Apenas tiene 31 años, es incondicional a la fiesta y adicto a las redes sociales. Pero cuando se trata de trabajo, Olivier Rousteing es un couturier a la antigua usanza para el que el margen de error es cero.

POR VÍCTOR GODED

Quizá por eso al jovencísimo director creativo de Balmain lo llaman el Rey Midas de la alta costura. Y eso, pese a sus complicados orígenes y al año y medio que pasó en un orfanato hasta que fue adoptado por unos padres que nunca le interrumpieron mientras creaba a solas en su habitación.

Aún estaba caliente el título universitario de la Academia de París cuando subió a un avión destino a Italia. Entró en la fábrica de Roberto Cavalli y al año siguiente ya era jefe de taller. Un lustro le pareció tiempo suficiente para su formación y aceptó con ilusión ser segundo de Christophe Decarnin en Balmain. Pero el colapso nervioso de su mentor le abrió la puerta para jugar la Champions de los desfiles con solo 25 años. Con él como director creativo la marca continúa ofreciendo hoy glamour con inflexiones de rock en colecciones intensas y ultra sexis tanto para mujeres como para hombres. «Mi ropa da ganas de practicar sexo», asegura riéndose. Su aportación al amario masculino es una mezcla del estilo de Kanye West, Jay Z, David Beckham o su buen amigo Lewis Hamilton. Y así, entre tanto amigo famoso, ni siquiera se plantea que no conoce a sus padres biológicos.


AL DETALLE

Para mujeres de verdad

Rousteing asegura que le encanta diseñar para «mujeres de verdad, con curvas». Le une una especial vinculación con Rihanna (a la que llama «la nueva Grace Kelly») y mantiene estrechos lazos con el clan Kardashian.


 

Maestro y alumno

«A los 18, hice tres horas de cola para comprar la colección de Lagerfeld para H&M». Diez años después, era Rousteing quien lanzaba su línea con la cadena sueca. 


Un nuevo belieber

Acudió a la pasada gala del MET –el evento de moda más importante en Nueva York– con Justin Bieber, que iba vestido con una chaqueta que Olivier tardó más de un mes diseñar.