Las tendencias del verano están predominadas por el sol y la naturaleza en su máximo esplendor, que transmiten su energía y su luz a unas prendas creadas para el hedonismo y la libertad absoluta.
Las colores fluorescentes están ya en el punto de salida con ganas de arrasar, sin dejar al margen al verde hoja, mientras que los estampados florales y inspirados en el ‘pop art’ empiezan a plasmarse entre las prendas más atrevidas.
Los ‘trench coat’ con los que se pueden formar al menos tres ‘looks’ diferentes siguen de temporada de cara al verano. Los trajes, en cambio, se tiñen de colores pastel ideales para el calor, y sin tener que cometer ningún error a la hora de llevarlos, al igual que los pantalones cortos y los llenos de bolsillos.
Las prendas urbanas se apropian de los elementos típicos de la montaña. Grandes y funcionales bolsillos completan pantalones cargo y chalecos (Dsquared2, Junya Watanabe) o saharianas de algodón (Sunnei). Los ‘prints’ de camuflaje y los materiales técnicos aportan comodidad y actitud a los modernos ‘boy scouts’.
Este verano, los complementos ganan peso, y las sandalias marcan el paso. En versión ‘trecking’ (Fendi), de piscina (Cerruti) o de cuero (Michael Kors), pelean por derrotar a las ‘sneakers’. Gorros de pescador, grandes gafas y un sinfín de bolsos completan los ‘looks’, sin olvidar las eternas riñoneras (Jacquemus, Dries Van Noten, Fendi).

Esta temporada, los creadores dan rienda suelta a la hora de recrear estampados psicodélicos (Dries Van Noten), ‘tie-dye’ (Celine, Miyake), florales (Versace), pop (D&G), clásicos… A menudo, la repetición de logotipos se convierte en un estampado en sí mismo (Fendi). El aburrimiento está reñido con la moda y el verano invita a romper con los cánones más estrictos.

Lo que era una cuestión de seguridad, se convierte en una clave de estilo. Si los chalecos reflectantes se usan para salvar vidas y las luces de neón para llamar la atención, no pretendas pasar inadvertido con esta tendencia tan solar. Los colores fluorescentes juntos (Landlord, Neil Barrett) o por separado (Versace, Vuitton) irradian luz de manera casi natural. Un ‘must’ estival.

Si tuviéramos que elegir una única prenda que defina la tendencia de este verano, esta serían los shorts. Son cortos, muy cortos y no aptos para cualquiera, pero han desbancado a las bermudas. Han dejado atrás su vocación más sport (Prada, Dior Men o Hermès) y ahora se presentan como una alternativa incluso para la noche (Emporio Armani).

Desaparece la corbata, y los trajes se presentan sin camisa o con camiseta (Emporio Armani, Dries Van Noten) en una versión arriesgada pero, eso sí, impecable (Dunhill). Trajes monocolor (Officine General), en tonos pastel (Dior Men, Boss), ácidos (Versace) o en un blanco impoluto. A ello se unen las formas des-estructuradas y los materiales frescos como
el lino.

Aporta un toque de elegancia a cualquier ‘look’, ya sea formal (Dior Men) o deportivo (Dries Van Noten). Desde su creación hace un siglo por Thomas Burberry, es propenso a las revisiones. Ahora acorta sus mangas (Burberry, Cerruti), moderniza los cierres (Pal Zileri), usa materiales tecnológicos y aporta un toque de color (Ferragamo).

Una vez más la naturaleza inspira la moda convirtiendo los distintos tonos de verde en una de las tendencias más equilibradas cromáticamente. Hojas de laurel, de olivo, de menta, la mezcla de verdes armoniza el conjunto (Ermenegildo Zegna, Dsquared2). El verde caqui (Cerruti 1881, Officine Generale), que nunca pasa de moda, comparte escenario.
