Hay muchos destinos de Europa que forman parte de los mejores lugares para viajar este 2020, entre ellos, ciudades de Inglaterra, Croacia, Italia, España… Sin embargo, hay veces que es necesario salirse de lo común y hacer un viaje en el tiempo. Eso sucede si decides descubrir los pueblos medievales con más historia del Viejo Continente.
Estas aldeas son auténticos lugares de cuento con castillos espectaculares y palacios propios de una historia de hadas. Y para que sin abandonar el mundo moderno de siglo XXI, te puedas sentir en la Edad Media, te contamos los pueblos medievales europeos a los que tienes que ir. Como si de los reinos de Juego de Tronos se tratase.
Castle Combe es considerado el pueblo más bonito de Inglaterra. Este mágico lugar del condado de Wiltshire, se encuentra situado junto a un arroyo y entre colinas boscosas. Allí únicamente viven 350 habitantes. Este lugar destaca por su belleza, tranquilidad, así como por la belleza de sus edificios.
De entre todos, la edificación más importante es su iglesia medieval, la Iglesia de San Andrés. Una parte es del siglo XIII el resto del XV. Además, esta iglesia es el hogar del Castle Combe Clock, uno de los pocos relojes medievales que todavía se encuentran en uso. A partir del fin de la Edad Media y la llegada del siglo XV, el pueblo empezó a prosperar, aunque nunca llegó a convertirse en una ciudad.
Para muchos, Carcassonne es uno de los pueblos medievales más bonitos de Europa. Cualquiera que lo visite podrá apreciar que parece un lugar sacado de un cuento de caballeros y doncellas. Como ocurre en España con Ávila (en cuyo caso, la muralla es romana y no medieval), el pueblo de Carcassonne se encuentra rodeado por tres kilómetros de murallas que esconden en su interior su magia. Se cree que esta fortificación data de mediados del siglo V, de ahí el valor incalculable que llevó a este lugar a ser declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1997.

Conques es uno de los pueblos más bonitos del departamento de Aveyron, situado en el valle del río Dourdou de Conques en la región de Occitania al sur de Francia. Aquí solo viven 90 personas. La historia de este pueblo se remonta a época romana, aunque sus actuales edificios son de la Baja Edad Media, concretamente de los siglos XIV-XV. En este lugar de cuento, nos encontramos con la Abadía románica de la San Fe, del año 1052. También hay fuentes del siglo XII, como la Fuente de Plo y un pequeño castillo, el de Humieres, del siglo XV.

Cataluña está repleto de pueblos medievales pero Guimerà puede que sea de los más bonitos. Este rincón catalán tiene una Plaza Mayor que data del siglo XII. Además, las calles y edificios medievales se encuentran en un extraordinario estado de conservación. Durante su época más álgida, en Guimerà se celebraba un mercado semanal otorgado por Jaime II el 18 de julio de 1294 y reconocido en 1417 por el rey Alfonso el Magnanimo. Esta tradición se recuperó hace 8 años y se realiza todos los años en el mes de agosto. La importancia de este pueblo continuó una vez entró en declive la Edad Media y su iglesia parroquial alberga una réplica del conocido como el Retablo de Guimerá que fue pintado por Ramón de Mur entre 1402 y 1412.

Girona es uno de esos lugares de España que no te puedes perder, y concretamente Besalú, pueblo con una gran historia medieval. La importancia histórica de este pueblo reside en una fortaleza que ya existía en el siglo X. El puente también tiene origen medieval (del siglo XII), así como determinados trazados de muchas de sus calles. Además, hubo un barrio judío del que se conserva un miqvé (antiguos baños que los judíos utilizan para la purificación del cuerpo) que data también del siglo XII. Actualmente se conoce que los judíos tuvieron que abandonar Besalú en 1348 por una epidemia de peste negra de la cual fueron acusados.

San Gimignano es un pequeño pueblo italiano que representa a la Toscana más medieval y que se considera uno de los más bonitos de Europa. Este pueblo se encuentra situado en una de las colinas más altas de la zona, a unos 50 kilómetros de Florencia. San Gimignano se encuentra rodeado por unas murallas que datan del siglo XIII y en su casco antiguo se encuentra la Piazza della Cisterna, una plaza triangular donde abundan las casas medievales. Otra de las curiosidades del lugar tiene que ver con que los historiadores creen que existían 72 torres altas podían verse desde kilómetros de distancia. Sin embargo, actualmente solo quedan 14.

Si buscas un pueblo de cuento en Portugal: Guimaraes es la respuesta. Fue bautizada como Vimaranes puesto que la fundó don Vimara Pérez, un hidalgo que servía al rey asturiano Alfonso III. Su origen se remonta al siglo X (Alta Edad Media), de ahí que aún conserve calles medievales.
Sin embargo, sus murallas fueron derribadas en el siglo XIX y apenas se conservan algunos tramos, caso de aquel en el que se dice «Aquí nació Portugal». Otros retazos medievales del lugar son: la Iglesia de Nuestra Sra. de Oliveira con un retablo principal, el Monumento del Salado que data de 1340, y los antiguos Pazos del Municipio, un edificio señorial también de siglo XIV.

Hallstatt es uno de los pueblos más bonitos de Austria. Se trata de un lugar de cuento que se encuentra situado entre la ladera de una montaña y la orilla del lago Hallstatter See. Sus casas y callejuelas datan del siglo XVI, pero el verdadero origen de pueblo es medieval. En esta época nacieron la Iglesia parroquial católica (Pfarrkirche), concretamente alrededor de 1181, y la torre Rudolf I, construida entre 1282 y 1284. Una de sus curiosidades que convierte a este pueblo en un lugar especial y a la vez un poco truculento es que su osario se compuso con más de un millar de cráneos cuidadosamente adornados.

Dinant es un pueblo de Bélgica, concretamente de la región de Valonia. Más bien podríamos considerarlo una pequeña ciudad puesto que tiene en torno a 14.000 habitantes. Su encanto es innegable dado que fue creado a orillas del río Mosa y entre pequeños macizos rocosos. La Ciudadela fue construida en Plena Edad Media, concretamente data de 1048. Se trata de una imponente fortaleza que se erige sobre el peñón Bayard, que rodea la ciudad.
Esta ciudad también es famosa por haber sido el hogar de Adolphe Sax, el inventor del saxofón y del que se puede visitar su casa natal convertida en museo. Y además de su historia, Dinant alberga otros placeres: No te puedes perder una una galleta couque o una tarta flamiche.

Más que un pueblo, Berna es capital de país, Suiza, uno de los países más opulentos de Europa. Esta urbe se encuentra construida sobre el recodo del río Aar. Berna debe su existencia a la dinastía de los Zähringer que, edificando ciudades y castillos, quería reforzar su posición en el espacio prealpino, para así robar poder a la dinastía de los Hohenstaufen y a otras familias nobles locales.
Su historia no es moderna, sino que data del siglo XII (Alta Edad Media). Posee aún la arquitectura de la época, preservada en el Altstadt o «barrio antiguo» que forma parte de lo que se llama la «Ciudad vieja». Este casco antiguo se encuentra inscrito en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 1983.
