalidad muy fuerte.

El Vega Norte presenta similitudes con algunos vinos gallegos por su toque a fósforo. Su olor a cerilla, por otro lado, es característico de los canarios, que son más terrosos por sus suelos volcánicos. Este es ideal para maridar con tapas, pinchos, quesos y legumbres.

El Viña Riquelas Negramoll se puede describir como un vino fresco, un poco dulce y suave . Su sabor también es parecido a los vinos gallegos por la influencia del Atlántico aunque, en este caso, sin aroma sulfuroso. Este vino tinto marida perfectamente con carnes a la parrilla y pescados rojos.

El último, Humboldt, es un vino blanco dulce más espeso. El maridaje perfecto para este son quesos azules, quesos curados fuertes, postres con chocolate, turrón, helado…
