Algunos poco conocidos, otros familiares. Algunos cerca de España, otros tan remotos como Nueva Zelanda y sus escenarios de fantasía. Te proponemos varios destinos donde viajar en 2020 se va a convertir casi en tendencia. Al menos, así lo aseguran los premios Travellers’ Choice organizados por la plataforma TripAdvisor, que como cada año selecciona los lugares más populares entre sus usuarios. Ninguna de estas propuestas se encuentran entre los lugares más difíciles de visitar del mundo, aunque ciertamente algunos se ubican en países con importantes conflictos. Lugares con mucha historia, playas paradisíacas, enclaves urbanos… ¡Empezamos!
Durante siglos centro del comercio de especias, sigue siendo uno de los principales enclaves portuarios del país. Con 600.000 habitantes, la mayoría de religión hindú, Kochi llegó a albergar la tumba de Vasco de Gama hasta el siglo XVI, cuando los portugueses, de quienes fueron colonia, lo repatriaron. El fuerte de Kochi fue el primer asentamiento europeo en India. El Palacio holandés, las redes chinas (como las de la imagen) o el barrio judío son algunos de los atractivos de este destino.
Luzón es la isla más grande del archipiélago filipino y es ahí donde se encuentra la capital del país, Manila. El casco histórico de esta ciudad es colonial y se asemeja a muchas ciudades de América del Sur. La naturaleza de Luzón es, sin duda, uno de sus mayores atractivos: los volcanes Pinatubo y Vaal, visitables (y aún activos) o los arrozales de la Región de la Cordillera, también conocida como región CAR. Otro lugar imperdible es la ciudad de Vigan, que conserva sin mácula la arquitectura colonial española.

Hay quien disfruta más de Oporto que de Lisboa, y es que sin duda esta ciudad del norte de Portugal tiene muchos encantos. Cuenta con su propia librería-destino, Lello e Irmão, un precioso lugar que cobra entrada (en dinero y en tiempo de espera), su Sé (la catedral de Oporto), su espléndida ribera, sus bodegas, la Rua Santa Catalina. ¡Ay! Si es que dan ganas de hacer las maletas ya.

Porto Seguro se considera la entrada oficial de los portugueses al continente americano y por ello su casco histórico parece detenido en el tiempo. Esta ciudad al sur del estado de Bahía (pero al norte de Brasil) respeta su herencia colonial hasta el punto de que no es posible construir más allá de las tres plantas. Pero sin duda su mayor atractivo son sus playas de aguas transparentes y arenas blancas, que se extienden a lo largo de 85 kilómetros.

Gramado es uno de los lugares más visitados por los propios brasileños. Se sitúa en plena Sierra Gaucha, al sur del país. En el siglo XIX empezó a recibir inmigrantes europeos, especialmente italianos y alemanes. De ahí que cuente con lugares como el Lago Negro, una pasa de agua artificial rodeada de árboles fruto de semillas traídas de la Selva Negra de Alemania. El valle del Quilombo es otro de los lugares de interés para el viajero por sus pinos brasileños y sus colonias agrícolas.

Una de las muchas islas que componen el gran archipiélago de Indonesia y vecina de la muy concurrida Bali, Lombok es una opción perfecta si se buscan playas paradisíacas y poco urbanizadas. Suele recomendarse establecer un campamento base en la ciudad de Kuta Lombok desde el que ir visitando el resto de la isla. ¿Dónde no hay que perderse un chapuzón en Kuta Beach (la playa urbana, con mucha actividad surfera), Kuta Mandalika y Tanjung Aan.

No será la primera vez que veamos Vietnam en esta lista, y en esta ocasión aparece representado por una de sus ciudades hasta ahora menos turísticas: Da Nang. Sin embargo, esto está a punto de cambiar gracias al aumento de rutas de muchas aerolíneas que hacen sencillo llegar hasta allí. Si por algo destaca este lugar es por sus pagodas, tanto por la que data de los años 30, Phap Lam, como de la contemporánea Linh Ung, todo un monumento a la buena salud del budismo en el país. Tampoco puedes perderte su Dragon Bridge, un puente que seguramente atravesarás llegando desde el aeropuerto y que es deliciosamente kitsch, o las Montañas de Mármol, cada una llamada como uno de los elementos de la naturaleza.

La más grande de las islas Jónicas ya era conocida en la época en que Homero escribió la Odisea. Su capital, Zakynthos, no conserva apenas ningún resto de la Antigüedad. Con una tierra fértil (destacan los olivos), la escena musical de la isla es, casi tanto como sus playas, un aliciente para disfrutar de unos días visitándola.

La ciudad que nunca duerme de Israel, la capital de la juventud, Tel Aviv es uno de los lugares más in para visitar este año. Desde su famosísimo mercado gourmet Shuk Hacarmel, donde quieren estar los chefs de más renombre a nivel internacional, hasta sus magníficas playas (imperdible Hilton Beach, la playa gay por excelencia, donde el ambiente es de total tolerancia). Otro punto de interés que no hay que dejar de visitar es Jaffo, el puerto histórico, un enclave que existe desde el 7.500 a.C y que alberga en su mayoría a población árabe. Para los amantes de las compras, y ya en la zona más urbana se encuentra Sarona Market, alrededor del cual todos los jueves se organizan festivales veganos.

Cracovia es un destino perfecto para los amantes de la historia. Esta ciudad polaca conserva prácticamente intacto su legado arquitectónico y, además, es un destino bastante asequible. Toda visita comienza por la Plaza del Mercado, una de las plazas medievales más grandes y bellas de Europa. Allí, además, podrás visitar la basílica de Santa María, la Lonja de los Paños y contemplar la Torre del Ayuntamiento, además de pasear por sus intrincadas callejuelas. La colina de Wawel es una de las zonas más hermosas de Cracovia, donde encontrarás el castillo y la catedral, construcciones que muestran la importancia capitalina de la ciudad hasta el siglo XVII. Si quieres conocer el barrio más cool, no te olvides de visitar Kazimierz, el antiguo distrito judío, donde encontrarás la antigua fábrica de Oskar Schindler convertida ahora en museo.

Malta es un destino siempre tendencia. Por sus playas, su vida nocturna, su oferta gastronómica y la amabilidad de sus gentes, así como por contar con una bellísima capital considerada Patrimonio de la Humanidad: La Valetta. Además de todo ello, una curiosidad: allí se encuentra el único templo prehistórico subterráneo del mundo: las ruinas del templo Hypogeum, una necrópolis de 500 metros cuadrados.

La antigua Saigon es la ciudad más poblada de Vietnam, situada al sur del país. El mercado de Ben Tanh es una de las paradas obligatorias en Ho Chi Minh, casi tanto como el Museo de los Vestigios de la Guerra de Vietnam. Esta ciudad cuenta con su propia Notre Dame, una basílica construida a finales del siglo XIX con materiales exportados desde Francia. La Saigon Central Post Office es un monumental edificio, el ejemplo mejor conservado de arquitectura colonial en la ciudad. Para los de “¿aquí por dónde se sale?”, la calle Pham Ngu Lao es the place to be para disfrutar de la noche.

Capital del imperio inca y centro neurálgico durante la colonización española, Cuzco o Cusco destaca tanto por su historia como por su deliciosa gastronomía. Puedes empezar a visitar la capital de Perú por su Plaza de Armas, donde encontrarás una catedral que mezcla el estilo gótico con el barroco y el plateresco, pasear por la Calle Loreto, una de las más destacadas de la ciudad por ser la mejor muestra de la mezcla de los estilos inca y colonial, pasear por el encantador barrio de San Blas o visitar las ruinas de Sacsayhuamán.

Buenos Aires, la capital más europea de América del Sur, merece más de una (y de dos, y de tres) visitas y siempre es un destino tendencia. La capital argentina es casi inabarcable en una sola visita, pero alguna de las cosas que no pueden faltar en la primera incursión son la Casa Rosada, el mercado de las pulgas de San Telmo, la Plaza de Mayo, el pasaje Caminito en el Barrio de La Boca o un paseo por su barrio francés, La Recoleta.

La ciudad, elegida durante numerosos años la mejor para vivir en Europa, tiene todo el encanto centroeuropeo que uno pueda desear. La capital austriaca dispone de una avenida circular, Ringstrasse, que puede recorrerse en pie o en tranvía y que sirve de panorámica de los lugares más señalados. Allí confluyen la Ópera, el Ayuntamiento, la Iglesia Votiva o el teatro nacional. Si te gustan los palacios, en Viena estás de suerte. No puedes dejar de visitar el de Schönbrunn, el Hofburg o el Belvedere, y disfrutar además de sus alrededores ajardinados. Tampoco te olvides de lo contemporáneo: la casa Hundertwasser, levantada en los 80 del siglo pasado, es uno de los lugares más populares de la ciudad por su colorida estructura, ni del arte, dejándote caer por el MuseumsQuartier.

Fuerteventura es el destino perfecto para desconectar o conectar, pero con uno mismo y con la naturaleza. La isla canaria cuenta con playas tan alucinantes como la del Cofete o la playa de Jandía o monumentos geológicos como las Cuevas de Ajui. También es un lugar perfecto para visitar volcanes, como el Calderón Hondo, o practicar surf en Corralejo.

Una ciudad que enamora, atrapa y también abruma. México D.F. es inabarcable, pero algunos de sus imprescindibles son el Zoco o Plaza del Comercio, donde encontrarás la catedral y el Palacio Nacional; el Templo Mayor, que reúne los vestigios de la que fue capital del Imperio Azteca; la Casa Azul, donde vivió Frida Kahlo, en el Barrio de Cocoayán; el bosque de Chapultepec, un hermoso parque en el que también podrás encontrar museos, la calle peatonal Francisco I. Madero, repleta de edificios coloniales majestuosos como la Casa de los Azulejos; las pirámides de Teotihuacán, a 50 kilómetros del núcleo urbano, o el popular barrio de San Ángel.

Dentro de las murallas del casco histórico de Chiang Mai, en Tailandia, te toparás con numerosos y bellos templos budistas, entre los que sin duda destaca el Wat Phra Singh. Tampoco puedes dejar de subir a la montaña sagrada Doi Suthpe, con su respectivo templo, desde donde disfrutarás, si los cielos están despejados, de unas vistas maravillosas. Sus coquetos cafés y su oferta gastronómica terminan de redondear la experiencia.

Esta urbe laberíntica del norte de Marruecos bien merece una visita en 2020. La ciudad se divide en tres: el centro histórico, Fez El Bali, el barrio judío, Fez El Jedid, y la Ville Nouvelle, que es la parte más moderna. Atravesando la Puerta Azul, construida a principios del siglo XX, nos adentramos en Fez El Bali. Allí, imprescindibles son sus madrasas (Bou Inania y Al Attarine), el mausoleo de Moulay Idriss, fundador de la ciudad y, sobre todo, callejear por las estrechas vías de la Medina e incluso entrar a alguna de las curtidorías.

Volvemos al encanto centroeuropeo, a la niña de los ojos de la Emperatriz Sisi. La joya del Danubio se caracteriza, especialmente, por sus maravillosos balnearios, pero cuenta con construcciones tan majestuosas como el Parlamento, el Castillo de Buda o el Puente de las Cadenas. Tampoco puedes perderte miradores como el Bastión de los Pescadores, un balcón para ver una preciosa panorámica de Buda y Pest, ni un pasear por el bello Parque Varosliget, el más importante de la ciudad.

Esta isla frente a la línea costera de Tanzania es todo un paraíso de playas maravillosas y clima ecuatorial. Su capital es Stone Town, una ciudad construida en piedra coralina cuyas puertas, talladas en madera como si de escudos heráldicos se tratase, son una seña de identidad. Allí también quedan vestigios del antiguo mercado de esclavos de Zanzibar, que fue la principal fuente de ingresos del archipiélago durante varios siglos. También puedes aprovechar para hacer buceo o hacer el tour de las especias, un viaje a una granja donde probar diferentes sazones y frutas exóticas.

El recorrido por la bella ciudad colombiana ha de empezar por su casco histórico, atravesando la Torre del Reloj. La Plaza de Bolívar, la Catedral de Santa Catalina de Alejandría o la calle de Don Sancho, repleta de casas coloniales, son un must. Para ver el atardecer, nada como el Baluarte de Santo Domingo, donde se encuentra el coqueto Café del Mar. El barrio de Getsemaní es uno de los más encantadores, mientras que Bocagrande es la parte más moderna de Cartagena.

No hay Brexit que nos impida decir que Edimburgo es uno de los destinos preferidos para este 2020. La ciudad escocesa posee un precioso casco histórico, recorrido por una arteria, la Royal Mile, donde puedes toparte con los puntos de interés más destacados. El Castillo de Edimburgo es una parada obligada, tanto como Victoria St., una colorida calle del centro de la ciudad que muchos dicen inspiró a J.K. Rowling para imaginar el Callejón Diagon de la saga Harry Potter. En la New Town destaca Prince St y los Prince St. Gardens, desde donde se puede contemplar la silueta de la Old Town. El cementerio de Greyfriars o la colina Calton Hill también merecen entrar en tu itinerario.

Este conjunto de islas perteneciente al archipiélago filipino alojan la segunda ciudad más importante del país, después de la capital, Manila. Se trata de Cebu, la ciudad más antigua (en la que desembarcó Magallanes), y puede recorrerse en tan solo un día. Más allá de este enclave -en el que encontrarás la Iglesia Simala, una de las más pintorescas de la fe cristiana-, puedes hacer buceo en la Isla de Mactan o en Moalboal, relajarte en el manantial Obong o visitar Argao, un pequeño pueblo que conserva su patrimonio colonial.

La monumental e inabarcable capital rusa ya existe en la mente de uno incluso cuando aún no la ha visitado. Desde su Plaza Roja, el Kremlin o la icónica catedral de San Basilio, el teatro Bolshoi, las galerías Tetryakov, consagradas al arte ruso, hasta la calle Arbat, hasta Sparrow Hill o la city de Moscú, es una ciudad a la que merece la pena dedicarle al menos una semana en este 2020.
