El precio de los yates más caros del mundo no se cifra en millones. Ni siquiera en decenas. Y tampoco en cientos de millones. Algunas de estas megaconstrucciones, los Fórmula 1 del mar pero con todas los lujos y caprichos imaginables, superan largamente los mil millones de euros. Son tan caros que no salen a la venta en el mercado tradicional ni se exhiben en la mayor feria del mundo de este tipo de construcciones, la Monaco Yatch Show. Son carísimos caprichos encargados a los mejores astilleros del mundo por oligarcas rusos y jeques árabes, por ese tipo de personas sin pudor que siempre está entre los más ricos del mundo de la lista Forbes, como el magnate ruso-israelí Roman Abramovich, que está en esta lista con su megayate Eclipse, por el que pagó 1.500millones de dólares. ¿Quieres saber quién está en la primera posición de este mundo de fantasía sobre las olas? Sigue leyendo…
El Serene, de 439 pies de largo (134 metros) es el décimo yate más caro del mundo. Se construyó en 2011 en los astilleros italianos Fincantieri para el multimillonario ruso Yuri Scheffler, propietario del Grupo SPI, el consorcio internacional que tiene en su cartera la marca de vodka Stolichnaya. En 2015 se lo vendió al príncipe Mohammed bin Salman de Arabia Saudí. Tiene capacidad para 24 invitados que son atendidos por una tripulación de 52 miembros y pueden disfrutar de sus múltiples piscinas, sus helipuertos, de su submarino y de una increíble sala de observación submarina. La diferencia con otros megayates es que este se puede alquilar, lo que ha convertido a Serene en uno de los barcos favoritos de los megarricos. Bill Gates, por ejemplo, al que el alquiler por una semana le salió por alrededor de cinco millones de dólares.
Hay propietarios de megayates que abogan por la discreción y apenas dejan entrever más que unos pocos detalles de sus caprichos acuáticos. Ese es el caso del sultán de Omán, Qaboos Bin Said Al Salid. Construido entre 2007 y 2008, poco se sabe del Al Said, salvo que alberga una sala sinfónica con capacidad para una orquesta de 50 miembros, que puede albergar hasta 70 invitados servidos por una corte de 154 tripulantes y que alcanza una velocidad máxima de 22 nudos (40 kilómetros por hora).

Construido en los astilleros alemanes Lürssen Yatchs, de donde salen muchas de estas joyas flotantes, el yate Radiant en propiedad del multimillonario árabe Abdulah Al Futtaim. Mide 110 metros de largo, pesa 5.000 toneladas y tiene capacidad para 20 invitados que son atendidos por una tripulación que los duplica en cantidad: 44 personas dispuestas a satisfacer cualquier necesidad. A los elementos más comunes de este tipo de embarcaciones (piscinas –algunas de agua salada–, helipuerto, sala de masajes, sala de cine, gimnasio, jacuzzi…) se suma un capricho solicitado específicamente por el Al Futtaim: un poderoso cañón de agua para defenderse de los ataques piratas.

El megayate Dubai es propiedad del jeque dubaití Mohamed bin Rashid Al Maktum. Con una tripulación de hasta 115 personas, este hotel de cinco estrellas sobre las olas dispone de varios jacuzzis, una piscina con azulejos hechos a mano, un helipuerto y una llamativa escalera de color que cambia de color cuando se ilumina cenitalmente. Tiene dos niveles de cubiertas, suites para invitados y varias areas VIP. Como si el resto del yate no lo fuera…

Tiene ya 12 años de antigüedad, pero Motor Yatch A aún sigue en el top 10 de los yates más caros de la historia. Tiene 143 metros de eslora, fue construido por el astillero alemán Blohm+Voss y es propiedad del empresario y multimillonario ruso Andrey Melnichenko, que atesora la 88ª mayor fortuna del mundo. El barco, con una tripulación de 42 personas, puede acomodar a 14 pasajeros y, entre otros lujos , tiene un dormitorio principal de 230 metros cuadrados, una discoteca, helipuerto, una lancha rápida de casi diez metros de eslora y una piscina con fondo de cristal.

El quinto yate más caro del mundo es este impresionante barco construido en los astilleros alemanes Lürssen Yatchs y entregado en 2012 a su propietario, el magnate Sheikh Manouir bin Zayed, de Abu Dhabi. El barco, diseñado exteriormente por Tim Heywood y con interiorismo de Terrance Disdale, cuenta con un gran jacuzzi en la cubierta principal, una piscina, dos plataformas de aterrizaje para helicópteros, un gimnasio de última generación y sala de cine y conferencias.

Con 590 pies de longitud, el Azzam es el yate más grande el mundo construido hasta la fecha. Es propiedad del jeque Jalifa bin Zayed Al Nahayan, de 71 años, emir de Abu Dhabi y presidente de los Emiratos Árabes Unidos. Detrás de esta megaconstrucción están los astilleros alemanes Lürssen Yachts. Azzam tiene su propio sistema de defensa antimisiles, una suite principal a prueba de balas y puede alcanzar velocidades de más de 30 nudos (algo más de 55 km/hora), lo que lo convierte en uno de los yates más rápidos del planeta.

En 2011, Island Design, una compañía de diseño de yates con sede en Reino Unido, presentó un proyecto original de un yate de lujo de mil millones de dólares. Bajo el nombre Streets of Monaco, el barco pretendía ser una réplica de la capital del Principado monegasco; y, más que un barco, pretendía ser una «ciudad flotante», como la definieron desde Island Design. Con un área total de 15.000 pies, el diseño incluía esos elementos que hacen famoso a Mónaco: sus casinos, sus playas, sus pistas de tenis, las curvas de su circuito urbano de Fórmula 1… En sus dos cubiertas, siete suites para el propietario y sus acompañantes, la mayor de 450 metros cuadrados. Aún en construcción y sin propietario, el superyate incluirá un circuito de karts, tres piscinas, un minisubmarino, un helipuerto, una minicascada y un restaurante con suelo de cristal para disfrutar de la vida submarina.

El oligarga ruso-israelí Roman Abramovic, que atesora un patrimonio neto de 11.300 millones de dólares fraguado a partir de sus negocios petrolíferos, es dueño del segundo yate más caro del mundo. El dueño del Chelsea no escatimó en gastos para hacer de Eclipse uno de los mejores yates del mundo. Pero, al contrario de la ostentación que suelen lucir los jeques árabes, Abramovic se decanta por la seguridad. Su yate cuenta con un sistema de defensa privado que incluye sensores de detección de misiles, alarmas contra intrusos y blindaje con ventanas a prueba de balas en su habitación principal. Entre otras delicias, esta joya de 24 habitaciones, cuenta con dos helipuertos, dos piscinas, una discoteca y un minisubmarino.

Encabezando la lista de los superyates más caros del mundo está el History Supreme, un capricho que le costó al hombre más rico de Malasia, Robert Knok, la friolera de 4.800 millones de dólares. La embarcación de 100 pies de largo, que exteriormente parece de lo más normalita, está construida, entre otros materiales, con 10.000 kilos de oro y platino. Diseñado por Stuart Hughes, el History Supreme tardó tres años en construirse y, entre otros caprichos, tiene una escultura realizada con un hueso de Tiranosaurio Rex, una pared realizada enteramente con fragmentos de meteoritos y un acuario panorámico en la habitación principal en una pared de oro de 24 quilates.
