El actor más conocido del mundo vuelve a enfundarse el traje de ‘Iron Man’ (y ya hemos perdido la cuenta…) en la nueva entrega de ‘Vengadores: Infinity War’. La película, que promete ser un éxito de taquilla, contará con el reparto del ‘Universo Marvel’ más extenso hasta la fecha. Pero todo empezó con él.

Por JUAN VILÁ/CÓDIGO ÚNICO

El 4 de abril de 2015 fue un día muy especial para Robert Downey Jr. Por entonces se encontraba en plena promoción de Vengadores: La era de Ultrón y le lanzó la siguiente advertencia a la productora y a los agentes de prensa para ese día: «no molestar». A pesar de estar en plena promoción de uno de los principales estrenos del año, Robert Downey Jr. quería esa fecha completamente libre para pasarla con su familia… Las entrevistas, las sesiones de fotos y las reuniones tendrían que esperar.

Y es que, ese día, el actor cumplía medio siglo de vida. 50 añitos para el hombre de hierro. Un milagro para alguien que probó la marihuana por primera vez a los 8 años por culpa de su padre y que después cometió todo tipo de excesos. Toda una vida y muchas historias por descubrir…

Aunque ahora todo sea muy distinto. La revista Forbes le ha considerado varios años el actor mejor pagado del mundo, con unos ingresos estimados de 75 millones de dólares cada temporada gracias a su alter ego Iron Man: «Me asombra estar ahí. Es salvaje, es increíble lo que ha ocurrido y cómo se ha convertido en el modelo por excelencia de este género de cine», comenta Downey Jr. sobre las películas que ha rodado metiéndose en la piel del superhéroe. La última, Vengadores: Infinity War, se estrena este viernes 27 de abril en España.

Una carrera que se esfumaba

Muy lejos quedan ya sus años salvajes. Entonces, nadie hubiera dado un duro por Robert Downey Jr. Llevaba trabajando desde los cinco años, había sido nominado al Óscar por Chaplin y los mejores directores se lo rifaban. Pero él y sus adicciones siempre lo acababan estropeando todo. «Era como si tuviera una pistola en la boca, el dedo en el gatillo y me gustara el sabor del cañón», le dijo en 1999 al juez que debía decidir si le mandaba otra vez a prisión, donde ya había pasado casi cuatro meses por posesión de drogas, tenencia de armas y por colarse muy intoxicado en casa de un vecino y quedarse a dormir en la habitación de los niños.

Al final, le tocó pasar casi un año entre rejas. Y, al salir, otra vez lo mismo: solo una semana después de su excarcelación, le ofrecieron un papel en la serie Ally McBeal. Robert Downey Jr. lo consiguió, conquistó al público y hasta ganó un Globo de Oro. Pero no duró mucho. Volvió a ser detenido (otras dos veces) y los productores se hartaron y decidieron despedirle.

Entonces, ocurrió. Robert Downey Jr. se enfrentaba a una nueva temporada en prisión y sintió que había tocado fondo: «Me dije a mí mismo que no podía seguir así y salí a buscar ayuda. No es tan difícil vencer esos problemas aparentemente horribles. Lo duro es decidir que lo vas a hacer». Inició una terapia que mezclaba el programa de los 12 pasos, la meditación, el yoga y un arte marcial chino conocido como Wing Chun, lo que permitió al actor, según sus propias palabras, «decir adiós a todo el resentimiento, el enfado y la rabia y dejar de ser un tipejo miserable».


«Me dije a mí mismo que no podía seguir así y salí a buscar ayuda»


El siguiente paso consistía en recuperar su trabajo. Y eso tampoco iba a ser sencillo: ninguna compañía estaba dispuesta a asegurar una película si él era el protagonista. Woody Allen, por ejemplo, quiso contar con el actor en Melinda y Melinda, pero le resultó imposible. Tuvo que intervenir su amigo Mel Gibson y pagar de su bolsillo la prima para que Downey Jr. volviera al cine con El detective cantante.

Después vino Gothika, película que le permitió conocer a Susan Levin, productora de la cinta y su actual mujer, que ha desempeñado un importante papel en que el actor siga limpio desde julio de 2003. También ha producido algunos de sus mayores éxitos de taquilla, como la segunda parte de Iron Man o las dos entregas de Sherlock Holmes. «Le debo una grandísima parte de mi éxito, si no todo, a Susan. Hacemos un gran equipo. Ella ha sido mi mayor suerte», reconoce ahora el actor. La pareja, además, tiene 2 hijos

No va más

En 2008 llegó su (última) gran oportunidad: una prueba para protagonizar Iron Man y él fue muy consciente de lo que se jugaba: «Me preparé de una manera tan febril que era literalmente imposible que cualquier otro lo hiciera mejor que yo. Hubo un momento durante la prueba en el que tenía tanta ansiedad que casi me desmayo». Lo consiguió, y en solo cinco años pasó de cobrar 500.000 dólares por la primera entrega de Iron Man a 50 millones por la tercera.

Justo el mismo año, Robert Downey Jr. estrenó Tropic Thunder, parodia gamberra del cine bélico con la que consiguió lo impensable en este género: que le nominaran por segunda vez al Óscar. No lo logró, pero hizo que muchos se plantearan la gran cuestión: ¿conseguirá algún día la estatuilla dorada?

Él no tiene ninguna duda y responde con descaro, humor y ausencia total de modestia: «Sé que va a pasar. Es un hecho, porque no tendría sentido lo contrario. Incluso si no lo gano por una película, me lo tendrán que dar cuando sea viejo. No importa cómo, pero acabaré teniendo un Óscar. Y quizá más de uno».

Vengadores: Infinity War

Mientras tanto, Downey Jr. se divierte con Iron Man hasta que le llegue ese papel con el que todo actor de Hollywood sueña. Ahora toca el estreno de la última cinta del Universo Marvel, Vengadores: Infinity War con todos los superhéroes reunidos al fin: Capitán América (Chris Evans), Gamora (Zoe Saldaña), SpiderMan (Tom Holland), Doctor Extraño (Benedict Cumberbatch), Thor (Chris Hemsworth)… Taquillazo asegurado.

Aunque la duda es cuantos años (y películas) más veremos a Robert Downey Jr. como Iron Man. Se especula con que su gran despedida sea con Iron Man 4 (que ni siquiera está confirmada) para dentro de dos o tres años… Hasta entonces nos quedamos con sus palabras antes del estreno de Infinity War: «Las películas nos invitan a entregarnos, amar y servir. Hay metáforas sobre cómo debería ser nuestro mundo o como podría ser algún día si todos luchamos por ello».

Más entrevistas en Código Único: